Tomás Carrasquilla no puede encasillarse en lo meramente regional

Tomás Carrasquilla no puede encasillarse en lo meramente regional

En el aniversario 150 de su nacimiento, expertos invitan a no verlo solamente como el escritor antioqueño maestro del costumbrismo en Colombia y a explorar más sobre su obra.

23 de enero 2008 , 12:00 a.m.

DE TOMÁS CARRASQUILLA (1858-1940) muchos saben muy poco. Tal vez en el colegio los obligaron a leer En la diestra de Dios Padre y de pronto La marquesa de Yolombó, y lo más seguro es que les hayan enseñado que el escritor antioqueño es el maestro del costumbrismo en Colombia, una clasificación que lo convierte en retratista de la pintoresca sociedad antioqueña pero que desconoce su carácter universal.

Por eso, porque Carrasquilla es mucho más que un escritor de costumbres, con motivo del Año Carrasquilla organizado por el Ministerio de Cultura y dedicado a honrar su memoria y a recuperar su legado, algunos se dedicaron a revisar su obra para mostrar facetas más complejas y universales, pues la etiqueta de costumbrista borró parte del aporte de uno de los más importantes escritores colombianos y del que Gabriel García Márquez ha dicho que le fue esencial.

Carrasquilla, un hombre culto al que no le eran ajenas las obras de Tolstoi, Niezsche o Cervantes, sabía de zarzuela y de ópera, de tango y los cantos de la Independencia, de los bundes negros y la guabina, y conocía los secretos las recetas de las abuelas. Escribió sobre las costumbres de su tierra con olfato, agudeza e ironía pero no sólo para describirlas sino para tomar distancia crítica frente a ellas.

En las tramas y los personajes de sus cuentos y novelas, lo mismo que en sus crónicas periodísticas y ensayos, hay una parte de la historia de Colombia, la del siglo XIX sacudido por las guerras civiles. Compuesta por más de 30 obras -novelas, cuentos, crónicas periodísticas, ensayos y perfiles- la obra del antioqueño es punto de referencia fundamental de la cultura colombiana. Por algo, colombianistas que viven en el exterior incluyen en sus cátedras el nombre de Carrasquilla como lectura obligada para entender a Colombia, e investigadores como Jorge Alberto Naranjo y Leticia Bernal han consagrado años de su vida a estudiar su obra.

El escenario

Santo Domingo, el pueblo que lo vio nacer y que describió como "frío, feo y faldudo" fue, como Macondo para García Márquez, el escenario de su universo literario. Un pueblo pegado al cielo, a 70 kilómetros de Medellín, al que aún hoy es difícil llegar por lo escarpado del terreno, y sobre el cual decía que "no se conocían otras máquinas que las de coser, los relojes y los molinos".

Allí vivió durante 40 años, allí comenzó a escribir y escribió obras como Simón, el mago y Frutos de mi tierra -su primera novela publicada en 1896- y desde allí su imaginación lo transportó a tiempos pasados y a geografías desconocidas, que describió con precisión gracias a sus lecturas: desde novelas, cuentos, revistas, periódicos y folletines, hasta novenas y misales.

Inició estudios en la Universidad de Antioquia pero se retiró por las guerras civiles y regresó a su pueblo donde trabajó como sastre, secretario del juzgado y juez municipal. Fue miembro de la Sociedad del Tercer Piso, un grupo de amigos lectores que fundó una selecta biblioteca en 1893, hoy patrimonio documental de la Nación.

A principios del siglo XX viajó a Medellín y luego, afectado por una quiebra del Banco Popular que lo dejó sin cinco, trabajó años en el dispensario de la mina de San Andrés, cerca de Argelia y Sonsón, pero nunca dejó de leer y escribir. En la diestra de Dios Padre, San Antoñito, El ánima sola y El Zarco, y artículos de crítica literaria como Las Homilías, que en su momento causaron polémica, son de esa época. 

Entre 1914 y 1919 vivió en Bogotá, donde trabajó como funcionario del Ministerio de Obras Públicas y regresó a Medellín, donde escribió sus dos obras cumbre, La marquesa de Yolombó y la trilogía Hace tiempos, donde murió el 9 de diciembre de 1940, a los 82 años.

Visión nacional

Gran narrador de su época, Carrasquilla no puede encasillarse en lo meramente regional. Creador de caracteres, constructor de almas de todas las edades y géneros, usa en sus novelas formas del discurso como el chisme, el texto periodístico, el sermón y la parodia y sus relaciones con el poder, y por medio de ello refleja las luchas ideológicas, sociales y políticas de la época, entre liberales  y conservadores. Sus preocupaciones eran nacionales y no sólo antioqueñas, como la controversia entre federalismo y centralismo, las estructuras políticas y sociales opuestas de la capital y la provincia o la relación religión-educación. Carrasquilla reprodujo con fidelidad "ese ambiente en el que religión y educación se fundían en una sola ideología cuyas fuentes eran El Catecismo del padre Astete, La Urbanidad de Carreño y las citolegias, las cartillas de aprendizaje basadas en la memorización con frases que generalmente se relacionaban con ser un buen cristiano", dice Bernal.

Su mundo de ficción preserva para la historia una época y muestra su visión crítica de las relaciones entre el centro y la periferia social y política. Una lectura renovada de sus obras permite una reconstrucción literaria de una parte de la historia colombiana. "En Colombia hay una historia difícil y violenta y la literatura que trata de reconstruirnos, la novela de la violencia de los años 50 y la del sicariato de los años 90, no logra construir personajes, ni belleza, ni mostrar el drama humano -asegura Bernal-. La buena literatura es la que logra plantear alguna de las preguntas sobre lo humano, y eso es lo que es y sigue siendo la obra de Carrasquilla".

Leer a Carrasquilla, entonces, puede ser un buen punto de partida para empezar a elaborar una respuesta del ser colombiano. Según Jorge Alberto Naranjo, otro gran estudioso del autor, a "Carrasquilla hay que merecérselo", por eso, si se llega al fondo de su obra será fácilmente visible para la literatura colombiana que Carrasquilla es como Dickens para la inglesa, Goethe para la alemana o Tolstoi para la rusa.  

ESTUDIOSOS DEL AUTOR

- LETICIA BERNAL: Lleva cuatro años haciendo anotaciones sobre la obra de Carrasquilla. Tiene índices onomásticos de todos los personajes que menciona el autor, catálogo de las palabras que usa y de geografía real e imaginada, lo mismo que la descripción de hechos históricos.  

- CARLOS ENRIQUE RESTREPO: Ex alcalde de Santo Domingo, lector de Carrasquilla y de Barba Jacob, durante su administración (2005-2007) abanderó la causa para darle a Carrasquilla la importancia que merece y lanzó el programa de vigías del patrimonio, recuperó el teatro para programar actividades culturales y compró la casa del escritor para construir una Casa-Museo. 

- CLAUDIA ARROYAVE: Periodista que se dedicó a enseñar quién fue Carrasquilla y a formar a un grupo de adolescentes vigías del patrimonio en Santo Domingo. Hizo talleres, lecturas públicas, una revista y repartió volantes sobre su obra en los recibos de los servicios públicos. 

- OLGA VERGARA: Bibliotecaria de Santo Domingo, conoce al dedillo los más de 1.000 ejemplares que reposan en la Biblioteca del Tercer Piso, fundada por Carrasquilla y amigos en el siglo XIX, en donde reposa el manuscrito original de Frutos de mi tierra. 

- JUAN ESTEBAN LAVERDE: Habitante de Santo Domingo, admirador de Carrasquilla y uno de los 10 vigías del patrimonio que se han dedicado a dar a conocer la palabra del autor.

AGENDA AÑO CARRASQUILLA:

ABRIL: En la Feria Internacional del Libro de Bogotá habrá un pabellón dedicado a su vida y obra. Habrá una ponencia de Leticia Bernal sobre su obra.

MAYO: En la Feria del Libro de Cartagena: conferencia de Jorge Alberto Naranjo y video a cargo del artista Juan Fernando Ospina.

JULIO: En el Parque Biblioteca Tomás Carrasquilla de Medellín, se inaugura la exposición Carrasquilla vive.

SEPTIEMBRE: En la Fiesta del Libro de Medellín y del Pacífico: conferencias, exposición y ciclo de documentales sobre el autor. 

OCTUBRE: Revista Estudios de Literatura de la Universidad de Antioquia, publicación de las conferencias sobre Tomás Carrasquilla.

NOVIEMBRE: En la Red de Bibliotecas Públicas de Medellín, cuentería sobre su obra.

DICIEMBRE: Funciones de En la diestra de Dios Padre a cargo del Teatro Libre de Bogotá, el Pequeño Teatro de Medellín y La Loca Compañía de Armenia.

17 OBRAS,  entre novelas y cuentos en los que se destacan Frutos de mi tierra y La Marquesa de Yolombó y Dimitas Arias, En la diestra de Dios Padre o El padre casafús.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.