Silencio, habla sir Bobby

Silencio, habla sir Bobby

06 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

La televisión estaba en los palotes, pero en las borrosas imágenes del Mundial 62 sobresalía, nítido, un zurdo brillante, de lujoso desplazamiento, punzante y con temible remate... de derecha. A la carrera, le daba fuerte y colocado. Era Bobby Charlton. Le hizo un golazo a Argentina, cuyos jugadores semejaban percherones aprontando con un purasangre: iban varios cuerpos detrás. Cuatro años después, ya bastante calvo, el Mundial de Inglaterra confirmó su alta clase internacional. Y en 1966 lo vimos debatirse ante esa maquinaria astuta que era Estudiantes de La Plata, a la que el genio de Juan Ramón Verón legitimaba futbolísticamente.

Caballero sin mácula, voz autorizadísima, Charlton concedió una sustanciosa entrevista al 'FIFA Magazine'. Un concepto más jugoso que el otro. El periodista Rob Stewart le pregunta por los retos del fútbol actual. "Sinceramente, no hay muchos problemas porque nunca ha sido tan popular como ahora. El fútbol es EL deporte, crece sin parar y el futuro pinta muy bien", arranca. "La Premier League genera tanto dinero que no hay necesidad de cambiar. De hecho, debemos tener cuidado con los cambios, porque todo el mundo se emociona y busca maneras de hacer progresar más, pero económicamente el fútbol está más sano de lo que podríamos imaginar".

No obstante, Sir Bobby desearía hacer algo respecto del juego. Le gustaría acabar con las simulaciones y los agarrones dentro del área antes de un córner o un tiro libre. Esto anula tanto a zagueros como delanteros de formidable juego aéreo, dice. "La gente solía emocionarse cuando su equipo ganaba un tiro de esquina; ya no, porque casi nadie anota de cabeza", se lamenta.

"Es injusto que se prive a un buen jugador de una oportunidad porque alguien esté dispuesto a patearlo desde atrás, sujetarlo o agarrarlo", se enoja. Aunque está convencido de que se puede mejorar. "Todas las otras reglas, como la del pase atrás al arquero, los tres puntos, fueron positivas. Muestran que se puede abordar el tema".

Máximo artillero histórico del Manchester United, con 249 goles en 759 partidos, Bobby es parte del inventario del club: estuvo 19 años dictando cátedra en el campo; ahora lleva 24 como miembro del directorio.

Pese a aquella crítica puntual a ciertas deslealtades, traza un paralelo entusiasta entre el fútbol actual y el de su época: "Hoy todo es mejor, excepto la emoción, que era la misma en nuestros tiempos. La pelota es más ligera y suave ahora, así que puede imprimir mejor efecto, de modo que los jugadores tienen una opción extra cuando se acercan a la portería. La técnica individual también es mejor, a veces veo entrenar al Manchester y es un placer observar a los jugadores cuando realizan pases instintivos con ambos pies o su control magistral del balón". Y Bobby se olvidó mencionar la velocidad y el grado de oposición imperante.

Charlton, otro talento de octubre, como Pelé, Garrincha y Maradona, cumplirá el 11 de ese mes 71 años. Aparenta varios menos. Está encantado con Cristiano Ronaldo; también con Wayne Rooney. "Son dos de los mejores del mundo". Stewart le pide que compare al portugués con George Best y lo pone a la par; o por encima. "Los dos tienen un control inmediato del balón extraordinario. Cristiano es increíblemente rápido, sus giros son asombrosos. Todos nos quedamos boquiabiertos con aquel giro de Cruyff en la final del Mundial 74. Cristiano lo hace tres y cuatro veces en el mismo movimiento para ganar espacio". Además, dice, "el portugués puede correr con el balón a una velocidad pasmosa. Aprende cosas nuevas cada año".

No está del todo feliz con lo que ve en el área de divisiones menores, una de sus responsabilidades en el Manchester. "Cuando empecé, a los 15 años, cientos de niños se presentaban en el campo anhelando ser futbolistas. Hoy ya no es así. Me gustaría ver a más gente, especialmente jóvenes, apartarse de la televisión y los videojuegos y jugar activamente al fútbol. No hay suficientes niños entrenando para ser profesionales. Quién sabe cuántos están sentados en sus casas cuando podrían estar entrenando. Deben de ser millones". Y no ahorra un juicio severo contra su propio club: "El Manchester, además, nos limita en el reclutamiento de jóvenes. Tienen que vivir a menos de una hora y media de coche del club. De haber sido así en mí época, yo no hubiese jugado en el Manchester. Y David Beckham tampoco, porque es de Essex".

Este símbolo del fútbol inglés dice que la gente adora el fútbol de la Premier League porque "el fútbol de nuestro país siempre ha sido emocionante. Nunca es soso, ni aburre". Considera a Alex Ferguson no sólo técnico número uno del mundo, sino "el mejor que haya existido jamás". Lo describe: "Ha ganado todo, se toma con calma asuntos que otros serían incapaces de manejar, trabaja como loco y es un jefe, un líder".

Una leyenda feliz. "Voy a ver todos los partidos y viajo con el equipo gratis. Es el paraíso."

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