La muerte política de José Name Terán, el último de los grandes caciques políticos

La muerte política de José Name Terán, el último de los grandes caciques políticos

Se quedó con las ganas de ser gobernador del Atlántico. Después de 37 años de victorias ininterrumpidas en las urnas, los electores lo dejaron con un amargo sabor a derrota.

03 de noviembre 2007 , 12:00 a.m.

Con el 'entierro' de Name muchos barranquilleros sienten que dejaron atrás una época gris de la política.

Durante décadas este descendiente libanés fue el símbolo del clientelismo, de las componendas políticas, del aprovechamiento del poder en beneficio propio.

Se le reconoce gran habilidad para apalancar a sus paisanos en posiciones públicas de manejo y en el Congreso se le recuerda como uno de los mayores ausentistas.

Ha sido la sombra de su hermano, David, uno de los más grandes contratistas del Estado en los últimos 30 años, no solo en la Costa Atlántica sino en otras regiones del país.

Como siempre, Name lo hizo todo para ganar: se unió con casi toda la clase política de su departamento, firmó un pacto de paz con sus enemigos y se presentó como el candidato del uribismo para contar con el apoyo del partido del Presidente ('la U').

Hasta calculó que sacaría 250 mil votos, sumando las caudas electorales de las familias Gerlein y Char, las de los congresistas Alonso Acosta, Tarquino Pacheco, Karime Motta, y Miguel Amín, y los suyos, por supuesto.

Y, en efecto, logró 248 mil votos, que no le alcanzaron. No calculó dos cosas: el sentimiento 'antinamista' había crecido de manera silenciosa y el Registrador montó una estrategia focalizada en el Atlántico que demuestra que se pueden hacer elecciones más limpias.

No obstante su reconocida audacia política, que le permitió usufructuar el poder durante casi 40 años, Name nunca se enteró que a sus espaldas, muchos de aquellos seres miserables que lo abrazaban, coreaban este pregón: "Cógele la mano, y vota por Verano", para significar que aceptarían sus dádivas, pero lo traicionarían en las urnas.

Se le olvidó

Su discurso de campaña siempre fue el de la retribución. En colegios, plazas de mercado, callejones y emisoras, siempre dijo que su aspiración tenía una motivación: devolverle al pueblo el favor de haberlo hecho congresista durante 37 años seguidos.

"El pueblo no es pendejo", dijo uno de sus contradictores, "y no olvida los escándalos" que protagonizó en su vida pública.

Mientras Name se esforzaba por recordar que él había convertido a Barranquilla en Distrito Especial para conseguir más recursos, que inventó el IVA Social y que hizo aprobar una estampilla para la Universidad del Atlántico, el pueblo no se olvidó de la miseria en que vive gran parte de sus habitantes.

No se olvidó de que su grupo político ha sido el protagonista de los principales escándalos de corrupción y desgreño en la Costa Caribe.

Name fue motivo de vergüenza en varias ocasiones. Como cuando era ministro de Trabajo del presidente Virgilio Barco y tras pedir permiso para hacerse unos exámenes médicos, fue descubierto en un casino en Aruba. Su coterráneo Juan Slebi le hizo un debate y lo tumbó.

Hombres de su cuerda política como Julio Borelly, Abelardo Blanco Castilla y Hernán Mogollón fueron protagonistas de sonados escándalos de corrupción en Cajanal, el Seguro Social y Caprecom. También su protegido, Elías Sales, terminó preso por malos manejos en la Dirección Administrativa del Senado.

Name, quien le dijo a 'El Heraldo' antes de elecciones que jamás ha comprado un voto, atribuye su mala imagen a "un pequeño grupo de periodistas cundiboyancenses que nacieron con la 'columna' debajo del brazo".

Las prevenciones con Name no son nuevas. Políticos de todas las generaciones lo han mirado con reserva: Carlos Lleras se opuso en 1966 a que lo nombraran presidente de la Cámara, y en 1990 César Gaviria le hizo saber que no le gustaría tomarse una foto con él.

Name se ufana de haber ayudado a terminar la construcción del teatro Amira de la Rosa con el presidente Julio César Turbay, pero todavía se queja no haber sido invitado a la inauguración.

Odia el edificio del Banco de la República de Barranquilla, porque cuando fue a su inauguración, varios espontáneos le gritaron improperios, y en 1982, cuando logró la segunda más alta votación en las elecciones parlamentarias, la revista 'Consigna' tituló en primera página: 'El ascenso de un corroncho'.

Pero aun con todo este historial, Name se lanzó a su última aventura política con la convicción de que sería de nuevo el ganador, de que la gente había olvidado al cacique liberal que ahora se presentaba como aspirante del partido de 'la U'.

Unas veces se gana...

Y en este propósito siguió cometiendo errores: se mostró soberbio, no fue a los debates electorales y propició la voltereta del candidato a la Alcaldía Édgar Perea, quien en un arranque de sinceridad dijo que apoyaba a Name porque este le pagaba los buses para movilizar a sus electores, lo que acabó de hundir al cacique.

"Así es la política: unas veces se gana, y otras se pierde", le dijo Name a uno de sus amigos para justificar su derrota, la del último cacique electoral, quien compartió "cuadro de honor" con Bernardo Guerra Serna y el 'Plumón', Óscar Vélez Marulanda.

Freddy Torres, un taxista barranquillero, tiene una explicación más sencilla y divertida: "Name se ahogó, porque Édgar Perea se estaba bañando en el río Magdalena y se estaba ahogando, entonces empezó a gritar: '¡Name, una mano!; ¡name, una mano...! Y se ahogaron los dos...".

Name en frases

  • "Nunca he sido un parlamentario brillante, pero sí un parlamentario útil". Frase tomada de su biografía, 'Perfil de un luchador'.
  • "Me dio vergüenza votar por mí mismo". Al ser elegido como presidente del Senado de la República en 1984.
  • "A la gente pudiente no le interesa eso y hablan de clientelismo porque nunca han pasado necesidades". Frase tomada de su biografía 'Perfil de un luchador'.
  • "Escriba lo que quiera... yo respeto el dictamen de la democracia... pero escriba lo que quiera que ustedes siempre tergiversan mis declaraciones". A la pregunta ¿por qué perdió las elecciones?.

¿Por qué perdió Name Terán?

  • "Porque ganó el voto libre en Atlántico, que demostró madurez política y que el voto amarrado cada vez tiene menos incidencia". Efraín Cepeda, senador conservador.
  • "La democracia se impuso y el trabajo del registrador Juan Carlos Galindo al digitalizar el conteo de votos fue vital. Es el triunfo del pueblo". Álvaro Asthon, senador liberal.
  • "Porque la ciudad de Barranquilla y el departamento quieren otra historia y la empezó a escribir desde el pasado domingo". Armando Benedetti, senador del partido de 'la U'.

Momentos importantes del cacique

  • Nace para la vida política. Lo hizo en 1958 como suplente en la Asamblea del Atlántico. Se convierte en presidente de la Corporación y ordena dos días más de trabajo para financiar los gastos de su matrimonio.
  • Primera derrota política. En 1962 se lanza como candidato a la Cámara de Representantes y sufre su primera derrota. Lo nombran jefe de Instrucción Criminal en el Atlántico.
  • Llega a la Cámara. Le tocó como suplente de Emilio Lébolo y al mismo tiempo fue concejal de Barranquilla, en 1964.
  • Se le frustra una aspiración. En 1966 quería ser el presidente de la Cámara, pero el entonces presidente Carlos Lleras Restrepo no avala ese acuerdo y tiene que renunciar a esa aspiración.
  • Su segunda derrota. Pierde en el intento por llegar a la Cámara por su propia cuenta. Dice entonces, en 1968, que las derrotas son un éxito cuando se asumen "con dignidad y carácter".
  • Llega al Senado. Fue en 1983. También se convierte en presidente del Directorio Liberal junto a otros dos caciques: Bernardo Alejandro Guerra Serna y el 'Plumón', Óscar Vélez.
  • Lo nombran Mintrabajo en 1986. Después tiene que salir del cargo porque lo pillaron en Aruba en un casino, cuando había pedido permiso para exámenes médicos.
  • Revive suplentes en Congreso. Impulsa la reforma constitucional, en 1992, para revivir la polémica figura del 'carrusel'.
  • Se retira del Congreso. Se fue el año pasado. Hace elegir a su hijo, el senador José David Name.

Así se frenó fraude

La derrota de José Name no fue un milagro. Detrás de su fracaso hubo hechos que por primera vez ocurrieron en Atlántico.

Nunca los políticos tradicionales tuvieron las puertas de la Registraduría tan cerradas como en estas elecciones.

Para comenzar, el registrador Juan Carlos Galindo cambió a sus delegados en Atlántico y Barranquilla, dos meses antes de los comicios. A los titulares, 'ahijados' de los jefes políticos locales (como ha sido costumbre, en todo el país), los trasladó a otras regiones. Y no valieron las intrigas de los más influyentes dirigentes para reversar sus decisiones. A unos los trasladó, a otros les decretó vacaciones forzosas y hasta de compensatorios se valió para "limpiar" las delegaciones en esta época electoral.

Hizo seis viajes al Atlántico en los últimos dos meses, habló con funcionarios de arriba, medios y hasta con porteros, y así detectó los puntos débiles para el fraude. Quedó claro que "estaba encima de las elecciones".

Galindo se apoyó en la sociedad civil más que en los políticos, y la incorporó al proceso eleccionario. Logró crear la conciencia de que es posible derrotar la corrupción.

Por primera vez la Registraduría no entregó el censo electoral a los políticos. Este instrumento, que no es otra cosa que las listas de cédulas inscritas en cada mesa, era usado por los políticos para hacer fraude. Unas veces se daban a la tarea de ubicar a los electores para comprarles el voto y otras llenaban los formularios con anticipación, los que luego hacían valer en los escrutinios.

La Registraduría se negó a entregar muestras de formularios en los que los jurados consignan el número de votos sufragados y les puso señales de seguridad que impiden ser 'gemeliados' (hacer copias fraudulentas para llenarlos antes y cambiarlos por los oficiales).

De estas y muchas otras acciones contra el fraude dan fé, entre otras, Enrique Berrío, presidente de la Cámara de Comercio de Barranquilla y Jaime Abello Banfi, Director de la Fundación Nuevo Periodismo.

JOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ
ENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPO
BARRANQUILLA

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