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En Algeciras (Huila) el miedo no dejó salir a los pobladores, pero se animaron a izar el tricolor

En Algeciras (Huila) el miedo no dejó salir a los pobladores, pero se animaron a izar el tricolor

Por eso, El Ejército dice que se ha avanzado. Antes, solo izaban 5 banderas y este domingo había 50.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
20 de julio 2008 , 12:00 a. m.

Pedro, un cultivador de café de 42 años, fue el único civil que marchó por la paz y la libertad en Algeciras, Huila.

Salió con su hija, Camila, de 6 años, en medio de una nube verde que formaban los militares del Comando Operativo Número Cinco y de las miradas de cientos de campesinos y comerciantes que se agolpaban en las puertas de los negocios del centro.

Como el domingo era día de mercado, el pueblo estaba lleno de campesinos que, al paso de Pedro, Camila y los militares, se subían a los andenes y se metían a las cantinas como para que quedara claro que no participaban en ninguna marcha.

"Yo no le estoy haciendo nada malo a nadie con salir a marchar por la libertad. Por eso no me da miedo", dice Pedro, al acotar que bajó desde su finca para apoyar la movilización nacional. "Decidí salir porque la situación del país está cambiando para bien, pero hay que poner un granito de arena", dijo.

Mientras este hombre ondeaba su bandera en medio de una decena de voluntarios de los bomberos del pueblo, que marcharon al lado de un carro cisterna y de las pancartas de los militares, en el estudio de la emisora Nueva Era, los periodistas animaban a los ciudadanos a marchar por la independencia.

Luis Enrique Reinoso, el locutor, dice, con el micrófono apagado, que sabe que sus invitaciones son inútiles: "Aquí, la gente no sale a esas cosas por una razón muy simple, porque si uno se pone de muy patriota, después le dicen desde la montaña que tiene que irse del pueblo".

Pero el director de la emisora, que prefiere no ser citado, lo interrumpe: "No sea exagerado dice, que el pueblo ya no es el de antes, y la gente, más que miedo, lo que tiene es apatía por el Estado, porque aquí mandaron ellas (las Farc) mucho tiempo".

"Mire, yo estaba cuando las cosas de verdad estaban mal, cuando llovían cilindros que caían en las casas, como el 26 de junio del 2000, cuando las Farc se tomaron el pueblo. Este año no ha pasado nada, solo han desactivado tres petardos y nos mataron a un colega (Manuel Macías, del Partido Afrocolombiano, asesinado el 9 de febrero), que era concejal".

A 30 minutos del casco urbano de Algeciras, en la inspección de El Paraíso, había una fiesta, pero no era la del 20 de julio. Eran las fiestas de la vereda, que coincidieron con la gran fiesta nacional.

El coronel Sepúlveda, jefe del Estado Mayor Conjunto del Comando Operativo Cinco, señala con su larga mano los desfiles y las reinas que pasan por las empinadas calles de este caserío, otrora nicho de la 'Teófilo Forero'.

"Por aquí hace unos años no entraba ni el Ejército, y usted puede ver la gente en sus desfiles al lado de los militares sin problemas. Se ha avanzado mucho, dice. Por lo menos les sacamos esa gente de la 'Teófilo'. Quedan milicianos, pero muy pocos", explica el oficial.

En Algeciras, donde no estaban ni el Alcalde ni los concejales y donde no marcharon ni siquiera los niños de los colegios; el mismo coronel señala con su mano las banderas: "Vea, hay 50 banderas de Colombia. El año pasado había solo cinco. Eso es mucho logro, ¿no?".

'Yo siento que él está vivo'

Aunque los recién liberados aseguran que el intendente de la Policía Luis Hernando Peña Bonilla fue fusilado por las Farc por sus problemas mentales, sus padres en Monguí (Boyacá) creen que él todavía está vivo. Por eso, los habitantes de este municipio, famoso por sus fábricas de balones, marcharon ayer para exigirle a la guerrilla que aclare si Peña Bonilla está vivo o muerto.

"Si está vivo, que lo liberen ya, y si está muerto, que nos digan dónde fue sepultado para que podamos rescatar su cadáver", pidieron los padres del suboficial, Leonor Bonilla y Miguel Peña.

Peña fue secuestrado por las Farc el primero de noviembre de 1998, durante la toma a Mitú (Vaupés) y desde hace siete años la familia no tiene pruebas de vida del policía.

Sus padres le pidieron ayer al secretariado de las Farc que les informen de la suerte que corrió su hijo en cautiverio.

"Han sido 10 años de tormentos, pero yo siento que él está vivo", reafirmó Leonor Bonilla.

JORGE QUINTERO
ENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPO
ALGECIRAS (HUILA)

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