Murindó se niega a ir a tierra firme y tendría alcaldía y hospital flotando sobre planchones

Murindó se niega a ir a tierra firme y tendría alcaldía y hospital flotando sobre planchones

La Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de ese municipio habían ordenado el traslado de la población atendiendo una orden del Tribunal Administrativo de Antioquia en 1999.

24 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

El trasteo había sido solicitado con insistencia por los mismos habitantes, hartos de que el río se les metiera en las casas hasta seis meses de cada año. Pero ocho años después la medida se reversó, paradójicamente por voluntad de la misma gente.

Es más curioso porque al actual Murindó apenas llega la energía por horas, no posee acueducto ni alcantarillado y no se ha eliminado el riesgo de anegación, según reconoce Francisco Zapata, gerente de Desarrollo Urbano y Territorial de Antioquia.

En cambio en el sitio donde iban a refundar el pueblo ya hicieron acueducto y alcantarillado, hay líneas eléctricas, coliseo cubierto y tres casas modelo. Las máquinas de la fábrica de bloques de concreto que se había creado para facilitar la construcción de las viviendas está oxidada y quedaron hechos los planos de la nueva cabecera.

Antioquia ha gastado más de 300 millones de pesos.

¿Qué pasó?

Zapata explica que lo primero tras la orden del Contencioso para poner a salvo del agua a los cerca de 1.200 habitantes de la cabecera fue un estudio geológico. Resultó que el sitio ideal quedaba a la altura de donde quedaba el pueblo hasta 1992 -lo llaman Murindó viejo-, pero en la orilla contraria del río. Ese año un sismo acabó con el municipio y la gente emigró al asentamiento actual.

También ha habido varios sondeos. Mientras unos dicen que es mejor irse para sembrar sin temor al agua, otros ven en el río una forma de subsistencia y temen el constante asedio del frente 57 de las Farc en Murindó viejo.

El alcalde Elías Palacios da otras razones para no marcharse: "Metidos por allá, sin carreteras, ¿cómo entraría la comida cuando el río se seque y no pueda entrar un bote. Cómo sacar a los enfermos?".

En su administración ha hecho varias obras que inclinaron la balanza contra el éxodo: subió el piso con tierra en varios sectores y construyó un viaducto alto de 1.200 metros. Paralelos a la orilla del río Murindó están ya los postes donde colgarán 54 kilómetros de líneas para llevar energía eléctrica permanente a Murindó nuevo.

Además, a principios de este año una empresa de telefonía celular habilitó la señal con una antena gigante que resalta entre las casas de madera de uno y dos pisos.

En Murindó nuevo se ven comerciantes levantando locales macizos en madera y concreto. Para nada se notan ánimos de trasteo.

"La gente se adaptó a convivir con el agua y cuando se entra el río, para eso están los puentes. Yo por ejemplo de aquí no me voy", dice Emilio Chaverra, propietario de la miscelánea Brisas del Lago.

Unos se van y otros se quedan

"Como hicimos tantas reuniones y no podíamos llegar a un acuerdo, dijimos: hagamos aquí edificaciones en condiciones que permitan asumir el riesgo y apoyemos a los que quieran desplazarse", explica Zapata.

La idea es que los que quieran se ubiquen en Murindó viejo, pero cerca del comando de Policía, y ayudarles con un plan de construcción y mejoramiento de vivienda rural. Allí se utilizarían los bloques que hay en un arrume lleno de moho y maleza.

En Murindó nuevo reubicarían las casas más expuestas al río y tanto acueducto como alcantarillado se extenderían desde Murindó viejo a través de una tubería de 7 u 8 kilómetros que sería colgante para que no la dañe el agua. El cuello de botella es la plata, porque apenas hay unos 400 millones de pesos del presupuesto para la reubicación.

Oficinas públicas y hospital quedarían en el agua

Si se hacen las adaptaciones para volver a Murindó más resistente al agua, éste sería un pueblo singular.

La alcaldía, el hospital y otras dependencias públicas flotantes, se levantarían en barcazas, según la propuesta. El problema es que cada planchón puede costar unos 600 millones de pesos, lo que elevaría la inversión a valores que no están financiados.

El primer paso de acá en adelante será que la Alcaldía y el Concejo de Murindó adecuen su Esquema de Ordenamiento Territorial (EOT) porque el actual fue hecho pensando en irse al otro sitio.

NÉSTOR ALONSO LÓPEZ L.
Enviado especial EL TIEMPO
MURINDÓ

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