El mundo subterráneo por el que Gaza sobrevive

El mundo subterráneo por el que Gaza sobrevive

El bloqueo israelí impuesto hace más de un año castiga la vida del millón y medio de palestinos que, se calcula, viven en la Franja de Gaza.

02 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Entrar o salir de ese territorio se ha vuelto un calvario para sus habitantes y los alimentos y el combustible entran con cuentagotas.

Pero hay unos pocos que se benefician del asedio. Son los que controlan el floreciente negocio de los túneles en la frontera con Egipto, que permiten contrabandear desde armas hasta cigarrillos, y también facilitar el tránsito de personas.

Así, en la oscuridad, bajo tierra, con poca ventilación y un calor sofocante, los habitantes de la Franja han encontrado un antídoto contra su aislamiento.

Hace unas semanas, un grupo de contrabandistas dio permiso a un fotógrafo de la agencia 'AP' para acompañarlos mientras cavaban un túnel, sacando esmeradamente arena y escombros, arrastrándose por espacios angostos con lámparas portátiles y herramientas de fabricación casera.

Abu Mohamed es uno de ellos. Propietario de varios de los casi 200 túneles que comunican este territorio palestino con el desierto egipcio, este 'empresario' asegura que desde que empezó el comercio a través de los subterráneos, su familia "vive en un gran chalet en el sur de Gaza", y ha comprado "varios huertos y campos de limoneros, olivos y guayabas".

El influyente diario israelí 'Haaretz' valoró esta semana el comercio a través de los túneles en 20 millones de dólares al mes, citando cifras del movimiento islamista radical Hamas, que gobierna este territorio desde que tomó el poder por las armas, en junio del 2007.

El paso de Rafah

El paso fronterizo de Rafah -en el sur de la Franja de Gaza y que estuvo abierto durante el fin de semana pasado por orden de las autoridades egipcias, como gesto de buena voluntad en vísperas del inicio del mes sagrado musulmán del Ramadán- ha sido durante mucho tiempo una vía clave para el contrabando subterráneo de armas, controlado, en gran parte, por un puñado de clanes locales.

Pero hoy, los riesgos y peligros son más grandes que nunca. Los contrabandistas se ven perseguidos por Israel, que recela del creciente arsenal de los militantes palestinos; por Egipto, que está bajo creciente presión para reprimir a los excavadores, y por Hamas, que no se opone a los túneles, pero quiere controlarlos.

Según los excavadores, los túneles actuales deben ser más profundos y más largos que antes para evitar que los detecten.

A menudo son cavados durante semanas o meses, y los excavadores duermen donde trabajan.

Por allí, contrabandean fusiles de asalto, pistolas, municiones, explosivos, lanzagranadas y otros pertrechos. También pasan cigarrillos, drogas, oro, repuestos de carros y seres humanos.

Hay túneles tan estrechos, que solo se puede pasar por ellos un fusil halado por una soga. Otros, son suficientemente amplios como para que pase una persona.

Sin embargo, una vez adentro no hay espacio para darse vuelta, de manera que más o menos cada 100 metros se horada un espacio más amplio para permitir un cambio de dirección.

La longitud de los túneles va de los 100 metros a un kilómetro. Comienzan y terminan en los lugares más inverosímiles, por ejemplo, en el piso de una cocina, en armarios o en corrales de animales, entre otras cosas, porque la gente que permite que su vivienda sea utilizada para cavar un túnel recibe un pago.

El contrabando tiene un largo historial en esa zona. Durante la retirada israelí del Sinaí, los contrabandistas enterraron Mercedes-Benz y otros vehículos en el desierto para poder recuperarlos y venderlos sin tener que pagar impuestos egipcios.

Las distintas milicias armadas palestinas que actúan en la Franja también se benefician de los subterráneos, por los que reciben no solo armas y explosivos, sino dinero de sus apoyos en el extranjero, especialmente en Irán y Siria.

Pero según los traficantes, ahora es más lucrativo contrabandear cigarrillos en lugar de armamento, porque Hamas prohibió que los ciudadanos y los militantes rivales porten armas.

Sin embargo, otros túneles están exclusivamente en manos de Hamas, lo que para funcionarios israelíes explica el aumento del contrabando de armas de ese grupo extremista.

Los enemigos de los túneles

Los túneles frustran a Israel, que ha realizado decenas de incursiones para destruirlos, que frecuentemente terminan en la muerte de inocentes civiles.

"Hamas sigue ocupándose del contrabando de enormes cantidades de armas para utilizarlas contra Israel", advirtió David Baker, vocero del gobierno israelí.

Los responsables de los túneles indican que Hamas ha tratado de apoderarse de los ya construidos para realizar sus propias operaciones, una muestra de poca tolerancia con los contrabandistas independientes.

Pero el vocero del grupo islamista radical, Fawzi Barhoum, niega la existencia de los túneles: "Israel sostiene que hay túneles solo para arruinar la relación con nuestros hermanos en Egipto".

Las críticas israelíes y la amenaza de E.U. de congelar ayudas militares por valor de 200 millones de dólares si la situación continúa, han conseguido que, en las últimas dos semanas, Egipto actúe con mayor dureza contra este tipo de tráfico.

Desde entonces, las fuerzas de seguridad egipcias han localizado, cerrado y comenzado a destruir alrededor de 40 túneles, en los que se han confiscado grandes cantidades de combustible, comida y cigarrillos.

"La mitad de la población de la ciudad de Rafah vive del contrabando. Si los túneles desaparecieran, miles de familias morirían de hambre", dice Mohamed, que asegura "rezar cada día para que Egipto no los cierre".

Otro contrabandista, Adel, propietario de una red de pasadizos subterráneos, se muestra más tranquilo con el nuevo celo egipcio y asegura que no importa cuántos túneles destruyan, pues "fácilmente se excavan nuevas entradas para acceder al mismo pasaje".

Según él, los esfuerzos egipcios "podrán retrasar los envíos, pero no los suspenderán".

Lo que sí preocupa a este y otros contrabandistas de la Franja son los nuevas fórmulas que, afirman, emplea Egipto en su guerra contra los túneles.

El ministro del Interior de Gaza, Ihab al Ghusein, acusa a El Cairo de emplear "métodos peligrosos", como inundar los pasadizos con agua o gases venenosos, o destruirlos mientras hay gente dentro.

Hacer pasar clandestinamente a una persona por uno de estos túneles puede costar hasta 10.000 dólares (un poco más de 19 millones de pesos), según su importancia o si es buscada por Israel.

De acuerdo con la longitud, la amplitud y la mayor o menor complejidad de un túnel, su construcción puede costar entre 5.000 y 200.000 dólares, un incentivo para que los contrabandistas traten de pasar la mayor cantidad de mercadería.

También las ganancias pueden ser elevadas, y son varios los que en Gaza se han hecho millonarios con el contrabando.

Un excavador, por ejemplo, cuenta que completar el túnel que cava le llevaría cuatro meses y que espera ganar unos 12.000 dólares por su esfuerzo (23 millones de pesos). Una fortuna en la empobrecida y bloqueada Franja de Gaza.

CIUDAD DE GAZA (AP-AFP-Efe)

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.