El fenómeno William Vinasco Ch.: de la radio a las calles, por la Alcaldía de Bogotá

El fenómeno William Vinasco Ch.: de la radio a las calles, por la Alcaldía de Bogotá

En menos de un mes, el locutor deportivo se ha consolidado como tercera opción en la carrera política por el segundo cargo en importancia del país. ¿Quién es él?

06 de octubre 2007 , 12:00 a.m.

"Vamos a conquistar Bogotá", dice con su voz de locutor, y sube a la camioneta que lo lleva al sector de Las Ferias, en el occidente de la ciudad.

Es martes, 5 p.m. Como todas las tardes de este último mes, William Vinasco recorre calles y calles dando a conocer su propuesta para la Alcaldía. En el barrio lo espera un grupo de jóvenes que forma parte de su campaña y lo recibe con un estribillo muy al estilo del narrador deportivo:

-William Vinasco Ch., gobernando con caché...

Los cantos continúan mientras el candidato reparte, persona a persona, su plan de gobierno. Algunos lo saludan con una sonrisa, otros con sorpresa, ninguno con desconocimiento: y es que este hombre lleva muchos años apareciendo en radio y televisión.

"Mire, es el del comercial" o "es más alto de lo que me imaginaba", son algunas de las frases que aparecen entre la gente que se acerca a pedirle un autógrafo y tomarse una foto con la cámara del celular. ¿Figura de la tele o candidato a la Alcaldía? Esa es la disyuntiva que Vinasco mismo ha querido acabar y por eso -entre otras cosas- dejó de participar en sus habituales programas radiales y no ha vuelto a acceder a la reiterada petición de que, por favor, narre un gol.

"Mi voto es suyo, pero si defiende a los educadores", le dice una señora que se acerca.

"Pero me dijeron -replica él con humor- que los educadores son peñalosistas".

"No crea -le responde ella con una sonrisa-, no todos".

Algunos son más duros de convencer. "Yo no votó por él ni por ninguno. Ninguno me va a dar trabajo ni casa", alega un lustrabotas en una esquina de Las Ferias. Vinasco, sin dejar el ánimo, sigue la tarea hasta entrada la noche.

Con el viento a favor

El día que se inscribió como candidato, William Vinasco Ch. tenía el viento en contra. Estaba en Montreal, Canadá, en compañía de sus hijos. A último momento, justo el día que cerraban las inscripciones, se decidió a participar en la contienda. Mientras caminaba hacia al consulado para inscribirse, un viento fuerte le impedía avanzar.

"Dios no quiere que yo haga esto", alcanzó a pensar.

Pero continuó y se inscribió. Al salir, encontró al viento
empujándolo hacia adelante. "Ahora me animaba".

En las encuestas también ha ido hacia adelante. En menos de un mes se ha posicionado en un sólido tercer lugar.

Su ascenso en los sondeos de intención de voto ha sido constante, mientras sus dos más fuertes contrincantes, Enrique Peñalosa y Samuel Moreno, se han mantenido quietos y en empate técnico.

Los analistas hablan del 'fenómeno Vinasco'. Y el sonríe cuando se le toca el tema.

"Lo que pasa -explica- es que Peñalosa y Moreno se han dedicado a polarizar las elecciones y a hablar solamente de movilidad. Y yo llegué con nuevas propuestas".

En su oficina -es decir, en la sede de sus emisoras Candela y Vibra Bogotá-, lo acompaña una foto gigante de sus hijos pequeños, William y Brian, y otra suya también gigante, de épocas de juventud.

Vinasco habla y la memoria de quien lo escucha lo ubica de inmediato en una narración de fútbol o en una cuña radial. De hecho, apenas el 40 por ciento de los ciudadanos lo conoce como candidato a la Alcaldía de Bogotá.

"Debo admitir que desde el periodismo me ven con displicencia, me menosprecian. Me ven solo como figura de la farándula" dice Vinasco Ch.

La Ch. es de Chamorro, apellido materno. Pero a él le gusta decir que es de 'chévere'.

Estuvo muy cerca de ser cura

William Vinasco nació en Bogotá hace 56 años. Sus padres vinieron del Valle del Cauca y conformaron su hogar en la capital, en una casa grande del barrio Quiroga.

El niño William estudió en el colegio de Nuestra Señora y empezó a mostrar su gusto por el fútbol y, al mismo tiempo, su vocación por el sacerdocio. Pensó seriamente en ser cura y durante dos años asistió al Seminario Mayor. Al final prefirió el Derecho y entró a estudiar en la Universidad Libre. No se graduó: en esos años ya daba sus primeros pasos como locutor y el gusto por la radio lo absorbió.

"Leía la Santa Misa para los enfermos, y mi voz empezó a gustar", recuerda.

Trabajó en emisoras como Horizonte, Kennedy y la Voz de Bogotá; fue la voz de marcas como Croydon y Coca-Cola; leyó noticias en Todelar; dirigió Radio Tequendama y Radio Continental... Hasta que dejó de ser empleado y se volvió empresario: compró la emisora Acuario Estéreo.

Los primeros años la emisora funcionaba en un cuarto de su casa. En los otros vivían su esposa, sus hijos y sus hermanos. La radio era algo así como un negocio familiar.

"Si quería pasar a la cocina tenía que atravesar los estudios de la emisora", recuerda su hija mayor, Karen, que hoy es el cerebro de la campaña de su papá.

Taxista y vendedor callejero

Acuario Estéreo, que transmitía la llamada 'música pa' planchar', le dio a Vinasco, según cuenta, la estabilidad económica que hasta ese momento había sido esquiva.

Antes se había probado como taxista, como vendedor de quesos puerta a puerta en barrios del norte de la ciudad y como vendedor de cursos de inglés, entre otros trabajos.

Hoy es dueño de cinco estaciones en Bogotá -dos de ellas ocupan los primeros lugares de sintonía- y siete en el resto del país. Y su voz -apreciada por unos, criticada por otros- es la eterna compañera de la Selección Nacional de Fútbol.

"Este ejercicio de la Alcaldía no lo hago ni por plata ni por fama", aclara Vinasco Ch.

Es la segunda vez que intenta ser alcalde: en la primera logró cerca de 70 mil votos. Y subraya: "Peñalosa necesitó tres intentos para llegar".

Pero, ¿por qué meterse a ser alcalde y no quedarse mejor como empresario privado?

"Yo me he dado muchos gustos en la vida. He tenido el mejor carro, una casa excelente, cadenas, anillos, relojes... Por eso sé que esas aspiraciones materiales no llenan a una persona. Y uno como empresario tiene un compromiso social. Creo que puedo hacer mucho por la ciudad".

Y entonces, el candidato habla de equidad, seguridad, de 'la hora de la familia' y de subsidios de transporte.

La solidez económica de sus emisoras le ha servido para jugarse en las elecciones de forma independiente. "Nosotros no tenemos ediles, no tenemos concejales y no hemos aceptado un pacto con nadie. La campaña se ha financiado solamente con recursos de las emisoras", afirma Karen.

Toda la familia lo acompaña en este proyecto, con excepción de su mamá, a quien no han podido quitarle la desconfianza hacia el mundo de la política. Ella preferiría verlo predicando el Evangelio, pues es cristiana. Sin embargo, eso a él no le suena.

-¿Cree que puede ganar?

-"Por lo que se vio en los casos de Lucho Garzón y Antanas Mockus, creo que sí".

-¿Y si no gana, ¿qué va hacer con la gente que dice confiar en usted y en su proyecto?

Piensa y al fin remata: "Yo estoy confiado en el triunfo. No es bueno hablar de derrota en estos momentos".

MARÍA PAULINA ORTIZ
REDACTORA DE EL TIEMPO

pauort@eltiempo.com.co

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