Corte de Nueva York absolvió a vendedor de plátanos y a su hijo, extraditados a E.U.

Corte de Nueva York absolvió a vendedor de plátanos y a su hijo, extraditados a E.U.

Los Consuegra fueron acusados de narcotráfico, lavado y enriquecimiento ilícito, pese a que viven a orillas de un caño en un populoso sector de Barranquilla.

30 de noviembre 2007 , 12:00 a.m.

La historia es insólita. Gabriel Consuegra Martínez, de 56 años; vendedor de plátanos en el mercado público de Barranquilla; y su hijo, Gabriel Consuegra Arroyo, de 26, estudiante de tercer semestre de enfermería, fueron capturados el 12 de junio del 2005 en su modesta vivienda del barrio Villanueva, un sector subnormal ubicado a orillas de los caños.

Los delitos que se les imputaba movían a risa al ver las condiciones de pobreza en que viven.

"Ni decir que prestaron sus cuentas bancarias para alguna negociación, porque en sus vidas jamás han tenido una cuenta de esas", dice Margarita Consuegra, la mayor de las hijas.

Consuegra Arroyo fue extraditado el 28 de septiembre del año pasado, y el viejo Gabriel, el 24 de febrero de este año, cuando Barranquilla hervía con la batalla de flores de su sábado de Carnaval.

Pero un tribunal de Manhattan los absolvió el pasado 26 de noviembre, y desde el jueves esperan en el aeropuerto de Nueva York un cupo en un avión para el retorno.

"El regreso es cuestión de trámite, pero en realidad no sabemos cuánto puede demorar esto y esa es nuestra incertidumbre", dice Tatiana Consuegra, quien afina los detalles de la celebración.

'No había visto un dólar'

Margarita no se explica de dónde se inventaron todo esto los gringos "Si mi papá nunca ha visto un dólar; y mi hermano es un muchacho entregado a sus estudios", dice.

Según el indictment de la justicia estadounidense, el padre tenía cuentas en varios países del Caribe para limpiar fondos provenientes del narcotráfico, y el hijo había lavado en Colombia más de 6 millones de dólares de la misma procedencia.

Esos señalamientos contrastan con la estrechez de los Consuegra, que no les dio ni para pagar abogados que los defendieran.

"Acudimos a la Defensoría pero nos negó el servicio, y en Estados Unidos tuvieron abogados de oficio", interviene Petrona Arroyo, la cabeza de la familia.

La buena nueva sobre la absolución y el retorno de sus seres queridos lo conocieron a través de la esposa de un compañero de prisión de Gabriel padre, quien los llamó a pedido de este. "Por ahora no queremos pensar en más nada que tenerlos aquí de nuevo y armar una gran rumba de amanecida", dice la joven.

ROBERTO LLANOS RODADO
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
BARRANQUILLA

 

 

 

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