Opinión. Columna abierta.

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El transporte masivo en Boyacá. *Manuel Arias Molano

31 de enero 2008 , 12:00 a.m.

En la zona central del departamento habita casi un 60 por ciento de la población y en ella se desarrollan la mayoría de las actividades económicas, financieras, comerciales, institucionales y educativas.

Lo anterior nos hace pensar en esa región central, que está conformada por tres provincias, Centro, Tundama y Sugamuxi, y las ciudades más importantes del departamento, con actividades variadas y específicas que las identifican unas de otras. 

Tunja, ciudad universitaria y educativa por excelencia; Duitama, ciudad comercial y transportadora; Sogamoso, ciudad cuya mayor actividad está basada en la industria y la minería; y Paipa, con su importancia hotelera y turística. 

En algunas oportunidades hemos hablado y propuesto que esta región central puede comportarse como una gran ciudad basada un las diferentes actividades que en ella se realizan, con las fortalezas de integración: como la doble calzada, la línea férrea, los aeropuertos y el distrito de riego del Alto Chicamocha. Fortalezas que pueden lograr una interdependencia que permita un mayor desarrollo en materia de finanzas públicas, capacidad técnica institucional y empresarial, infraestructura de servicios públicos y, lo más importante y esquivo, un 'compromiso político' y terminar con el regionalismo e individualismo. 

En Colombia las grandes urbes están haciendo cuantiosas inversiones en construcción de sistemas de transporte masivo (STM), con esfuerzo financiero conjunto entre los municipios (30 por ciento) y la nación (70 por ciento), que asciende a la cifra de $8 billones de pesos.

Si individualmente miramos a cada una de nuestras ciudades principales la inversión en STM, por las condiciones técnicas de movilidad de la población y por norma legal, nunca nos van a asignar recurso alguno; pero si miramos la región y le damos el carácter de ser una gran ciudad con tres o cuatro polos de desarrollo urbano y logramos justificar la necesidad de comunicación interurbana en los trayectos intermunicipales del corredor agroindustrial, comercial y educativo, además de reducir los costos de movilidad, generamos proyectos de renovación urbana e inmobiliaria, aumentamos la competitividad de cada municipio y, en general, del departamento por la influencia que esta refleja sobre él y, lo más importante, elevamos la calidad de vida de la población beneficiada.

Existen dos posibilidades: copiar el sistema de Transmilenio de Bogotá, como lo han hecho Bucaramanga, Cali, Medellín, Pereira, entre otras, no exactamente con las mismas características de ascenso y descenso de pasajeros por el lado izquierdo y de plataforma alta, pero sí un diseño de carriles exclusivos, que esté de acuerdo con las necesidades de cada uno de los municipios que intervienen en el proyecto.

También puede pensarse en un tren liviano eléctrico de cercanías, ya que la línea férrea atraviesa casi por el centro cada una de las ciudades en mención y lo que es hoy una incomodidad se podría convertir en una solución de movilidad y de interconexión rápida de los casi 600.000 habitantes de esa zona central. 

Por una vez, démole vacaciones a la politiquería, pensemos en grande y busquemos soluciones integrales, no vaya a suceder que Bogotá, por su cercanía por la doble calzada, nos absorba y nos relegue como uno de sus barrios o sus localidades. 

*Ex alcalde de Tunja. 


 

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