Perú y Chile disputan 35.000 kilómetros de mar en la más reciente rencilla limítrofe de la región

Perú y Chile disputan 35.000 kilómetros de mar en la más reciente rencilla limítrofe de la región

23 de enero 2008 , 12:00 a.m.

LA ÚLTIMA VEZ que dos países latinoamericanos se fueron a las armas por conflictos limítrofes fue en 1995, cuando en la Guerra del Alto Cenepa, Ecuador y Perú revivieron hostilidades históricas sobre zonas fronterizas demarcadas por el protocolo de Rio de 1942.

El conflicto fue tan caro en vidas y en plata, pero sobre todo tan inane, que propios y extraños terminaron por reconocer que la guerra era el peor mecanismo para dirimir disputas territoriales.

Pero 12 años después el fantasma de la trifulca se ha vuelto a acomodar en la región por cuenta de viejas querellas territoriales que aún subsisten en Latinoamérica. La tensión ha ido creciendo en parte por la llegada al poder de gobiernos populistas que han hecho de los problemas limítrofes un tema de campaña, y en parte, también, porque hay odios y resentimientos antiguos que todavía no han acabado de sanar.

El último "round" lo protagonizan Chile y Perú por un área de 35.000 kilómetros cuadrados en el océano Pacífico muy rica en anchovetas, un pez que se utiliza para hacer un tipo de harina de cuya producción Perú es líder mundial.

El gobierno del presidente Alan García acaba de elevar ante la Corte Internacional de la Haya una demanda contra su vecino en la que reclama el territorio como suyo. De hecho, el Congreso peruano aprobó el año pasado una ley que así lo establece y trazó mapas en los que se demarca de manera unilateral la frontera.

El argumento peruano se basa en el acuerdo marítimo firmado en Naciones Unidas en 1982 y según el cual los países podrían reclamar soberanía sobre 320 kilómetros de  plataforma continental medido desde un punto de su territorio. Lima, por lo tanto, decidió medir su frontera marítima con Chile en una línea diagonal que parte de la frontera terrestre. Santiago, por su parte, traza la línea desde el mismo punto pero en paralelo.

En principio, la zona pertenece a Chile, pues ambos países firmaron acuerdos en 1952 y 1954 en los que Perú le daba control sobre el área. Pero Lima sostiene que tales acuerdos sólo regulaban la actividad pesquera y no se referían a los límites marítimos. Y eso es lo que tendrá que resolver La Haya.

A la larga, la disputa es mucho más profunda. Lleva casi siglo y medio en ebullición desde que ambos países, junto a Bolivia, se enfrentaron en violento conflicto. La guerra la ganó Chile y tanto Perú como Bolivia perdieron grandes porciones de sus territorios marítimos y terrestres. En el caso de Perú, el reclamo es una cuestión de orgullo. Para Bolivia aún más, si se tiene en cuenta que perdió su única salida al mar.

Lo que complica el actual conflicto peruano-chileno es que el gobierno de Michelle Bachelet le ofreció a Bolivia zanjar la disputa otorgándole derechos de explotación, más no de soberanía, sobre un corredor que le permitiría llegar al océano Pacífico. Para Perú esto equivaldría a un reconocimiento de los límites manejados por los chilenos.

Para agravar las cosas, Lima no le perdona a Santiago el haberle vendido armas a Ecuador durante el conflicto del 95. Algo que Chile rechaza pues afirma que a pesar de que la entrega se dio posteriormente, la venta se concretó en el 94, antes de que estallara la guerra.

Jorge Domínguez, profesor en la Universidad de Harvard, vaticina que el conflicto se resolverá por la vía de las cortes porque Latinoamérica no se caracteriza por resolver disputas a través de la agresión. Salvo excepciones como la de Perú y Ecuador de 1995; el conflicto entre Salvador y Honduras de 1969, llamada La guerra del fútbol; y el de Colombia y Perú en 1932 por el dominio de Leticia.

Aún así, sostiene el profesor de la Universidad Nacional Antonio Rengifo, la manera como las cortes resuelvan éste y otros conflictos territoriales pendientes será clave para establecer un precedente para todo el Siglo XXl.

Las soluciones no son fáciles, pues las leyes territoriales han ido evolucionando y son muy complejas. Hoy la tendencia es favorecer el concepto de lo "justo"  y de la "lógica" a la hora de zanjar disputas. Pero ese principio rivaliza con el que invocan países como Colombia y Chile, que se basa en acatar los tratados.

Por otra parte, los analistas advierten que en los diferendos limítrofes siempre hay una cuota de populismo, impulsado por las tensiones políticas de izquierda y de derecha, que llevaría, por ejemplo, al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, a presionar ahora más que nunca un reclamo hostil a Colombia en torno a San Andrés y Providencia.

Las rencillas limítrofes se han alimentado de la tecnología. Hoy es posible detectar yacimientos de petróleo o minerales en áreas que antes carecían de importancia. En la medida que el crudo y otros recursos escaseen, las disputas podrían volverse más beligerantes. Prueba de ello es lo que está pasando en el Polo Norte, cuya paternidad ahora se la pelean Rusia, Canadá, Estados Unidos y otros países nórdicos. Y no solo por las reservas de gas natural, petróleo y hasta plutonio, sino porque el deshielo ha vuelto navegables rutas que antes eran intransitables y que podrían ser claves para la actividad comercial.

Quizá el conato entre Perú y Chile no pase a mayores, pero si algo requiere el mundo del futuro son normas más claras para resolver disputas territoriales.  

RECLAMOS FRONTERIZOS

Aunque no son limítrofes, hay conflictos que causan problemas de frontera. Es el caso de Ecuador, que reclama el perjuicio en su territorio de la fumigación con glifosato en el Putumayo; y de Argentina, que protesta por la construcción de una planta de celulosa a orillas del Río Uruguay, que causa enorme polución en su territorio.

OTRO LÍOS LIMÍTROFES

- Colombia no ha resuelto los reclamos de Nicaragua sobre San Andrés. Aunque la Corte de la Haya no dejó dudas en cuanto a la soberanía colombiana en el archipiélago, queda por resolver el mar territorial que Nicaragua  sigue reclamando.

- El diferendo por los derechos colombianos en el Golfo de Maracaibo sigue abierto y es objeto de permanente tensión, con Venezuela.

- Venezuela  quiere modificar su frontera con Guyana, rica en Petróleo y minerales. Tanto que incluye la región en sus mapas con la advertencia de que se trata de una zona en reclamación.

- Nicaragua y Costa Rica se disputan  la línea que los divide, el  cambiante río San Juan.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.