Elevados precios del oro en el mundo no alcanzan a beneficiar a los mineros colombianos

Elevados precios del oro en el mundo no alcanzan a beneficiar a los mineros colombianos

El precio internacional llegó esta semana al máximo histórico de 916 dólares por onza. Sin embargo, un minero de Marmato recibe 32.608 pesos por un gramo, que cuesta 73 por ciento más en el exterior.

19 de enero 2008 , 12:00 a.m.

El oro es uno de los primeros refugios a los que acuden los inversionistas en épocas de incertidumbre, como esta. Por eso el precio del metal se ha disparado a la par con el desplome de las bolsas, hasta alcanzar niveles récord en Londres y Nueva York.

El martes, la onza troy de oro (31,1 gramos) alcanzó su máximo histórico: 916,10 dólares, y cerró de un tirón el ciclo de escalada paulatina de la cotización que se registró en los últimos seis años.

Además del amago de recesión, la crisis hipotecaria en Estados Unidos y la debilidad del dólar han tenido su parte en la disparada de los precios.

Así mismo, la caída en la producción de Suráfrica, Canadá, Estados Unidos, Australia y Brasil, además de la mayor demanda china, han sido fundamentales en su valorización.

Según los datos disponibles, Colombia también redujo la extracción: de los 37,7 millones de toneladas del 2004 pasó a 15,7 millones en el 2006.

EL TIEMPO recorrió algunas de las principales minas del país y encontró que, si bien los mineros han percibido alzas en los precios que les pagan, estas no son suficientes para mejorar su situación socioeconómica.

Lo peor de todo, según Luis Eduardo Avellaneda, presidente de Asjoyeros, es que el grueso de las ganancias va a parar a unos 3 ó 4 grupos de intermediarios que comercializan el metal.

El oro colombiano pocas veces se queda aquí. Luego de ser extraído pasa por los intermediarios para ser exportado a destinos como Italia, donde se transforma en joyas que luego retornan a Colombia vía Panamá. Una vez esas alhajas entran en desuso, se funden para venderle la materia prima a la industria local.

Por esa razón los joyeros han abogado por la creación de un banco de materias primas que les permita comprar el oro en boca de mina para eliminar los intermediarios y optimizar entre un 15 y 20 por ciento el costo.

Proyecto represa la producción en Marmato

En los ingresos de Carlos Giraldo, un curtido minero de Marmato, se refleja el aumento del precio internacional del metal. "Por un castellano (4,6 gramos) pagaban 110 mil pesos el año pasado. Ahora nos dan 150 mil", dice.

Alexánder Arias, un muchacho flaco, de tez blanca, ratifica lo que cuenta Giraldo: "Desde hace dos meses esto ha mejorado. El precio del castellano ha aumentado entre 35.000 y 40.000 pesos".

Algunos trabajan por jornal (unos 120.000 pesos semanales) y los independientes 'barequean'. Estos no tienen ingresos fijos y todo depende de su esfuerzo y de la suerte. Apenas subsisten.

Pero el aumento en la paga de Giraldo y sus colegas no se refleja en la economía de Marmato, un pueblo caldense cuyas casas y pobladores parecen asidos a un erosionado cerro al que hace 500 años le sacan oro, y que hoy les entrega 2 toneladas anuales.

La disparada del precio del metal no trajo ríos de dinero, forasteros interesados en trabajar en las minas ni prostitutas ansiosas de esquilmarlos. Las ganancias han ido a parar a Medellín y Manizales, asegura el alcalde, Uriel Ortiz, uno de los mineros más poderosos del pueblo. Por eso, los habitantes se quejan del desempleo y los comerciantes, de sus ventas.

Los mineros Yamil Amar Cataño y Gabriel Ordóñez afirman que la Compañía Minera de Caldas es la culpable de que la bonanza no se vea en Marmato. Esta, denuncian, compra las minas para la canadiense Colombian Goldfields y las cierra. Según ellos, la empresa quiere acabar con el pueblo para hacer una mina a cielo abierto.

En efecto, la multinacional tiene un proyecto de explotación a cielo abierto (sin socavones) para el 2010 ó 2011 y requiere todas las minas. El Alcalde y los pobladores se quejan de que la firma, que ha negociado 176 minas -el 80 por ciento del total- no ha socializado la iniciativa.

El cierre de las minas se refleja también en una reducción de las regalías del municipio, que anualmente recibe unos 3 mil millones de pesos por este concepto. "El aumento del precio del oro no se ve porque hay una parálisis de la producción", lamenta el mandatario.

Luis Gabriel Correa, gerente encargado del proyecto, respondió que desde el 2006 se han hecho dos reuniones -una en Marmato y otra en Manizales- con mineros y autoridades y se han generado unos 150 empleos.

FERNANDO UMAÑA
ENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPO
MARMATO (CALDAS)

'Bienestar de mineros no depende del precio del oro'


La empresa Porvenir del Líbano que explota el oro en este municipio del norte del Tolima, señala que las condiciones de trabajo de su personal no dependen del aumento de los precios del metal precioso.

"No podemos decir que si el oro sube se le tienen que incrementar los ingresos a los trabajadores y que si el precio baja entonces se le bajen", afirma la contadora de la empresa, Miriam Villada.

Y agrega, "desde que empezamos a funcionar el objetivo siempre ha sido mejorar las condiciones de los 150 trabajadores. Unos mineros motivados y con calidad de vida producen más".

El yacimiento explotado se ubica en la vereda San Juan, a hora y media en campero del casco urbano.

La empresa habla de la puesta en marcha de un proyecto para enseñarles a los mineros a manejar el dinero y a ahorrar.

"Desde que se creó la empresa hace dos años, se contrató a un sociólogo para que dé charlas a los empleados y a sus familias sobre la importancia de la unidad familiar, el ahorro, el estudio de sus hijos, el buen trato y las consecuencias de tomar licor en exceso".

Porvenir del Líbano también compró un lote de 16 mil metros cuadrados, localizado a dos cuadras del parque central del Lìbano, que le costó 350 millones de pesos y que va a ser utilizado para un plan de vivienda.

La idea es que la caja de compensación familiar Comfenalco, de la que son afiliados, le dé a cada uno 10 millones de pesos de subsidio para la vivienda. Los obreros deberán poner una cuota inicial de dos millones 800 mil pesos.

"El proyecto de construcción debería comenzar en febrero pero se atrasó porque ha sido difícil sembrar en los mineros la cultura del ahorro. Lo que la empresa pretende es erradicar la cultura del minero, que se gasta su salario en trago y mujeres" dice Villada.

Actualmente la empresa planea la consecución de un local para la instalación de un billar, un lote para una cancha de microfútbol, una cinemateca y una biblioteca.

La contadora afirma que todos los mineros cuentan con afiliación a la caja de compensación familiar, afiliación al sistema de seguridad social y pensión, contratos a término indefinido y prestaciones a las que tienen derecho.

Lo anterior es corroborado por Patricia Vélez secretaria de la mina, quien desde hace un año trabaja en el proyecto. "Hace 8 años no recibía una prima, además aquí se hacen rifas, se dan equipos escolares a las escuelas alrededor de la mina y nos dan una bonificación mensual", dice.

El café es el rey Desde enero de 2006 la actividad minera se convirtió en otra fuente de ingresos en la vida económica del Líbano. Una actividad que ayudó a salir de la crisis a la que décadas atrás era uno de los municipios cafeteros más prósperos del país.

Un año después se notó un incremento ostensible de las regalías. De recibir 4 millones de pesos al año, el ingreso por este rubro pasó a los 154 millones.

Según el alcalde Humberto Santamaría se trata de un aporte simbólico en la media en que la base de la economía sigue siendo la producción cafetera, la cual se lleva un 90 por ciento.

"El sector rural cuenta con cinco mil 600 predios de café y la mina apenas requiere la mano de obra de 150 obreros", señala Santamaría.

OLGA LUCÍA GARZÓN
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
LÍBANO (TOLIMA)

'En santa rosa todos ganan pero nadie sabe cuánto'

Cuando en noviembre pasado los 'reducidores' y compradores de oro en Santa Rosa del Sur (Bolívar) comenzaron a pagarle a los mineros 51 mil pesos por el gramo puro del metal, 7 mil más de lo acostumbrado, la actividad comercial del templado municipio cambió.

Con la subida del precio internacional del oro, tema que en el pueblo poco se maneja, el precio del gramo dejó de pagarse en 44 mil pesos y las tiendas y pequeños depósitos se llenaron de emisarios de los 8 mil mineros que todos los días, en 20 yacimientos, se la juegan en minas sin dueños donde el riesgo es permanente.

José Sendales, alcalde de Santa Rosa -quien durante 7 años fue minero- dijo que aunque el alza internacional reactivó el comercio del pueblo, los beneficios generales no son significativos.

"Podemos decir que sí se gana pero no se sabe cuánto. Como las minas son artesanales, y los mineros son los mismos dueños, no hay cálculo de cuánto oro se saca. Este año tendremos unos 200 millones de pesos de regalías cuando deberían ser unos 2 mil", agregó el funcionario.

En términos de regalías, el reporte a cierre de 2007 de la Upme dice que se le liquidaron, a Bolívar, 5.764 millones de pesos, pero se especula que por lo menos el 90 por ciento de la producción de oro no pasa por registros oficiales.

Otros mineros consultados por este diario aseguraron que prefieren seguir arriesgándose pues para extraer el oro, sin ningún tipo de vigilancia y control, acuden a las minas usando gasolina, cianuro y mercurio, entre otros químicos.

Según la Secretaría de Minas y Energía de Bolívar, no hay un censo preciso que permita cuantificar la explotación de oro en el Sur de Bolívar. Esta zona del departamento comprende 16.500 kilómetros cuadrados, y el oro se explota, en esencia, sobre la parte alta de la Serranía de San Lucas.

En un aproximado inicial se estima que hay, por lo menos, 23 mil personas viviendo de la actividad, la mayoría de ellos en condiciones de informalidad e ilegalidad en veredas de Santa Rosa, Morales y Montecristo.

Las minas de Santa Rosa, a las que se llega a través de pésimas vías y en mulas, se encuentran a más de 8 horas del pueblo. "Allá es poco lo que se puede invertir porque el oro se saca por el mercado negro y no hay regalías", precisa el alcalde.

Aunque los mineros aseguran que la explotación se mantiene, en las pocas estadísticas oficiales la actividad ha declinado. En el año 2000, por ejemplo, se tenía que se lograron 1.538 kilogramos de oro, y se logró un máximo de 6.874 kilogramos en el 2003, pero en el 2006, apenas se llegó a 991,13 kilogramos, luego de registrar 4.194 en el 2005.

BUCARAMANGA Y CARTAGENA

En segovia no se siente el beneficio del oro

Los trabajadores de la Frontino Gold Mines, la empresa aurífera más grande del país, no sienten beneficios de los precios del oro históricamente altos en el mundo.

La razón de esta paradoja radica, en parte, en el déficit que por unos 300 mil millones de pesos, de los cuales 270 mil millones corresponden a pasivo pensional, arrastra la empresa. En 1977 se declaró en quiebra y hoy está en proceso de liquidación obligatorio.

Además de lo adeudado a los 1.500 jubilados, la empresa debe un año de impuestos parafiscales; las mujeres de trabajadores, que los tienen embargados por asistencia alimentaria, denunciaron que desde hace tres meses la empresa no les entrega el dinero que les corresponde como tampoco el subsidio familiar, y los 1.500 trabajadores, cuyo promedio salarial está entre los 900.000 pesos y un millón 100 mil pesos, de acuerdo con el oficio que desempeñen, van para tres años sin recibir aumento salarial y dotaciones.

Gustavo Palacios y Vladimir Ossa, presidente del sindicato de la empresa y fiscal del mismo, respectivamente, explican que esperan que antes de finalizar este año esté resuelta la liquidación.
Consideran que la empresa es viable sin la carga pensional y hay reservas de oro por otros 150 años. La Frontino está avaluada en aproximadamente 125 millones de dólares y se busca comprador.

Otro contrasentido, tiene su explicación en el empobrecimiento de la veta. Si estuvieran produciendo lo que tenían planeado, 120 onzas diarias, estarían en un equilibrio extraordinario. Pero, están por debajo. Entre 60 y 70 onzas diarias. "No da siquiera para el sostenimiento de la mina", dice Palacio.

Ossa recuerda el 2001, cuando la Frontino vivió una crisis económica debida, entre otras causas, al desplome del precio del oro. Entonces, la empresa la salvó que tenía buenos tenores de producción. "Ahora, en cambio, sucede todo lo contrario: la producción está abajo y el precio arriba".

Se pensaría, en consecuencia, que los que sí podrían estar disfrutando de una nueva fiebre del oro serían los pequeños mineros. Pero no, el pequeño minero y el barequero, que se dedica a la explotación artesanal e independiente y conforma la inmensa mayoría de los mineros, tampoco siente los beneficios.

Luis Carlos Castaño está al frente de la mina Las Cristalinas. En ella trabajan 40 mineros a los que se les paga a destajo, es decir, por lo que logren sacar. Por lo general la mina se queda con el 60 por ciento y entre los mineros o corteros, el 40 restante.

Castaño vendió en el pueblo esta semana 428,5 gramos de oro. El gramo lo pagaron a 52.620 pesos, cuando en el mercado aparece a 56.726,924 pesos. "En Segovia pagan barato el oro. Los compradores, en este caso, se ganan 4.726 pesos por gramo.
Hace falta un banco para que compre el oro, porque cada comprador le pone el precio", dice.

Hernando Henao es el presidente de Asomineros. Esta organización reúne a 72 minas, incluyendo 16 de El Bagre y 14 de
Anorí, con unos 3.500 mineros.

Para Henao, el precio del oro incidirá en el pequeño minero siempre y cuando esté al tanto de esos precios porque "son los compradores quienes deciden a qué precio van a pagar". Otro factor es que el minero es una persona desorganizada. "El minero piensa en el día. No en el mañana. Aunque ahora los bares se ven menos llenos que hace cinco años, lo cual es un termómetro, hace poco se supo de un minero que consiguió 3 millones de pesos y después de un fin de semana llegó a la casa sin nada, ni un mercado", contó Henao.

El Municipio tampoco sabe de beneficios. La falta de control en la declaración del oro, lo que genera fuga de recursos, hace que las regalías se tornen inciertas.

El presupuesto de Segovia para este año es de 14 mil 339 millones de pesos en ingresos, pero tiene egresos por 17 mil 363 millones de pesos. Es decir, el municipio más rico en oro tiene 3.023 millones de pesos en déficit. En regalías solo recibe 1.600 millones de pesos y por impuesto, que paga la Frontino, 700 millones.

JORGE IVÁN GARCÍA J.
ENVIADO ESPECIAL
SEGOVIA (ANTIOQUIA)

REDACCIÓN DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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