Grupo terrorista ETA capacitó guerrilleros en Tolima

Grupo terrorista ETA capacitó guerrilleros en Tolima

Siete hombres de la organización terrorista de España entraron hasta el sur del Tolima entre los años 2001 y 2004 para ofrecer instrucción en fabricación e instalación de explosivos.

17 de enero 2008 , 12:00 a. m.

Así lo revelaron ex guerrilleros de la compañía de explosivos Alfredo González del comando conjunto central de las Farc que desertaron el año pasado y se acogieron al programa de protección de testigos.
 
Este medio habló en exclusiva con alias 'Camacho', uno de los desmovilizados, quien decidió entregarse a las autoridades luego de tres años como explosivista. Oriundo de Espinal y con 29 años, narró detalles de cómo ingresaron los etarras a la región y cómo recibieron la mortal capacitación.
 
De acuerdo con 'Camacho', a finales del 2001, cuando aún estaba vigente la zona de distensión en el Caguán, los cabecillas de cada frentes y de las columnas móviles que delinquen en el Tolima fueron convocados a la vereda La Hacienda, jurisdicción del corregimiento de Gaitania, en Planadas.
 
"Recuerdo que fue un día entre semana. Hubo retenes desde el Huila y el Valle para garantizar la seguridad en el paso de cada cabecilla que se movilizaba. A los rancheros les tocó preparar un sancocho de gallina para recibir a los viajeros que llegaron del extranjero", dice el subversivo.
 
Siete españoles

En horas de la tarde llegó a la vereda una camioneta. En su interior iban un hombre alto de bigote a quien llamaban doctor Arias, siete españoles y el conductor. Al otro día, los siete españoles les fueron presentados a los comandantes de los frentes 21, 25 y 50, la columna Jacobo Prías Alape y otros, como miembros del grupo terrorista Eta y sus nuevos instructores en explosivos.
 
Durante las primeras semanas hablaron sobre la teoría y luego, custodiados por más de 100 guerrilleros, se trasladaron hacia una zona montañosa donde desarrollaron las prácticas.
 
"Gracias a ese apoyo, las Farc cuentan hoy con equipos móviles, modernos, de alta precisión y técnicos capacitados, para producir explosivos económicos y de 'buenos resultados'", asegura 'Camacho'.
Bombas

Alias 'Peluffo', otro de los reinsertados, afirma que durante el 2007 la compañía de explosivos Alfredo González fabricó 10 toneladas de bombas.

Estos explosivos, según 'Peluffo', fueron fabricados en las veredas La Hacienda y Marquetalia. Esta última registrada entre las fuerzas militares como una estratégica área de retaguardia de las Farc.
 
Tanto 'Camacho' como 'Peluffo' coinciden en que los miembros de Eta ingresaron al país y viajaron hacia el Tolima como integrantes de una ONG ambientalista. "Así lograron superar los retenes de la fuerza pública", dice 'Camacho'.

Wilson Ramírez Guzmán, alias 'Teófilo', recibió instrucción especial para que multiplicara sus conocimientos entre los demás miembros de la guerrilla. Precisamente, 'Teófilo' es el actual comandante de la compañía de explosivistas.
 
"Entre el 2003 y el 2004 los españoles regresaron a capacitar a algunos camaradas sobre ingeniería química y electrónica. Por todos esos cursos las Farc pagaron altas sumas de dinero a Eta", asegura el desmovilizado. No volvió a ver a los españoles,.

"Sé que algunos salieron para Centroamérica y otros para España", afirma. "Yo me volé hace dos años porque ya no contaba con el apoyo de los compañeros que habían decidido irse antes", concluye.

De acuerdo con los registros de la Brigada Móvil 8, tan sólo en los últimos 10 días, seis guerrilleros que hacían parte de la compañía de explosivos Alfredo González de las Farc se entregaron en Planadas.
 
Explosivistas abandonan a 'Teòfilo'
 
De acuerdo con la información que suministraron al momento de su entrega, los subversivos decidieron abandonar las filas porque estaban aguantando hambre y por fuerte la presión de las tropas del Ejército. Incluso, algunos se han suicidado.

"La comida entra a los campamentos con mucha dificultad porque hay una presión grande y constante por parte del Ejército", asegura en declaración al Ejército uno de los reinsertados.
 
"Pasamos días enteros sin probar comida ni agua. En dos ocasiones que encontramos culebras las comimos en crudo porque no había forma de cocinar. Primero, por falta de candela y segundo, si hubiéramos tenido fuego, el humo nos podía delatar", dice Darwin*, quien hacía parte de la agrupación.
 
El comandante de la Brigada Móvil 8, coronel José Alberto Salazar, afirma que la compañía de explosivistas le ha causado mucho dolor a la población. "Hemos evitado tragedias. En el último año detectamos seis carros bomba y una casa bomba en el sector rural de Planadas y Rioblanco, las zonas más afectadas por las minas antipersona en el sur del Tolima", afirma el oficial.
 
Según los registros de la unidad militar, el año pasado se entregaron 43 guerrilleros de los cuales 13 eran explosivistas. Declaraciones de los desertores dan cuenta de que el grupo lo formaban por lo menos 40 subversivos.
 
"Cada vez son menos", dice Salazar. Agrega que en Planadas hay preocupación por la existencia de minas antipersona en veredas como San Miguel, Alto Sano, Nazareno, Puerto Tolima y el corregimiento de Gaitania, donde el año pasado fueron víctimas de minas cinco civiles, entre ellos cuatro niños.

La guerrilla festeja la caída de soldados 
 
"Sembrar una mina significa tener un guerrillero más y muchos soldados menos. Ellas no se cansan, no duermen, no desertan, no comen y aunque pase mucho tiempo, siempre están fieles esperando que alguien las active".
 
Así describe Óscar, un ex guerrillero de las Farc que se fugó hace dos años, lo que para la subversión significa un explosivo o una mina antipersona.

Óscar les narró a los organismos de seguridad y a Tolima 7 días su vivencia y decidió revelar detalles internos en las Farc para despertar conciencia sobre la perversidad que se encierra en la organización.
 
"Hoy que estoy fuera de la guerrilla no entiendo cómo el presidente Chávez pide quitarles el calificativo de terroristas", reflexiona.
 
Según 'Óscar', la intención de las minas antipersona no es matar, sino aplicar el máximo sufrimiento que se traduce en el dolor físico y moral que producen las mutilaciones en el cuerpo. El ex guerrillero recuerda con arrepentimiento que cuando un soldado cae en una mina los guerrilleros hacen fiesta.
 
"En el 2006, en San José de las Hermosas, en Chaparral, hubo 25 heridos y ocho muertos del Ejército. Por la noche fuimos a una tienda a tomar cerveza", recuerda. 
 
'Farc y Eta tienen empatía' dice Alfredo Rangel
 
Según el analista político y director de la Fundación Seguridad y Democracia, Alfredo Rangel, las revelaciones sobre la presencia de agentes de Eta en el Tolima por parte de los desmovilizados, podrían ser la confirmación de rumores que han hecho parte del ámbito colombiano durante mucho tiempo.
 
"Las versiones de estos reinsertados se suman a los rumores muy frecuentes sobre la vinculación de las Farc con organizaciones terroristas como Eta de España y del Ira de Irlanda", asegura.
 
De acuerdo con Rangel, es posible que integrantes del grupo Eta hayan tenido ya una vinculación con grupos ilegales en Colombia.
 
"Se ha hablado mucho de que al finalizar los años 80 esta organización vasca tuvo una participación en cuanto a tecnología se refiere, entre los grupos de narcotráfico colombianos", señala.
 
Para el analista, aunque no ha habido una comprobación judicial, no sería extraño que las Farc le hayan pagado a Eta para que instruya a sus hombres.
 
En opinión del director de Seguridad y Democracia, esta situación estaría comprobando que entre las organizaciones armadas de países como España e Irlanda y la guerrilla de las Farc hay una empatía ideológica muy marcada en el tiempo.

Y aclara, que si la víctima es de la población civil, las Farc no se conmueven. "Dicen: de malas, la guerra es de todos. En ellos también se gasta la plata el Gobierno". Según el desmovilizado, los objetivos de la siembra de minas son claros. En primer lugar evitar el avance de las tropas hacia los campamentos. "Los militares dejan de avanzar cuando saben o por lo menos sospechan de la presencia de minas en una zona", explica.
 
Distraer soldados

El segundo propósito, dice, es distraer los soldados. "Cuando hay un soldado herido la tropa tiene que destinar por lo menos tres hombres más para que lo auxilien, nunca lo dejan tirado", señala.
 
Agrega que con las minas las Farc 'vacunan' de manera indirecta al Estado. Óscar explica que con hombres heridos el Gobierno debe gastar la plata en hospitalizaciones, medicamentos, transporte y recuperación de los afectados.
Con las minas la guerrilla también busca reducir la capacidad de lucha de las tropas.

"Después de un incidente con minas, los soldados comienzan a sufrir el síndrome de guerra, es decir, terror nocturno, incontinencia nocturna y trastornos de la personalidad. Cuando hay explosiones, heridos o muertos, se genera un desánimo entre las tropas y eso ayuda a que caigan más fácil en las trampas de la guerrilla", precisa.

 

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