100 familias desplazadas cultivarán café en El Dorado (Meta)

100 familias desplazadas cultivarán café en El Dorado (Meta)

Se trata de un proyecto impulsado por la alcaldía municipal, en el que participarán hogares de desplazados que retornarán al pueblo para cultivar el grano.

23 de enero 2008 , 12:00 a.m.

Esta población, ubicada en el piedemonte llanero, está empeñado en recuperar la otrora floreciente economía cafetera de la región y que la violencia llevó al traste. Las familias que debieron dejar abandonadas casas y parcelas están regresando y el nuevo gobierno local quiere apoyarlas para que el grano vuelva a su sustento.

"Nos hemos propuesto que las familias vuelvan a sus parcelas acompañadas de inversión para la producción" dice el alcalde de la localidad Oscar Olaya López.

Según el mandatario, además de presentar el proyecto al Concejo Municipal se adelantan gestiones en busca de apoyo ante la Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional y la Federación Nacional de Cafeteros.

"El municipio tiene dispuestos inicialmente 50 millones de pesos y esperamos lograr contrapartidas de las entidades que he mencionado" agrega el alcalde.

"Algunas personas ya retornaron a sus fincas pero se encontraron con que las casas están destruidas, los beneficiaderos acabados y los cafetales llenos de broca y tienen que empezar de cero" asegura el mandatario local. Se quiere recuperar inicialmente 200 hectáreas.

Se tiene programado iniciar la ejecución del proyecto a partir del 1 de mayo con la implementación de semilleros para empezar a producir dos años más tarde generando seis empleos por hectárea cultivada.

Desaplazamiento

Afirma el alcalde que el desplazamiento inicial en la región se dio por presión de la guerrilla de las Farc. José Cardona* (nombre ficticio) recuerda que cuando empezó a aparecer la guerrilla la producción empezó a mermar en la zona.

"Después apareció la broca y los cafetales dejaron de ser rentables y después entraron los paramilitares y hacia el año 2001 empezó el conflicto entre esas dos fuerzas y se convirtieron en dueños de la zona" dice el caficultor.

Él dejó 37 hectáreas y los grupos armados quemaron parte de esos cultivos. "En la finca teníamos además pozos pesqueros, algunas vacas de ordeño, plátano, yuca y ganado al aumento pero debimos dejar todo" dice Cardona.

Agrega que debieron salir porque los bombardeos del combate se daban prácticamente en la casa, "además estos grupos colocaban minas de noche en los caminos y las quitaban durante el día, es decir hacíamos lo que podíamos de seis de la mañana a seis de la tarde y si se salía una vaca o una mula, había que dejarla a la buena de mi Dios".

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