Alan nos necesita /OPINIÓN

Alan nos necesita /OPINIÓN

Por Germán Vargas Morales, Ingeniero Industrial M.Sc. Abogado

14 de enero 2008 , 12:00 a.m.
Cuando los convoco con este titular, quiero en realidad significar y clamar  no solo por Alan Jara  sino por todos los secuestrados, quienes imploran y necesitan nuestra atención.
 Por momentos  parecemos como anestesiados contra el dolor humano, y solo al despertar  palpando la realidad, y  llegando a ella por medio de hechos como los vividos y revelados por dos mujeres admirables que han alcanzado la libertad venciendo al suplicio, aterrizamos  y comprendemos mejor el sufrimiento al que nosotros  podría estar sometidos  cualquier día. 
Ningún ser humano, y mucho menos los colombianos podemos permanecer indiferente ante semejante drama recordado y sensibilizado por Clara Rojas, Consuelo González de Perdomo, y el pequeño Emmanuel, sobre su suerte y  la de cientos de secuestrados  cuyas vidas se consumen en la selva, inmersos en el dolor moral y físico de las cadenas reales que someten su cuerpo y humillan su condición humana.
El Gobierno y el país deberían ya entender,  cómo un sacrificio en cualquier sentido que signifique la libertad  y el cese del sufrimiento de tantos compatriotas y sus familias, bien vale la pena intentarlo.
Los policías y soldaditos poco mencionados pero diez años sumidos en el más horrendo flagelo de los grillos, también merecen una oportunidad  y cierta flexibilidad del Presidente Uribe, aún contra su propia creencia, un tanto justificada, de no ceder ante unos subversivos que hace mucho tiempo perdieron el rumbo y el  ideal político, cayendo en la barbarie y  el narcoterrorismo.
El Presidente Chávez, a pesar de sus impredecibles comportamientos  y posiciones  políticas  inesperadas  en las que a veces se le salta  la cadena, sigue siendo un camino importante a través del cual, y con el debido control que no se tuvo en su primera y fallida intermediación, se puede llegar al intercambio humanitario y hasta a los diálogos de paz.
  Colombia debe reconocerle su respetuoso protocolo y buenos oficios en la libertad de Consuelo y Clara.  Inclusive cantó nuestro himno nacional dos veces consecutivas durante la ceremonia en Miraflores.
 Sería provechoso saber utilizar sus aproximaciones con las FARC, porque todo lo que se intente y  logre es poco frente al significado de alcanzar  la paz en nuestra patria.
Mantener vivo el dolor de los secuestrados, unido a una presión constante por su liberación, es para quienes gozamos de la libertad  y  el  calor de nuestros hogares casi un imperativo.  Allí no caben diferencias de política, religión, raza o sexo. Nos debe unir la profunda sensibilidad  y  respeto admirable por el sufrimiento permanente y desesperado del ser humano sometido al peor de los vejámenes.
Bienvenidas a la  libertad, valioso derecho no apreciado sino cuando se pierde.  Colombia las recibe jubilosa, queridas Clara y su hijito, y  Consuelo a quien por lazos familiares sé de su dolor, ojalá hoy  convertido todo  en  inmensa felicidad, de la cual algo le toca al llano a través de  su hija Patricia y su bella bebé ya tan conocida y  en brazos del Presidente Venezolano.
Como la misma Patricia anunció, la lucha por los demás secuestrados apenas comienza.  Así que ánimo Claudia y Alan  Felipe, a ustedes también les llegará este feliz día. 

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.