Padres de niña de 6 años violada y apuñalada en Ibagué piden justicia durante sepelio

Padres de niña de 6 años violada y apuñalada en Ibagué piden justicia durante sepelio

Los funerales de Sandra Valentina Carvajal Restrepo se constituyó en una gran manifestación de pesar y repudio contra el salvaje crimen ocurrido el domingo en Ibagué.

18 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

Los restos de la menor fueron llevados al cementerio San Bonifacio en un largo cortejo fúnebre que comenzó en la escuela Jardín donde la menor cursaba primero de primaria. Allí sus compañeritos de estudio y la comunidad del barrio le dieron un último adiós por varios minutos y la despidieron con banderines blancos.

El salvaje asesinato de Sandra Valentina generó conmoción en la capital tolimense y provocó indignación en contra de Rubén Darío Medina Rodríguez, el hombre de 22 años y maestro de obra, que sin inmutarse aceptó los cargos de homicidio agravado y acceso carnal en persona incapaz de resistir que le imputó la Fiscalía.

En el cementerio se vivieron escenas desgarradoras de familiares y allegados a la pequeña. "Justicia, justicia, justicia..." era el coro de la multitud que se agrupó en torno al féretro de Sandra Valentina.

La niña fue encontrada muerta de manera brutal e inhumana debajo de una cama en el primer piso de una casa del barrio Jardín Atolsure, donde su madre la había dejado al cuidado de su abuela mientras trabajaba. 

Según se determinó, de un momento a  otro, en un descuido, la menor desapareció y como tal se reportó el caso a las autoridades hacia las tres de la tarde. 

En la búsqueda de la menor sus familiares pudieron establecer que la habían visto entrar al primer piso de la casa donde habitaba su abuela. En la noche, al regresar a su residencia, el padre del violador y asesino se encontró con el cuadro de la menor muerta debajo de la cama.

Rubén Darío Medina Rodríguez huyó, pero la Policía logró capturarlo cuando intentaba abordar en el sector de Picaleña un bus hacia Bogotá, de donde había viajado a visitar a sus padres en Ibagué.

El lunes el sujeto aceptó los cargos ante un juez de garantías y ahora está preso en la penitenciaría nacional de Picaleña. 

La audiencia se realizó bajo estrictas medidas de seguridad y sin acceso al público y la prensa, para prevenir que el acusado fuera agredido por la gente enardecida. La condena podría ser entre 40 y 50 años de cárcel. 

Tolima 7 Días

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