Un lumbalú, ritual funerario de San Basilio de Palenque, se realiza en el Cementerio Central

Un lumbalú, ritual funerario de San Basilio de Palenque, se realiza en el Cementerio Central

Es una tradición que la Unesco considera patrimonio intangible de la humanidad. La ceremonia será este domingo a las 5 de la tarde, entre las tumbas de Luis Carlos Galán y el general Rojas Pinilla.

23 de noviembre 2007 , 12:00 a.m.

En San Basilio de Palenque -obra maestra del Patrimonio Intangible de la Humanidad, según designación de la Unesco- en los nueve días siguientes a un fallecimiento, el alma del muerto vuelve a su casa dos veces al día: a las 6 a.m. y a las 5:30 p.m.

A esas horas se hacen los rituales de velorios (novenarios), conocidos como lumbalú entre la población cimarrona.

Y para conocer un poco estos rituales, a las 5 p.m. de mañana, en el Cementerio Central, la fundación Colombia Negra hará un lumbalú en el marco del programa 'Siga, esta es su casa', de la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte (SCRD), que en noviembre dedica este espacio al mes de los difuntos. La entrada es libre.

Al lumbalú hay que ir como a un velorio: con la ropa adecuada, preferiblemente blanca, y con una vela para encendérsela a los muertos.

Y también con el alma dispuesta para ver una ceremonia en la que la música y los cantos expresan el dolor de la partida.

Según Esperanza Biojó, de la fundación Colombia Negra, en palabras para todo el mundo, "el lumbalú es un un bailadito, un canto, una melodía para las personas que ya se fueron".

La música se interpreta con tambores. "Con ellos se llora", manifiesta Biojó. Y el de la jornada de mañana es un pechiche, que era propiedad de Paulino Salgado, más conocido como Batata III, un negro gigantesco que trajo desde Palenque la sabiduría de su música a Bogotá y que en la ciudad hizo una escuela de tamboreros.

Batata falleció en enero del 2004 y en la sede de Colombia Negra empezó su lumbalú, que terminó cuando fue enterrado en San Basilio de Palenque, en medio de todos las costumbres negras.

La espiritualidad afro

Biojó cuenta que este ritual solo se realiza en Palenque y agrega que según diferentes estudios, se ha llegado a la conclusión de que es la última costumbre de raigambre cultural africana entre los cimarrones.

"El lumbalú muestra la espiritualidad de los afrodescendientes. Cuando cantamos para el muerto, lo hacemos con desesperanza por su partida. Cuando bailamos para él manifestamos lo mismo", dice Biojó.

Y los cantos que se oirán mañana serán en lengua palenquera (una mezcla de castellano antiguo con algo de portugués, kimbundo y kikongo, idiomas africanos del Congo y Angola).

Esos mismos cantos, al llegar los negros esclavos (que Biojó prefiere llamar secuestrados) a tierras americanas, llevaron a que los blancos creyeran que se trataba de blasfemias y muchos de ellos murieran bajo torturas.

"Fue cuando se inició la resistencia espiritual (en el siglo XVII) y se creó San Basilio de Palenque, donde vivieron los esclavos que se liberaron. Cuando los esclavos fueron traídos a estas alturas, no perdieron sus deseos de quitarse el yugo, pero por el clima fue muchos más complicado", agrega.

Sin embargo, esto no les impidió seguir con sus tradiciones. Y hasta aquí trajeron sus prácticas en medicina tradicional. "Hoy, muchos afrobogotanos continúan curando el cuerpo y el alma con hierbas y hay otros que practican la santería. También encontramos negros sobanderos en los reductos de esta práctica en el centro y sur de Bogotá", dice.

Biojó será una de las bailarinas de mañana en el Cementerio Central. Y en total, 12 personas, entre músicos y cantadoras, les darán descanso, elevación y licencia para elevarse e irse a aquellas almas que lo necesiten. "Esa es otra de las características del lumbalú", dice Biojó. 

Los tambores de la música negra

Para los negros africanos, el tambor ha sido el mejor medio de comunicación entre ellos y su dios (sin importar su nombre). También, entre los mismos afros, este instrumento de percusión ha sido una forma de comunicarse. Con sus toques se avisa de las muertes y los nacimientos, de los que dejan los pueblos o de los que llegan.

No importa que haya celulares, el tambor siempre hará parte de los rituales de los negros.

Y el tambor pechiche, el del lumbalú, procede del continente africano y se toca únicamente en estas fiestas rituales. Es considerado sagrado.

También está el tambor alegre o mayor, que es utilizado por músicos de Bolívar, Cesar, Atlántico y Sucre. Con él se interpretan ritmos como bullerengue, fandango, porro y cumbia, con las manos directamente sobre el tambor, y con los bolillos (palos) para el ritmo del cabildo.

El llamador (también conocido como yamaró) está, con marímbula, clave, guacharaca y tambor alegre, en los conjuntos de música tradicional de Palenque.

La tambora es un tambor cilíndrico muy importante en la cumbiamba. 

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