Colombiano José Manuel Ghiso es el primer bailarín del Ballet de Santiago de Chile

Colombiano José Manuel Ghiso es el primer bailarín del Ballet de Santiago de Chile

El artista, que hace parte desde hace 8 años de una de las compañías más importantes de Latinoamérica, estuvo en el II Festival Internacional de Ballet de Cali, que termina este domingo en Cali.

03 de mayo 2008 , 12:00 a.m.

A su 29 años, sabe que su cuerpo no es el de un bailarín superdotado. Le gustaría tener "unas piernas destellantes" -larguísimas y perfectas- o un "superpie" con un empeine extremadamente marcado.Pero no los tiene. Ghiso no se lamenta.

A cambio es disciplinado y tiene el carisma y la fuerza para interpretar a sus personajes, desde blandos príncipes hasta seres con carácter.

Tres características ideales para un bailarín clásico, a las que su madre, Clara Tejada, agregaría otra: "un don". Las cuatro lo han llevado lejos. Cuando era integrante del grupo Folclórico de la Universidad del Valle, Tejada descubrió que su hijo era dueño de ese "don" cuando lo vio por primera vez en el escenario.

Tenía solo diez años. Era un niño menudo, de pelo castaño desordenado, que un año atrás le había dicho que quería ser bailarín, inspirado por una presentación de su hermana mayor en Incolballet (Instituto Colombiano de Ballet), en Cali.
"Al principio dudé porque ser bailarín en esta cultura es difícil.

Le dije que si estaba dispuesto a asumir el riesgo, yo estaría con él", comenta Tejada, de la que su hijo heredó los grandes ojos oscuros y las cejas acordonadas. Ghiso lo asumió. Quizás no adivinaba el esfuerzo físico y mental que requería esta carrera de pasos breves.

El baile, lentamente, fue desplazando los juegos de niño. Cuando llegaba a su casa estaba demasiado cansado. Y cuando tuvo la certeza, en segundo de bachillerato, de que quería ser bailarín, entendió que tenía que cuidar su cuerpo.

Rechazaba los patines, por el riesgo de torcerse un tobillo, y la bicicleta, que montada sistemáticamente podía arquearle las piernas. Era un niño con ambiciones de grande. "Los bailarines maduramos más rápido que cualquier otra persona en todo sentido", dice.

Al principio hablaba sin freno sobre ser bailarín y estudiante de Incolballet, pero cuando llegó la adolescencia entendió que los bailarines hombres no tenían mucha aprobación social. "Trataba de evitar el tema.

Para mí no era complicado ser bailarín, pero sí lo era contárselo a otra persona porque no me entendía", dice Ghiso, que empuja con su pulgar la holgada argolla que le sirvió para cerrar el noviazgo con la bailarina chilena Natalia Berríos.

Han sido 17 años como bailarín. Prácticamente su vida entera entregada al ballet. Y no serán más de ocho años los que le queden para seguirlo siendo. Una vez Ghiso esté en su mejor momento, de madurez, de conocimiento y de confianza, su cuerpo le pondrá un alto a su carrera.

"Aunque estoy en plenitud física, no tengo una experiencia avasalladora -dice-. Cuando la tenga, mi cuerpo va a empezar a decaer. Es complicado porque nunca estás nivelado".

Una carrera dura

"Sacrificio, harto", comenta sin quejarse el bailarín poco después de su ensayo. Ha perdido su acento caleño. Chile se ha convertido no solo en el país donde se ha realizado como bailarín, sino en el que encierra su vida sentimental.

Por eso, cree que los bailarines deberían ganar más: "No soy un empresario que puede estar sentado en una silla hasta los 60 años cuando se jubile. No soy un violinista que puede tocar hasta los 70 años si no tiene una lesión. La carrera del bailarín es tan corta como la de un futbolista. Pero, ¿ellos cuánto ganan? Eso debería estar previsto para nosotros".

"Es la profesión artística más estoica que conozco. El cuerpo es su instrumento. Si les duele, si se sienten mal, el instrumento tiene que responder. Si están tristes, tienen que olvidarlo", comenta Miguel Cabrera, historiador del prestigioso Ballet Nacional de Cuba durante 38 años, mientras observa cómo Ghiso y su compañera Sofía Menteguiaga ensayan un fragmento de 'El lago de los cisnes', en el Teatro Municipal de Cali.

Menteguiaga tiene una fractura de cadera y, sin embargo, ensaya sin que se evidencie. Desde la platea no se le escucha quejarse. "En realidad, no me acuerdo de algún día que haya bailado sin algún dolor", comenta la intérprete del cisne negro del célebre ballet ruso de Tchaikovsky.

Sus pasiones

A Ghiso le gustan las historias. Por eso le apasiona el ballet clásico y no el contemporáneo, que es más "abstracto". Así que le gusta relatar que tiene una buena vida en Santiago.

Que ahora que nació su bebé (Tomás, de solo 5 meses) sale poco. Que haber llegado al Ballet de Santiago ha sido cumplir su "meta personal y laboral".

Que adora Colombia, pero ya no quiere volver. Y que no está interesado en ir a una compañía en Europa o Estados Unidos porque tiene su vida organizada en Chile. Ghiso no está abierto a la improvisación en el ballet. Y, al parecer, tampoco en su vida.

Ya ha discutido con su esposa lo que van a hacer cuando el tiempo como bailarines se les acabe: "Queremos poner nuestra propia academia para transmitir nuestra experiencia". Por lo pronto, tiene casi una década para consolidarla.

Con seis montajes al año y dos programas extras para las giras, tiene su agenda copada. Antes de venir a Cali, había presentado Ana Karenina.

Este domingo en la noche actuará en el teatro al aire libre 'Los Cristales'.
Ghiso saldrá nuevamente al escenario, uno de sus sitios predilectos, donde nunca siente miedo, a representar al príncipe enamorado y confundido de El lago de los cisnes.

El día final del festival

Pequeños abrebocas de ballets y piezas de danza se han ofrecido a lo largo de la semana en Cali, durante la segunda versión del Festival Internacional de Ballet.

Por diez minutos cada una, compañías de Estados Unidos, Argentina, Alemania, Chile, México, Cuba y Colombia han presentado fragmentos de obras clásicas y contemporáneas en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura.

Mientras que en el Teatro Jorge Isaacs se han visto obras de mayor duración.

El certamen es gratuito y se ha extendido a las comunas, no solo con espectáculos sino con conferencias sobre el arte del ballet. El Festival Internacional de Ballet es organizado por el Instituto Colombiano de Ballet y el Instituto de Cultura y Turismo de Santiago de Cali.

PAOLA VILLAMARÍN
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO
CALI

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.