Hay que asumir los costos ambientales, asegura arquitecto

Hay que asumir los costos ambientales, asegura arquitecto

Eduardo Rojas asegura que ocupación es un proceso normal debido a la necesidad de espacio y sobrevivencia del ser humano.

24 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

"No se pueden salvar los humedales si no se le dan oportunidades a quienes invaden esos terrenos", dijo.

En cuanto al crecimiento y la expansión urbanística de Villavicencio, catalogados como las principales razones que han afectado a los humedales, Rojas dijo que este ha sido un proceso lógico y consecuente con el desorden que se vive en la ciudad.

Destacó que para construir un centro poblacional se debe desarrollar todo un proceso de urbanificación que implica el aprovechamiento, la utilización y, como última instancia, la ocupación de un sitio.

"Lo que nosostros hacemos es la urbanización, que lo único que busca es ocupar, utilizar y aprovechar un determinado espacio sin niguna planificación", manifestó el arquitecto.

Un hogar en peligro

"Este es el último pulmón que le queda a Villavicencio", dijo Nelson Rodríguez, funcionario de la corporación ambiental Cormacarena, al explicar que los humedales son el hogar de miles de animales de la región y de otros que vienen de paso, como las aves migratorias, así como el hábitat de diversas especies de árboles que le dan un 'aire diferente' a Villavicencio.

Este sistema de humedales es el hogar de paso de aves migratorias que se desplazan desde diferentes lugares del país, indicó Nelson Vivas, miembro de la Ong ambiental Cabildo Verde.

Un grupo de aves conocidas como aves playeras frecuenta, entre otros, los humedales y, según Richard Johnson, de la Asociación Calidris que lideró un encuentro en Villavicencio con 60 ornitólogos en noviembre del año pasado, son consideradas visitantes regulares.

Los humedales también son sitios de resguardo de reptiles, lagartos, ranas, aves y micos que aún permanecen en estos refugios; otros como los armadillos, osos hormigueros y tigrillos, no han vuelto a aparecer. La 'selva de concreto' los ahuyentó.

Aunque no hay un censo de la riqueza de los humedales, estudiantes de zoología hicieron un estudio en Kirpas y el Coroncoro hace cuatro años y contaron 57 especies de aves y dos de murciélagos.

"Allá, donde la vegetación se hace más espesa, es común ver grupos de micos que saltan de rama en rama en medio de gran algarabía y aves que resguardan en las copas de los árboles", dice un campesino vecino al humedal.

Guillermo Cortés habita en la zona de Kirpas desde hace más de cuatro años y relata que en ocasiones ha visto una que otra nutria nadando en el caño Aguas Claras, que bordea el sistema Kirpas-Pinilla-La Cuerera, especie que, según la bióloga Marcia Rodríguez, está en peligro de extinción.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.