Celebran 100 años de vida de Atahualpa Yupanqui, un hombre que sigue vivo en sus poemas y canciones

Celebran 100 años de vida de Atahualpa Yupanqui, un hombre que sigue vivo en sus poemas y canciones

'Don Ata' dejó al morir, el 23 de mayo de 1992 en la ciudad francesa de Nimes, 1200 composiciones y ocho libros de poemas que conforman su monumental obra folclórica y popular.

31 de enero 2008 , 12:00 a.m.

"Aquí canta un caminante que muy mucho ha caminado/ el que ahora vive tranquilo en el Cerro Colorado...".

Atahualpa Yupanqui dicen que vive en esos "pagos" (lares) donde se cobijó en sus largos años de "Payador perseguido".

"Hermano de la Libertad", como lo dijo tal vez en sus temas más famosos en el mundo. Perseguido. Primero, en el primer gobierno de Juan Perón, por su filiación al Partido Comunista (PC); y después, durante la última dictadura, por si acaso como al resto de los argentinos.

Pero siempre por sus letras aferradas a la defensa de la vida, del peón desamparado ('Trabajo, quiero trabajo') y defensor de las más hondas raíces  latinoamericanas ('Caminito del Indio').

No en vano, así eligió su nombre artístico:  Atahualpa (el último monarca del imperio Inca) y Yupanqui ('El que narra').

Todo eso es Atahualpa Yupanqui, pero mucho más: sencillamente un poeta. Así le hubiese gustado que lo definieran hoy, en su cumpleaños número 100. Porque así es el espíritu de 'Don Ata', como lo conocen los artistas a los que les presta a menudo la voz.

Sencillo a ultranza como cualquiera de sus letras. Tocaba la guitarra desde los seis años pero no era un erudito del instrumento.

Su gloria nacía en su eximio poder de observación. En su forma de traducir la dulzura y las injusticias de esos paisajes inhóspitos y agrestes de la Pampa bonaerense donde  había nacido y pasado su infancia.

Hijo de un jefe de estación de ferrocarril, nació en la ciudad de Pergamino. Su adolescencia la terminó en Tucumán, junto con sus estudios secundarios. Después de realizar diversos oficios, como el de corrector de periódicos, ayudante de notario y el de maestro rural, eligió los caminos del país para construir su obra, hoy considerada monumental.

Fue su pertenencia al PC la que lo llevó a estar prohibido por el gobierno de Juan Perón a finales de los años 40. "Fue tal la persecución que no podían difundirse sus obras, ni podía actuar en radio, ni en teatros, ni en escuelas o bibliotecas, donde solía hacerlo", recuerda el periodista Luis Digiano, especialista en la obra de Yupanqui.

El anecdotario sobre su vida precisa que fue después de varias persecuciones cuando se había encontrado con el entonces presidente Juan Perón, en uno de los festivales de los que solía participar: "¡Pero, negro, dejá de joder....! ¿Con esa cara (de  indio) como es qué no sos peronista...?"

Dicen quienes lo conocieron bien que no respondió con palabras sino con un exilio voluntario, el primero, en París. Allí cosecharía la amistad de Edith Piaf quien le dio el primer espaldarazo para poder actuar en público.

Fue precisamente en la Ciudad Luz donde grabó su primer larga duración en el Viejo Continente: 'Minero soy'.

Desde entonces, Yupanqui se convirtió en una referencia inigualable en el mundo de todo aquello que significase 'De tierra adentro'. Y aquella actitud ante Perón como otras que marcaron su condición de militante, las explicó a conciencia en una de sus letras: "Yo sé que mucho dirán que peco de atrevimiento/ si largo mi pensamiento para el rumbo que ya elegí/ pero siempre he sido así, galopeador contra el viento..."

Fue Mercedes Sosa quien lo recordó de manera muy particular: "no se puede hablar de Atahualpa porque cumple 100 años. A los artistas como a él hay que cantarlos permanentemente. Ese es el mejor homenaje", dijo 'La Negra' que lo cantó como pocas.

Pero no hay forma de frenar esos homenajes. Hoy, en la ciudad bonaerense de Pergamino, una estatua será levantada, mientras en su 'pago', del 'Cerro Colorado', ahí donde 'vive tranquilo', ese espíritu libre que fue Yupanqui, el payador  trotamundos, seguirá esperando la respuesta de su guitarra: '¿Por qué la noche es tan larga?'.

JOSÉ VALES Para EL TIEMPO
Buenos Aires

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