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Misiva a 'Alfonso Cano'

Misiva a 'Alfonso Cano'

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
31 de julio 2008 , 12:00 a. m.

Combatí contra las 'Autodefensas Campesinas', nombre cambiado por el de Farc, antes de que usted ingresara a sus filas. Lo hice limpiamente, sin odio ni violencia innecesaria. Dialogué también con el jefe de uno de los cuatro reductos, Riochiquito, llamados "repúblicas independientes" en un sonado debate en el Senado. Lo comandaba Ciro Trujillo Castaño. El 'Mayor Ciro', como se hacía llamar. Yo ocupaba la Jefatura de Operaciones del Ejército, cuando el Gobierno se vio obligado a ordenar la ocupación de Marquetalia, ante las tropelías que 'Manuel Marulanda' perpetró entre diciembre de 1963 y febrero del 64, que incluyeron la emboscada a una recua de mulares con asesinato de los soldados arrieros y robo de acémilas y carga. No hay tal fantasía de "humildes campesinos asesinados".

Riochiquito, vecino de Marquetalia, se formó con la superposición de la guerrilla comunista de Ciro con la antigua Gobernación Indígena de Araújo, lo que produjo curiosa simbiosis de los conceptos marxistas y quechuas sobre propiedad de la tierra. Marxista aquél, pertenecía al Estado. Quechua éste, a la comunidad. De esto resultó el "movimiento Agrario de Riochiquito".
Al estudiar el Plan Meteoro, ocupación de Marquetalia, pensé que a Riochiquito podríamos marginarlo del choque inevitable. Con autorización superior visité el enclave montañoso. Seis veces hablé con Ciro. Concertamos un proyecto cívico-militar que se comenzó de inmediato. Hablé con las "masas" en favor de la paz y del bien comunitario, logrando acogida general y el proyecto tomó aliento con entusiasmo.

Cuando se ocupó Marquetalia por asalto desde dos helicópteros iraquois por el coronel Joaquín Matallana al frente de 16 hombres, se tomó el archivo de don Manuel en la 'Casa Comunista' que pretendieron incendiar. Allí aparecieron las cartas que se cruzaban 'Ciro' y 'Tirofijo', planeando mi secuestro una vez les entregara al jefe de Riochiquito, 15 fusiles y 300 mil pesos con los cuales se comprometía a liquidar a su molesto vecino. Manifesté a 'Ciro' que no había llegado para armar una guerra sino para evitar la que destruiría su Movimiento Agrario, pero que lo consultara y le di largas al asunto. Para evitar la "arremetida militar" contra Marquetalia se me utilizaría como mampara. En cada visita, 'Ciro' me reiteraba su pedido.

Lo anterior, como simple detalle ilustrativo. Lo importante es que usted llega a la máxima jefatura de las Farc para afrontar una crisis terminal como no puede ignorarlo. Sus comunicaciones no existen. A diario desertan o caen combatientes de sus frentes dislocados. Hay jefes que se desvanecen con dinero del movimiento, o perecen como cuatro miembros del secretariado.
Las bajas de veteranos se reemplazan con niños. La pérdida de fe en una causa que dejó de serlo es ominoso signo de desintegración. Lo que es más trágico, es que las Farc ya no cuentan con pueblo que los apoye, reemplace sus pérdidas humanas y levante las desflecadas banderas de una revolución convertida en tráfico de drogas, con un terrorismo raquítico como estrategia. ¿O es que ustedes en lo profundo de sus selvas no contemplaron las gigantescas marchas que los condenaron en Colombia y cincuenta países?

Imposible que una persona de su cultura universitaria vea indiferente la muerte de sus hombres, la que sus minas antipersona causan en seres inocentes, compatriotas suyos, como lo son también los soldados caídos o inválidos. El pueblo raso que fingieron reivindicar sigue huyendo para integrarse en los cinturones de miseria citadinos y la mendicidad denigrante en calles y esquinas.

En este cuadro de sangre y de dolor, sitúe su responsabilidad de jefe. ¿Va a ser usted el sepulturero de una fuerza en desmoralización total, o el hombre que en un acto de coraje y de grandeza decida poner fin a una lucha sin horizonte ni esperanza, dando a su figura un perfil de honor y dignidad? Si así lo decide, le ofrezco lo mismo que a Carlos Pizarro. Y lo cumplí, iniciando con él su proceso de desmovilización. Naturalmente si el Gobierno y el Mando Militar lo autorizan, como ocurrió en 1989 y 90. Entre todos debemos construir la paz de Colombia.

alvatov2@yahoo.com

 

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