La educación bajo ataque

La educación bajo ataque

21 de mayo 2008 , 12:00 a.m.

NUEVA YORK, May (IPS) Para Safia Ahmed-Jan, una abuela que abogó a favor de la educación en Afganistán durante tres décadas, la escuela era un lugar sagrado. Conocida localmente como Safia Ama-Jan, o "la tía buena", en pashto, ella creía que el futuro de Afganistán está en poner fin a la violencia sin sentido y a la discriminación que mantiene a las niñas como rehenes de sus propias comunidades.

Bajo el represivo régimen talibán ella hizo funcionar una escuela clandestina para muchachas en su casa en la provincia de Kandahar. Tras la caída del régimen, trabajó sin descanso para llevar de nuevo a las niñas a las escuelas. Como directora provincial para asuntos femeninos puso todos los días su vida en peligro porque creía que el acceso a la instrucción es un derecho humano básico. En setiembre de 2006, Safia Ama-Jan pagó el más alto precio por sus principios cuando fue asesinada a la entrada de su casa.

La educación es un pilar del desarrollo. La prosperidad y la paz sólo pueden ser alcanzadas si nos comprometemos a terminar con la injusticia de denegar este derecho a millones de niños que no pueden ir a la escuela a lo largo y ancho del mundo. Se estima que alrededor del 37 por ciento de los 72 millones de niños que no van a la escuela viven en áreas afectadas por conflictos.

Entre las muchas víctimas de los conflictos, la educación raramente ocupa los titulares de los medios de comunicación, pero los estudiantes y los docentes están en la primera línea de batalla y se ven enfrentados a violentos ataques. El año pasado, la Unesco puso de relieve esta situación en el informe "La Educación bajo ataque", con la esperanza de elevar la conciencia acerca de este poco difundido problema que afecta a países desde Afganistán a Colombia, de Tailandia a Nepal, para nombrar sólo unos pocos. La naturaleza de los ataques varía mucho: colocación de bombas, asesinatos dirigidos, destrucción de edificios de enseñanza e incluso el secuestro de maestros y el reclutamiento de niños como soldados. Los motivos de estos ataques son igualmente multifacéticos: conflictos étnicos, terrorismo, discriminación, la explotación o politización de creencias religiosas o ideológicas, así como el odio, la ignorancia y el miedo.

La violencia en las escuelas también prevalece en los llamados países estables y prósperos: matonismo, tiroteos, discriminación y castigos corporales están volviéndose cada vez más comunes en países que se precian de ser modelos de respeto de los derechos humanos.

"El propósito de la educación es reemplazar una mente vacía por una llena", dijo Malcolm S. Forbes. Las escuelas no son sólo lugares para adquirir habilidades y conocimientos. También son lugares para aprender acerca de los valores morales, la tolerancia y la comprensión entre las diferentes culturas. La cultura modela nuestros marcos de referencia, nuestros modos de pensar y actuar y nuestro contenido educacional.

El informe también reconoce que las creencias religiosas y espirituales reflejan colectivamente e históricamente la diversidad de la experiencia humana y son componentes particularmente importantes de la educación y del diálogo intercultural. Por cierto que la diversidad cultural y el diálogo interreligioso están despertando mayor atención y un indicador de ello es el informe sobre la Alianza de Civilizaciones publicado el año pasado por las Naciones Unidas. También lo es la creciente participación de los gobiernos en esta iniciativa. Asimismo, es contra este telón de fondo que el Tercer Foro de la Red Global de Religiones por los Niños (GNRC) se llevará a cabo en Hiroshima (Japón), entre el 24 y 28 de este mes.

Este foro centrará su atención en el tema  "Aprendiendo a compartir" a fin de mejorar las vidas de los niños en todo el mundo a través de los lentes de tres imperativos éticos: poner fin a la violencia contra los niños, asegurar que ningún niño viva en la pobreza y proteger el ambiente. En esta ocasión, un "Juego de herramientas para la educación ética a través del aprendizaje interreligioso" será presentado por el Consejo Interreligioso de Educación Ética para Niños, organización con
sede en Ginebra.

Los líderes mundiales se comprometieron a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio para el año 2015 a fin de mejorar las vidas de miles de millones de personas en todo el globo y de asegurar una duradera paz mundial. Pero no podrá haber paz sin respaldar el derecho a la educación y sin terminar con el ciclo vicioso de violencia en y contra nuestros institutos de enseñanza.

¿Podremos finalmente abrir las puertas a los 72 millones de niños que no van a la escuela, enseñar coexistencia pacífica y hacer que nuestras escuelas sean el lugar sagrado imaginado por Safia Ama-Jan?

(COPYRIGHT IPS)

(*) Hélène-Marie Gosselin, directora de la Oficina de Unesco en las Naciones Unidas.

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