Turistas no volvieron a Nuquí (Chocó) a causa del secuestro

Turistas no volvieron a Nuquí (Chocó) a causa del secuestro

Siete personas perdieron el empleo por la falta de visitantes y les ha tocado dedicarse, incluso, a vender dulces en el pueblo.

26 de febrero 2008 , 12:00 a. m.

El 13 de enero pasado, las Farc se llevaron a seis personas, afectando la tradición turística de este paraíso del Pacífico chocoano, de 60 kilómetros de playa, hasta el que llegan las ballenas jorobadas que suben desde el Polo Sur.

Shirley Rodríguez, la negra que recibe los tres mil pesos de la tasa turística y la primera cara que ven los visitantes al bajar del avión, ha sentido la disminución en su trabajo.

Entre el 2 y el 12 de enero no paró de atender a 450 turistas, pero a partir del 13 su trabajo se redujo a la mitad. Desde ese día (más de un mes) han entrado tan solo 223 personas.

En el Hotel Iraka del Mar, Gloria, la administradora, no ha podido practicar su inglés porque no hay turistas extranjeros con quien hacerlo.

Gustavo Posada, el dueño de este hotel, dice que en un enero usual tenía una ocupación de 200 personas y después del secuestro solo tuvo 30 turistas.

"Tenía reservaciones de gente de Bogotá, Medellín y Pereira pero inmediatamente después del secuestro me dijeron, bueno, en otra oportunidad conoceremos Nuquí, pero por ahora no vamos a ir, y tuve que devolverles el dinero", dice Posada, que lleva más de 20 años allí y tuvo que despedir a siete empleados, entre encargados del mantenimiento y la cocina.

El secuestro les ha cambiado la vida a varios habitantes del pueblo.
Damis Moreno, un tecnólogo en agua potable que se encargaba de los oficios varios en el Iraka ahora vende dulces en las calles de Nuquí para mantener a sus padres.

"Yo recibía a los turistas en el aeropuerto, compraba el pescado para la comida, arreglaba la planta y bombeaba el agua para las cabañas. Estaba encarretado con la parte turística y feliz porque conocía a mucha gente", dice Moreno, de 29 años, que antes recibía un sueldo fijo y ahora se hace 15 mil pesos diarios, cuando le va bien.

Jovita Díaz, una de las cocineras del hotel que también perdió su trabajo después del secuestro, confiesa que ahora está 'llevada del bulto'. No ha podido conseguir empleo y tiene "una casa llena de niños", los suyos y los cuatro nietos que viven con ella.

Otros afectados son los estudiantes del Instituto Nacionalizado Litoral Pacífico, que tiene énfasis en el turismo y educa a sus estudiantes para que sean guías y formen microempresas, que desde ese día no han tenido con quién practicar.

Poco a poco regresan turistas

Las Posadas Nativas, 23 viviendas avaladas por el Ministerio de Turismo donde los visitantes pueden hospedarse, comer la comida típica y compartir la vida con los pobladores, tampoco han tenido el mismo movimiento de antes.

Los nuquiseños, sin embargo, no se ven tristes sino esperanzados de que el secuestro fue un caso accidental y que no volverá a ocurrir porque ahora la Armada está en cada sitio que los turistas visitan.

Óscar Botero, un comerciante que lleva 20 años en el pueblo, insiste en que no ocurría nada violento desde hace seis años.

"Aquí la gente se muere de vieja y vive tan relajada que no me ha tocado atender ni el primer infarto", confirma Diana Henríquez, la médica del pueblo.

Y otros se apoyan en que hasta el viceministro de Turismo, Óscar Rueda, estuvo en el municipio, viajó por sus parajes y contó con seguridad.

Con esa convicción, Rueda dice que se puede viajar al municipio y solo recomienda que los turistas vayan con lancheros conocidos y que avisen a las fuerzas militares qué sitios turísticos visitarán.

"Todas las zonas turísticas ahora están aseguradas y la gente está volviendo a venir", dicen las autoridades de Nuquí.

La semana pasada llegaron nuevos turistas extranjeros que están siendo custodiados por la Fuerza Pública.

Este hecho alimenta la esperanza de 'Los Cumbancheros', que esperan que el pueblo vuelva ser el mismo de antes para seguir tocando.

El frente 57 tiene a los turistas

El secuestro de los seis turistas, que continúan en manos del frente 57 de las Farc, ocurrió en Morromico, una playa a 20 minutos en lancha de Nuquí, donde existe una cascada que cae al mar.

Los secuestrados son: Alf Onshuus Niño Ángel, profesor de la Universidad de Los Andes; su esposa, Ana María Aldana,
bióloga; César Hoyos, pintor de profesión; Hernando Martínez, profesor del Sena; Jorge Torres Hoyos, estudiante universitario, y José Rodríguez, comerciante.

Igualmente, el pasado viernes fueron secuestrados Zamir Antonio Henao, conductor, y los técnicos auxiliares de comunicaciones William Baldrich Córdoba y Yesid Antonio Mena, en la vía Medellín- Quibdó.

El hecho fue atribuido a guerrilleros del frente 34 de las Farc.

CATALINA OQUENDO
ENVIADA ESPECIAL DE EL TIEMPO
NUQUÍ

INVITACIÓN DE LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA Y LAS AUTORIDADES DE NUQUÍ

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