Conozca fragmentos de la biografía autorizada de Gustavo Petro

Conozca fragmentos de la biografía autorizada de Gustavo Petro

El libro será presentado el jueves en la Luis Ángel Arango. Fue escrito por el periodista Mario López, para recoger los pasos del senador del Polo desde cuando era 'Aureliano' en el M-19.

23 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

(...) Las caballerizas, en Usaquén, al norte de Bogotá, es el sitio de aislamiento. En un Estado de Derecho el sindicado ya sea por rebelión o delito común, debe ponerse en manos de la justicia; debe de haber un señalamiento, una orden de pérdida de la libertad, el derecho a la defensa y la seguridad de un proceso. En este caso la democracia no se afecta si a un insurrecto se le confina, recluye, aísla, incomunica, golpea y tortura. De todos modos hay que fabricar el positivo como lo manda el superior. Lo que importa es el fin, así haya que pasar por encima de un ser humano y disponer de su vida.

Las preguntas son obvias. ¿Dónde están sus jefes? ¿Dónde está Bermeo? ¿Quiénes son los del Eme que están infiltrados en la Policía y en el Ejército? Pregunta, respuesta, golpe...

Pregunta, respuesta, golpe...

Las respuestas también son obvias. No tiene jefes. Conoce a Bermeo pero no sabe de él. No sabe quienes del Eme están en las Fuerzas Armadas. Para el Eme Aureliano (Petro) es un hombre, curiosamente, imprescindible pero no importante: No maneja ningún tipo de información. Ello explica con exactitud la gran distancia que hay entre la organización propiamente dicha y el trabajo político de él. Queda claro que la relación es más conceptual que de otro tipo, pero para el torturador eso no importa. Si no hay una vinculación con el grupo, el dolor y el sufrimiento se encargan de lograrlo. La tortura es milagrosa, lo obtiene todo.

(...) Bermeo es un hombre público del Eme. Hace parte del equipo de diálogo nacional que acompaña a Navarro. Pero hay un interés del inquisidor en Bermeo, como quiera que es el responsable de las milicias del Eme en Bogotá. Bermeo es el conducto regular de Aureliano. Con él hay cruce de datos por escrito y en clave por medio de estafetas pero hace un buen tiempo no se tiene contacto personal. Pero además, Aureliano sí tiene una información que aunque importante no la conoce en detalle, sobre la cual no hay pregunta. Significa que semejante operación no está en el conocimiento de la autoridad.

Se trata de que el Eme tiene en marcha una acción de gran envergadura, incluso de mayor impacto que la toma de la embajada de la República Dominicana. Por esos días sectores de la dirección del grupo cocinan lo del Palacio de Justicia.

Aureliano no está al tanto de las minucias pero tiene idea de que es algo de grandes dimensiones. El investigador insiste sobre los militantes del Eme en las filas castrenses y de la Policía. La respuesta es negativa, pero en el pensamiento del subversivo, hay un nombre y un grado.

Me acordé de Jairo Navarrete mi compañero de estudio en el colegio. El hizo parte del juramento en La Peña. En ese momento es capitán de la Policía. No mencioné nada pero tuve la sospecha que iban tras él, esto me preocupó perolo equilibré al saber que el golpe que se alistaba no aparecía en los borradores de los organismos de seguridad.

Los otros dos muchachos que viajan con Aureliano son de la región. Borbón no se separa de su comandante todo el tiempo que están en prisión (...).

Gracias a la gente que los ve salir los 3 descartan elasesinato y eso los reconforta. La preocupación es la tortura.

Aureliano tiene una fijación adicional: La novia embarazada y la posibilidad cierta de ser padre (...) Un mes después se reestablece el contacto con la gente del barrio. Hay dos urgencias inmediatas que confirmar: que se continúa con vida y el destino de las armas camufladas en el túnel. La gente del barrio desentierra los dos revólveres y los entrega al M-19.

El único delito por el cual podrían procesarlo es el porte ilegal de armas. Nunca la justicia puede probarlo. Sin embargo, actúa arbitrariamente y lo condena. Este caso se da sin que se lleve a cabo un juicio, sin el debido proceso, no hay abogado defensor civil y el de oficio es un capitán del ejército; al final, un oficial, mediante resolución y sin ser evaluado por un tribunal dicta la pena.

Los tres tienen que acostumbrarse a la tortura durante cuatro días con sus noches. El tiempo se vuelve plano y se estanca. Los sentidos son exprimidos hasta el límite, es como si se les hiciese una disección.

La presencia de periodistas indagando por la suerte de los secuestrados muestra que la gente del barrio no se olvida de los suyos. Los reporteros en las caballerizas son la confirmación que la muerte está descartada, pero también es predecible que luego que la prensa se vaya vendrá el tormento.

Nos colocan en fila. Toman las fotos de rigor. Yo no me inclino, siempre me pareció contradictorio que un rebelde baje la cabeza en el registro fotográfico, regaño a miscompañeros por eso. Ante eso un oficial me lanza un improperio. Los periodistas asisten como a un ritual preconcebido, no preguntan nada y se marchan. Al fin y al cabo yo era en ese periodo concejal de Zipaquirá y hacía parte del directorio de diálogo nacional. Además cabía preguntar si tenía armas en el momento de la captura, pero no hay la menor intención de salirse del libreto. El Tiempo publica la foto y un pequeño texto en la edición del 7 de octubre de ese año. El pie de foto me hace mucho daño porque el torturador se ensaña contra mi: "cabecilla del M- 19 aparece tranquilo mirando de frente y sin ninguna vergüenza".

Los comunicadores se marchan y los capturados quedan a merced de los torturadores. Los trasladan a unas celdas improvisadas que son los mismos establos de los caballos. La fiesta de bienvenida consiste en golpes, patadas, culatazos de fusil. Los soldados hacen fila y van pasando por turnos al altar de la golpiza a la vista de los oficiales. Uno de los reclutas aprovecha un cambio de sitio y al quitarle las esposas ve una manilla de oro que la noche anterior le regala la novia y se la roba. Aparecen los oficiales de inteligencia con sus interrogatorios sucesivos e insistentes. Siempre el mismo cuestionario, una y otra vez,.Nombres, apellidos, lugar de nacimiento, quienes son sus jefes...

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