Palmeros buscan inversionistas para incrementar el área de zonas sembradas

Palmeros buscan inversionistas para incrementar el área de zonas sembradas

Quieren integrar a la gente de la ciudad que no tiene la tierra ni el conocimiento del sector agrícola, pero quiere tener parte de su patrimonio en el campo.

21 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

"La casa no le da para tener un cultivo de palma aceitera, pero la palma sí le da para comprar inmueble".

Esta fue la frase de Luis Fernando Jaramillo, gerente de la Promotora de Proyectos Agroindustriales de Palma de Aceite (Propalma), con la que comenzó la búsqueda de inversionistas de todo tipo, desde los pequeños que cuentan con recursos -mínimo- de un millón de pesos hasta los institucionales, sin tope máximo de inversión.

El negocio planteado por Jaramillo, y diseñado por un grupo especializado de Propalma, busca incrementar el área sembrada (unas 330.000 hectáreas) luego de establecerse que algo más de 3,5 millones de hectáreas son aptas para el cultivo de palma.

"La idea es ofrecer una opción promisoria para los inversionistas, una alternativa rentable y segura para los dueños de la tierra que quieran aportarla como activo a las empresas que se pongan en marcha y una posibilidad de aprovechar la capacidad instalada de las plantas extractoras de propiedad de los agroindustriales", anotó el gerente de Propalma.

La inversión es calificada como de renta variable, en la medida que los precios internacionales del aceite de palma, de referencia para Colombia es variable y las producciones por unidad de superficie varían según las zonas del país.

Las sociedades que se formen con estos capitales tienen algunos riesgos, inherentes a cualquier inversión -aunque extremos-, como la muerte de la plantación por culpa de nuevas plagas, virus o bacterias que lleguen al país o que se reporte un descubrimiento de tal magnitud que deje por fuera de competencia al aceite de la palma para la producción de biodiésel.

Inicialmente se conformarán tres unidades productivas individuales, llamadas 'empresas Rentapalma', con un área mínima de 1.000 hectáreas, en el piedemonte llanero y el Magdalena Medio santandereano, que demandan una inversión de unos 6.500 millones de pesos cada una.

"Sin embargo, no es necesario todo este capital, apenas la mitad, unos 3.500 millones, pues el resto serían créditos de Finagro, beneficiados con los subsidios que otorga el Gobierno para el establecimiento de cultivos de tardío rendimiento; otra opción es no recibir subsidios a cambio de descuentos en el impuesto de renta para los inversionistas.

"Los dineros serán depositados y administrados por una sociedad fiduciaria, entidad que conocerá en detalle las dimensiones de cada una de los proyectos que vayan a establecerse", explicó Jaramillo.

Por su parte, Propalma es el representante legal de cada una de las empresas y el administrador de los recursos y de los pagos, es decir, hace los controles necesarios y presenta los informes financieros a los inversionistas.

El objetivo final de este proyecto financiero y de producción primaria en el campo es el de integrar a la gente de la ciudad que no tiene la tierra ni el conocimiento del sector agrícola, pero quiere tener parte de su patrimonio en el campo.

Vale la pena recordar que los proyectos de producción palmera son a largo plazo, mínimo unos 25 años de producción continua, luego del tercer año de establecida la plantación, tiempo durante el cual se han incurrido en los más altos costos de producción.

Las llamadas 'empresas Rentapalma' estarán constituidas de tal forma que se respeten los derechos de los accionistas, por pequeños que sean, mientras que no será posible que el dueño de la tierra o el inversionista mayoritario termine por adueñarse del proyecto, comprando la participación de los demás.

Biodiésel, potencial de la palma aceitera

En Colombia ya comenzó a funcionar la primera planta de biodiésel a partir de la palma de aceite: Oleoflores, en Codazzi (Cesar) y la segunda planta que empezará a operar es la del grupo Daabon de Santa Marta.

Siguen Biocombustibles Sostenibles del Caribe y Odyn Energy, en Santa Marta; BioCastilla S.A., en Castilla La Nueva (Meta); Biocosta, en la Costa Atlántica; BioDiésel de Colombia, en Tumaco (Nariño), Proyecto Extractoras Zona Central, en Barrancabermeja (Santander), y Bio D, en Facatativá (Cundinamarca).

Fedepalma estima que estas plantas procesarían 721.000 toneladas anuales de palma de aceite, con una producción de 218 millones de galones de biodiésel.

Así, ante la perspectiva de buen negocio que se prevé para el biodiésel, deben incrementarse las áreas de cultivo, pero bajo los parámetros técnicos y financieros que demanda esta actividad.

JUAN CARLOS DOMÍNGUEZ
REDACCIÓN ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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