Los 111 años de Daniel Guzmán García serán un legado a la ciencia

Los 111 años de Daniel Guzmán García serán un legado a la ciencia

Un científico de Estados Unidos, con apoyo del Departamento de Patología de la Universidad del Valle, le realizaron una autopsia académica en busca del secreto de la longevidad,

23 de mayo 2008 , 12:00 a.m.

Al morir su esposa en diciembre de 1994, Daniel Guzmán García les dijo a sus nueve hijos que viviría otros 13 años. A todos les sorprendió por su edad, pero él les cumplió y hasta se pasó. Cerró los ojos con 111 años y cinco meses. Y a todos les dejó un legado.

El cuerpo de este tolimense, al que le gustaba usar corbatín y era conservador hasta las uñas, fue entregado para una autopsia académica que sirva a las investigaciones sobre la longevidad.

Por eso, el médico estadoudinense Stephen Coles tomó un avión desde Los Ángeles hasta Cali, donde él vivió sus últimos años.
Coles, ginecobstetra y doctor en matemáticas, vino porque hace parte del grupo de científicos de la universidad de California que recorren el mundo a nombre de la Fundación de Investigación de Supercentenario para escudriñar las razones de la longevidad.

Don Daniel, nacido el 6 de febrero de 1897 en Villa Hermosa, fue vinculado al programa de supercentenarios, que son las personas que superan los 110 años. Por eso después de su último cumpleaños le tomaron muestras de sangre y las enviaron a una universidad de Estados Unidos para exámenes genéticos.

La historia fue reportada por Néstor Guzmán, un hijo suyo. A los investigadores les llamó la atención que con toda su edad, Danielito, como le gustaba que lo llamaran, no sufría de enfermedades y se  movilizaba por su cuenta.

Su única dificultad era el oído, pero sus hijos lograban sus respuestas.
Este hijo de Villa Hermosa (Tolima) fue seminarista, torero, billarista, abogado, juez, concejal y alcalde encargado. Atribuía sus años a haber crecido cerca del nevado del Ruiz, a los chocolates espesos, las caminatas y la brisa del sur de Cali. Pero, sobre todo, a no hablar mal de nadie. "Anduve mucho pero nunca fui malo", decía.

Hace 10 días se levantó a desayunar y se desmayó, cuenta su hija Beatriz. Lo llevaron a la Fundación Valle del Lili. Un aneurisma cerebral (dilatación anómala de una arteria) lo dejó en cuidados intensivos. Tuvo una mejoría pero el miércoles cerró los ojos.

Fulvio Guzmán dice que con todos sus hermanos decidieron que su larga vida fuera un aporte a la ciencia.

Por eso, el Departamento de Patología de la Universidad del Valle se hizo cargo del cuerpo que fue puesto en refrigeración.

En la mañana del viernes el doctor Coles, junto con un patólogo, dirigieron la autopsia académica con apoyo de residentes y estudiantes. Fueron tomadas 25 muestran de tejidos (corazón, pulmón, piel cerebro, hígado y extremidades).

Es la sexta autopsia que Coles practica a supercentenarios y la segunda en Suramérica (Ecuador). Este investigador cree que en los genes podrían estar lo secretos de la longevidad.

La familia ofreció el sábado una alabanza por haberlo tenido tanto tiempo en vida y saludable. Allí estarán sus hijos, 19 nietos y 20 bisnietos. No olvidarán a ese hombre de cabello blanco, que no se murió, sino que se quedó dormido.

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