Contraste entre un candidato pudiente y uno de escasos recursos para conseguir votos

Contraste entre un candidato pudiente y uno de escasos recursos para conseguir votos

Los dos son de 'la U'. Uno quiere ser gobernador del Atlántico y otro edil en Ciudad Bolívar, el sector pobre de Bogotá.

30 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

Uno tiene 37 años en la política, quiere ganar su última elección y carga sobre sus espaldas el peso de varios años de cuestionamientos y críticas. El otro apenas lleva tres meses de campaña, se enfrenta al sueño ganar su primera elección y quiere salir del anonimato.

Si pudiéramos ubicarlos en un cuadrilátero, tendríamos que decir: "En esta esquina, el barón electoral, por la categoría de los pesos pesados... el ex senador José Name Terán. Y en esta otra, el ex lustrabotas, por la categoría de los mini mosca... Fulgencio Pérez Molano".

Pero no, los dos están en una pelea electoral pero en diferentes escenarios: Name quiere cerrar su carrera política como gobernador del Atlántico y Pérez quiere entrar a ese exclusivo club de la política como edil en Ciudad Bolívar, uno de los sectores más pobres de Bogotá.

Inmiscuirse en el día a día de sus candidaturas es descubrir una historia de contrastes entre un candidato con todo el poder financiero para hacerse elegir y un aspirante que apenas comienza su vida en el agitado mundo de la política y sin un peso.

El cariñito

Name, un sincelejano que hizo su vida pública en Barranquilla en medio de ataques, críticas, controversias y acusaciones por su forma de hacer política, vive la angustia de tener demasiados apo-yos. Sí, así como lo lee, demasiados apoyos.

Su oficina, en una cómoda casa con vidrios oscuros y aire acondicinado en un exclusivo sector de Barranquilla, vive llena de aspirantes a las alcaldías y concejos de los 23 municipios que buscan lo que él llama "el cariñito".

¿Qué tipo de 'cariño' es? Name frota sus dedos índice y pulgar para indicar que toda esa fila de aspirantes lo que busca es dinero, solo dinero. "Me toca mantener una armonía en una jaula de leones", dice para describir la presión a la que vive sometido en estos días.

En Ponedera, centro del Atlántico, donde los cinco candidatos que aspiran a la Alcaldía respaldan su aspiración a la Gobernación, la campaña se le convirtió en un infierno. Si le ayuda con un dinero a uno, se enojan los otros. Por eso, o les da a todos o no le da a ninguno.

Todos los días tiene siete manifestaciones políticas en las que se mezclan bailes de carnaval, discursos y, por supuesto, promesas.
Tiene su propio atril, con bafle incorporado y les entrega billetes a una legión de niños que lo persigue con el grito "docto, docto... pa' la 'coacola', pa' la 'coacola' (sic)". Eso sí, sus colaboradores insisten en que sólo gastará un 80 por ciento de los 1.200 millones de pesos que permite la Ley.

Fulgencio Pérez no vive esas angustias, sino otras. Tiene una modesta casa en Ciudad Bolívar. En el primer piso, su padre apiló una veintena de bultos con chatarra que recoge para vender. En el segundo, tiene una pequeña oficina, las habitaciones y una cocina. En la azotea, conserva una vieja tina, una destartalada silla y un gallo amarrado que intenta escapar con un molesto aleteo sin tener suerte.

A Pérez no le piden plata. Él la pide a través de la rifa de un televisor a color con Dvd con la que espera recaudar 5 millones de pesos para financiar sus gastos de campaña: cuatro reuniones y una publicidad que se limita a un pendón que acaba de colgar en la fachada de su casa. Con esto, espera lograr más de 1.100 votos para ser elegido.

"Primero fui puerta a puerta pidiendo el voto. Hice un listado de 1.600 personas. Ahora, los llamo para que se acuerden de mí y el día de elecciones los llamo para que no se olviden de votar", dice convencido de un triunfo.

Las puertas cerradas


Fulgencio, como lo conocen en su barrio, fue lustrabotas durante 13 años en el edificio del Banco Cafetero. Quiso romper el círculo de pobreza que lo rodea desde niño y por eso estudió administración de empresas en la Universidad Central a punta de lustradas y propinas extras que supo recaudar con paciencia.

Al terminar su carrera, buscó trabajo pero se estrelló con otra realidad: no tenía experiencia. Las puertas se cerraron y el sueño de encontrar un empleo como administrador se esfumó. "Y eso que lambí y lambí (sic), pero no encontré nada", dice en su particular forma de hablar.

Quiere ser la otra cara de Ciudad Bolívar, demostrar que el mejor camino es educarse y que todos merecemos una oportunidad. Su estigma, es que la gente ya votó por un lustrabotas, el ex concejal 'Lucho', quien decepcionó a muchos electores con su comportamiento.

Name también tiene su estigma: muchos lo consideran el símbolo de la política tradicional en la Costa. Pero él, paradójicamente, quiere una última oportunidad para mostrarse como un político que quiere mejorar la educación y las condiciones del departamento para enfrentar los retos TLC con Estados Unidos.

Fulgencio, entre tanto, quiere su primera oportunidad en el difícil mundo de la política. De lo contrario, tendrá que seguir tocando las puertas para conseguir un puesto como administrador de empresas o sino, volver a lustrar zapatos para sobrevivir.

¿Tendrán su oportunidad? Solo los electores lo dirán.

Dos frases

"Hay que ser el papá de Mandrake (el famoso mago de las tiras cómicas) para resolver los problemas de la pedidera de plata... Me toca mantener la armonía en una jaula de leones".
José Name, candidato del partido de 'la U' a la Gobernación del Atlántico.

"En la vida me ha tocado de todo para conseguir plata. Una vez trabajé como modelo de pantaloncillos, pero me salí cuando el fotógrafo me dijo: 'me gustan tus ojos'".
Fulgencio Pérez, candidato de 'la U' a la JAL de Ciudad Bolívar, en Bogotá.

¿Quién controla topes de campaña?

Hace unas semanas, el procurador, Edgardo Maya, advirtió que la política en Colombia es hipócrita porque, entre otras cosas, no se respetan los topes para los gastos de campaña.

El magistrado del Consejo Nacional Electoral Carlos Ardila Ballesteros advirtió hace 15 días en Barranquilla que el lío para controlar los topes son los aportes en efectivo que se hacen en las campañas y que los candidatos no registran.

A su vez, el polémico asesor de 'la U' J.J. Rendón dijo que uno de
los principales problemas que encontró con algunos candidatos en Colombia es que gastan demasiado dinero en la compra de líderes, que prometen el recaudo de votos y no en publicidad.

En Córdoba, según contó un congresista que pidió la reserva, un candidato a la alcaldía con 15.000 habitantes tiene que gastar solo el día de las elecciones más de 60 millones de pesos. 30 millones en la contratación de 200 taxis para trastear electores a los puestos de votación y los otros 30 millones en el pastel (tamal) y una bebida.

En Sucre, la campaña a la Gobernación puede costar 6.000 millones de peso y a la Alcaldía de Sincelejo 3.000 millones. ¿Quién controla?

JOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ
REDACTOR DE EL TIEMPO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.