Toros bonitos, pero rajaditos, en la primera de la Santamaría

Toros bonitos, pero rajaditos, en la primera de la Santamaría

Triunfo Pepe Manrique, que cuajó una faena seria y poderosa. El bogotano cortó una oreja. Los Guachiconos buscaron la querencia.

21 de enero 2008 , 12:00 a.m.

Ayer, en la Plaza de Toros de Santamaría, con más o menos media entrada, se dio la primera corrida del abono bogotano. Hubo momentos de buen toreo y otros de buen bostezo.

Se lidió un bello, variopinto y complicado encierro de Guachicono. Toros con leña en la cabeza y romana: 460 kilos en promedio. Pero, excepto el primero, los demás corbaditos, abantos, buscando las tablas de ley... de las querencias. Lástima, con lo bonitos que eran... Pero, como en los  humanos, a veces los más pinta, de aquello, nada. Digo, la casta.

Se rindió un sentido minuto de silencio por el escritor y gran gestor de la fiesta brava, Mario Alzate Avendaño. Desde nuestra alma, pensamos también en Santiago Salah Argüello. Que  Dios los ponga en barrera de honor.

A los hechos. Hubo cosas buenas. Una faena importante de Pepe Manrique a su primer toro. Faena de verdad, a un toro bravo, enrazado, con sentido por el pintón izquierdo. Pero Pepe, que está cuajado, pudiéndoles a los toros, lidiador, le plantó cara desde el primer lance. Toreó bello y variado con la capa. Y mandón, templado, artístico y limpio con la muleta. Una faena seria. Aguantando mucho, obligó al toro a pasar por el pitón izquierdo, inclusive. Y como fue la tarde de los espadazos (cinco toros fulminados al primer viaje), lo mató dando el pecho y mojándose los dedos. Cortó una merecida oreja. 

Ya el berrendito segundo en suerte fue un regalito aquerenciado, que esperaba atrincherado con dos puñales. Pepe dio batalle, pero lo mejor era mandarlo a donde les ponen la pimienta que le faltaba.

Sebastián Vargas es otro de los toreros colombianos maduros. Y valientes.  Ayer estuvo muy bien en sus tercios de banderillas, en distintas suertes. Dos pares al violín. Y uno, al primer toro, con la vida por delante. El toro le marcó el pecho. Después, el toro fue difícil, dubitativo y negado por el izquierdo. El cucuteño lo puso todo y desde el valor le arrancó los muletazos con mucho mérito, todo rematado con un estocadón. Dio una merecida vuelta al ruedo.

El quinto, entablerado, tuvo más clase y más recorrido. Sebastián, que lo recibió con largas cambiadas, le aprovechó los viajes para torearlo de a uno en uno, como los besos de hace cien años, y tal cual circular. Ha podido cortar la orejita, pero pinchó y tuvo que descabellar.

Paco Perlaza torea "con sentimiento" como dice un grito vallenato. Lanceó suave a su primero y remató con el capote desmayado, como dejando una ofrenda floral. Bonito eso. Pero, viene el pero: el toro. No hubo. O sí, pero se negaba a pasar. 

En el último de la tarde, negro bragado, pudo correr mejor la mano en los medios, a media alturita, pero sin transmitir mucho, porque el toro era apagadito. La emoción también fue "a media altura". Mató de espadazo y tuvo que descabellar cuando el del clarín ponía la nota.

* * * *

La Corporación Taurina anunció la sustitución, para el próximo domingo,  de Palomo Danko, quien se lastimó una mano al matar un toro a puerta cerrada en España. En su lugar estará el francés Sebastián Castella. Hubo aplausos. Y es que queda un cartelazo: Rincón, Rivera Ordóñez y el anunciado.

LUIS NOÉ OCHOA

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