Los miembros del CTI son los únicos funcionarios de policía judicial que no están amparados

Los miembros del CTI son los únicos funcionarios de policía judicial que no están amparados

6.500 hombres regados por todo el país están en esa situación a pesar de ejercer actividades de alto riesgo en donde su expectativa de vida disminuye de manera constante.

12 de enero 2008 , 12:00 a.m.

Un reciente estudio de la Administradora de Riesgos Profesionales Colmena dejó en evidencia el deterioro físico y emocional que sufren estos servidores debido a su trabajo.

Por esa desprotección legal en la que se encuentra este cuerpo, los hijos (de 11 y 9 años) de Judith Farides Álvarez, la joven investigadora del CTI asesinada el 16 de noviembre último -cuando le seguía el rastro a la organización mafiosa de los hermanos Miguel Ángel y Víctor Mejía Múnera- tampoco tendrán un amparo especial.

EL TIEMPO documentó al menos 20 casos en los que familias de estos servidores públicos han quedado en la misma penosa situación.

El 13 de septiembre del 2007, el turno fue para Jaime Omar Colobón Porras, investigador de la seccional Cúcuta y padre de dos pequeñas de 11 y 14 años.

Colobón murió baleado por la mafia, según consta en expedientes judiciales.

Búsqueda en fosas 'paras'

Y de la seccional Valledupar del CTI se esfumaron literalmente siete de sus miembros: la lista la encabeza Edilberto Linares Correa, de 33 años; y la completan Carlos Arturo Ibarra Bernal, de 31 años; Hugo Alberto Quintero Solano, de 32; Danilo Javier Carrera Aguancha, de 31 años; Mario Abel Anillo Trocha, de 26 años; Israel Roca Martínez, de 31 años; y Jaime Elías Barros, de 32 años.

Sus propios compañeros creen que sus cuerpos se encuentran en fosas paramilitares pues todos fueron secuestrado por hombres bajo el mando de Jhon Jairo Esquivel Cuadrado, alias 'El Tigre', hoy condenado por estas desapariciones.

Un episodio casi calcado ocurrió en Antioquia en donde al menos 8 de los investigadores que intervinieron en el llamado expediente del 'Parqueadero de Padilla' -el que dio inició al rastreo de los empresarios y financiadores de las Auc- fueron desaparecidos con todo y expediente judicial.

Vía crucis en el Congreso

Según un estudio interno del ente acusador, el riesgo para sus investigadores viene en aumento "en razón del crecimiento desbordado de los expedientes de Justicia y Paz, Derechos Humanos, extinción de dominio a bienes de la mafia, terrorismo e incluso casos de justicia penal militar".

Para intentar subsanar esta falencia, desde octubre del 2006 se radicó un proyecto para que los investigadores de este cuerpo gocen de las mismas prerrogativas que la Ley 860 del 2003 le otorgó a los integrantes de la Policía Nacional y del DAS.

Entre otros puntos, la iniciativa contempla el derecho a pensión tras 20 años de servicio, sin importar la edad del servidor.

El articulado, propuesto por el movimiento MIRA y cuya ponencia estuvo a cargo de la congresista Dilian Francisca Toro, ya logró superar los dos debates en el Senado.

Incluso, el Gobierno dispuso de 12 mil millones de pesos para este fin.

Pero aún tiene que ser aprobado en la Cámara de Representantes antes que termine esta legislatura. De lo contrario, su trámite tendría que volver a comenzar y los 6.500 hombres del CTI seguirían desprotegidos.

Un balance médico preocupante

Para sustentar ante el Congreso de la República y el Ministerio de Hacienda la solicitud legal de que la labor de los miembros del CTI de la Fiscalía es de alto riesgo, la institución entregó un estudio realizado por la Administradora de Riesgos Profesionales Colmena, sobre el tipo de trastornos más frecuentes entre el personal.

El resultado habla por sí mismo. Un 30,3 por ciento ha padecido de agotamiento emocional; un 37,2 por ciento, de altos niveles de estrés; un 41,5 por ciento, de alta tensión, y un 8 por ciento, de trastornos de orden siquiátricos.

En algunos casos, un mismo servidor registra dos y hasta tres de estas conductas que requieren de atención especializada.

Según el mismo estudio, las conductas se derivan de rutinas como estar en contacto con presos de alta peligrosidad, en la manipulación de armamento y explosivos y ser víctimas de atentados, secuestros y extorsiones.

Pero la función que más los afecta es la de levantar los cadáveres de sus propios compañeros.

Los siete desaparecidos del Cesar

Sus compañeros del CTI esperan que todos ellos aparezcan en algunas de las fosas que han revelado en sus confesiones 'paras' desmovilizados.

  • Edilberto Linares Correa, de 33 años.
    Carlos A. Ibarra Bernal, de 31 años.
    Hugo A. Quintero Solano, de 32 años.
    Danilo Carrera Aguancha, de 31 años.
    Mario Abel Anillo Trocha, de 26 años.
    Israel A. Roca Martínez, de 31 años.
    Jaime Elías Barros Ovalle, de 32 años.

El dramático caso de Hernando Valencia Varón

"De Hernando solo quedaron los dedos y parte de su cuero cabelludo".

Con esas palabras, un funcionario del Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía (CTI) notificó a sus superiores en Bogotá la muerte de uno de los más destacados expertos antiexplosivos de la institución, ocurrida el pasado martes.

Ese día, Hernando Valencia Varón, de 43 años de edad y 19 de servicio, llegó muy temprano a la cantera Combia, cerca de Pereira (Risaralda), a detonar, de manera controlada, un cargamento de explosivos que había sido decomisado a organizaciones al margen de la ley.

El operativo, derivado de una orden judicial, contaba con la participación de otros miembros del CTI y, aunque riesgoso, se desarrollaba con total normalidad.

Para salvaguardar la vida de sus demás compañeros, Valencia pidió unos minutos para volver a revisar las cargas y fue entonces cuando una de ellas le explotó en sus manos y rostro.

Sus compañeros, entre ellos Héctor Antonio García Rincón -presente en la cantera- no se explican cómo un absurdo accidente se llevó a uno de sus mejores investigadores de ese cuerpo técnico.

"Además de especialista en explosivos -dice Manuel Rozo, jefe de criminalística regional- Valencia era un destacado tipógrafo balístico (experto en identificación de munición), consultado por varias organizaciones para la atención de emergencias".

Hacía tan solo un mes había sido nominado a la Medalla Enrique Low Murtra, que se entrega a los mejores funcionarios de la Fiscalía.

A Valencia -descrito por sus compañeros como un hombre alegre y dedicado- le sobreviven dos hijos que si bien siempre sabrán que su padre fue un héroe, no recibirán ninguna prerrogativa especial de pensión o primas por ello.

u.investigativa@eltiempo.com.co

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