Historias que demuestran que amarse es posible aún en circunstancias adversas

Historias que demuestran que amarse es posible aún en circunstancias adversas

La clave -explicaron expertos a Llano 7 Días- es descubrirse y no mentir desde el instante en que la pareja se conoce. Estas son historias en las que el amor parece imposible.

21 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

El amor duele: aquel que es dependiente y que no ofrece más de lo que da y deteriora la autoestima de la otra pareja. Así define Néstor Acosta, experto en relación de pareja, ese tipo de enamoramiento en el que se sufre, pero que pese a todo sostiene la relación de muchas parejas.

Y de eso pueden estar seguras aquellas personas que deben sostener una relación tortuosa por las circunstancias que las rodean.

"Ronald tiene un genio tremendo. No es celoso, nunca me ha pegado, pero en cualquier momento varía su humor y no habla, se encierra en sí mismo y eso le dura días enteros. Con eso aprendí a amarlo", dice Stella, la esposa de un ingeniero quien asegura que enamorarse de los defectos es el primer paso para amar por siempre, aunque admite que su relación se basa en su paciencia.

Así, en medio discusiones, mentiras, infidelidades, e incluso malos tratos, muchas parejas han tenido que madurar su amor a la fuerza.

El amor de desplazados

De los siete años que llevan juntos Jairo Castrillón y Yurladis López, tres han tenido que huir de la violencia. Su drama comenzó en San Vicente del Caguán, donde alguna vez fueron felices con un restaurante propio.

"Estaba tan bien ubicado que todos llegaban ahí, incluso el Ejército y la guerrilla", recuerda Jairo, quien asegura que un día le advirtieron que tenían que irse porque los iban a matar.

"Estar de un lado para otro, tratando de sobrevivir es muy difícil. En el fondo uno sabe que necesita la compañía de alguien sincero y es por eso que seguimos juntos en medio de la pobreza", afirma Yurladis.

El sentimiento se renueva en esas cosas que hacen juntos: cocinar, buscar dónde quedarse. Su lucha diaria para encontrar una tierra donde quedarse definitivamente, los mantiene unidos.

Enamorados a los 70

El flechazo que les lanzó cupido los dejó tan marcados que a los seis meses de noviazgo se casaron. De eso hace 50 años. Evitar el libertinaje y vivir con principios es la clave, afirma la pareja.

"Nos casamos sin ninguna presión, sin estar 'embarazados' y seguros de nuestro amor", dice José Chávez, quien a sus 74 años, sale a todas partes apoyado en el hombro de su esposa Alba Cortés, cuatro años menor que él.

"Para donde vamos, vamos los dos", manifiesta esta pareja con una sólida familia de cinco hijas y once nietos. Solidez que se ha fortalecido con el paso del tiempo. Las épocas más difíciles se debieron, según ellos, no a la falta de amor sino a la falta de plata.

Hoy, cuando los años han pasado y por tercera vez renueven sus votos para celebrar en octubre las bodas de oro, saben que la muerte es lo único que los podrá separar.

Amar a escondidas de la sociedad

Tener una relación homosexual en una sociedad tan machista como la llanera y que aún no tiene la tolerancia para aceptar a las minorías homosexuales ha sido lo más difícil para Juan Carlos y Fernando*.

"Hace dos años somos novios, pero cuando salimos juntos a la calle debemos hacerlo como amigos. Ni pensar en demostrar abiertamente nuestro amor con besos o caricias", dice Carlos.

Aunque ambos tienen el respaldo de sus familias, Fernando indica que lo justo sería que Villavicencio, al igual que Bogotá, respetara la diversidad de géneros "y pudiéramos andar como cualquier pareja sin tener que aguantar señalamientos o críticas".

Fernando indica que reprimir los sentimientos de besar o abrazar a la pareja en público es frustrante, duele en el alma y la gente debería entender eso. "La verdad es que sí nos cohibimos y en nuestros trabajos también debemos guardar un bajo perfil para evitar los comentarios malintencionados. Ese amor solo lo podemos demostrar en los momentos de soledad", sostiene Fernando. Su relación continúa y por encima de todo desean vivir juntos.

Corazones en medio de barrotes

"Estamos detenidos por un error que cometimos por ambición", dice Juan Murcia*, de 24 años, cada vez que le preguntan cómo fue a parar con su novia Amanda Oñate* a la cárcel de Villavicencio.

Ambos se conocieron en abril del 2005 en una comercializadora de vehículos. Ella trabajaba como secretaria y él era la mano derecha del dueño de la empresa. Salían juntos después del trabajo y en poco tiempo se hicieron novios. "Teníamos muchos planes, pero plata era lo que nos faltaba", afirma Amanda, de 19 años.

En julio del 2006, la tentación del dinero fácil venció a Juan y convenció a su amante de robar la caja fuerte, sin saber que el jefe había instalado cámaras secretas. Hurto agravado fue el delito por el que los condenaron.

Por su buen comportamiento, Juan se ha ganado la amistad de varios guardias y a veces lo dejan acercarse a la malla, para verla pasar.

"Lo que nos sigue uniendo es la esperanza que tenemos de poder salir algún día y vernos sin deberle nada a nadie. Empezar otra vez desde cero y ahora sí hacer realidad todas esas cosas bonitas. Daría todo para regresar el tiempo y estar con ella", dice.

*Nombres cambiados

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