Casos en los que la falta de amor son motivo suficiente para no querer vivir más

Casos en los que la falta de amor son motivo suficiente para no querer vivir más

Sin importar la edad, estas personas no encontraron otro motivo para seguir adelante e intentar afrontar su nueva situación. La falta de dinero también es razón suficiente para acabar con la vida.

17 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

Por depresión se suicidó

En una humilde casa del sector de Fuentes del Salado, Juliana Parra se mató, pero no sin antes acabar con la vida de su pequeño hijo de dos años. Ella tenía 22. El caso estremeció al barrio el 19 de julio.

El compañero de Juliana llegó a las 4 de la tarde a la casa, luego de una jornada de trabajo, y encontró a Juliana pendiendo de la cuerda del cable de un televisor.

Desesperado salió a gritar al barrio y a pedir ayuda. Al notar la ausencia del niño comenzó a buscarlo por toda la casa hasta que lo encontró ahogado en la alberca.

Los investigadores del CTI descubrieron que la mujer permanecía mucho tiempo sola, estaba sin trabajo y su hijo no era del hombre con el que convivía. El día de su muerte Juliana había sido visitada por el padre del menor, al que según las averiguaciones, todavía quería.

¿Qué la llevó a la muerte? Parece que la depresión, falta de afecto.

No soportó perder la novia

En las instalaciones del Batallón Rooke, en el sector de los tanques del agua, cerca del campo de tiro, apareció sin vida el soldado Hermes Céspedes Lombana, de 19 años.

Minutos antes le había quitado el seguro a una granada. La novia le había terminado. Lo cambió por otro militar. Él mismo los vio juntos.

Ella era la única que lo visitaba en la unidad castrense, en Ibagué. Unos días antes de la muerte, el día de visitas, nadie llegó a verlo. Céspedes se sintió solo y decidió segar su vida.

Dos primas se envenenaron

La sorpresiva muerte de dos primas de 15 y 16 años invadió de pena a la vereda La Cabaña, en Mariquita.

Corría marzo. Una joven de 16 años, residente en Bogotá, decepcionada porque el novio la dejó, regresó a Mariquita al lado de su familia en la zona rural.

Comenzó a compartir sus frustraciones con una prima de 15 años, que al igual que ella, estaba triste y de pelea con el novio.

Una noche, juntas prepararon un plaguicida y lo tomaron. Al otro día amanecieron sin vida.

La encontró con otro hombre

En la vereda Palmillos, del corregimiento de San Bernardo, en Ibagué, Horacio Prieto Loaiza, de 41 años, decidió acabar con su vida el 30 de agosto.

Ese día agarró la pistola 7.65 milímetros que lo acompañaba. Salió de la casa y caminó hacia un potrero de la finca en la que vivía solo, en medio de lamentos y tristeza por la falta de su esposa y de su hijo, que lo abandonaron tres meses atrás. Puso el cañón en su cabeza y disparó.

Un día antes, Prieto había estado en la capital del país. Su compañera lo llamó para que visitara al niño y le llevara algo de dinero. Sin embargo, la decepción lo invadió cuando la encontró al lado de otro hombre.

Peleó con la compañera

En Mariquita, la madrugada del primero de enero, William Arango, de 23 años, se enfrascó en una pelea con su compañera sentimental que lo llevó a la muerte.

'Willy' salió a bailar con ella, en compañía de un primo que llegó de Bogotá. El joven comenzó a notar que el pariente y su compañera bailaban muy seguido y entre los dos se generó una repentina atracción.

Les hizo el reclamo y antes de salir de la discoteca, rompió una botella invadido por la rabia.

Asustada por lo ocurrido y para prevenir una agresión, la joven buscó a la Policía para que la acompañara a la casa con el único objetivo de sacar sus pertenencias.

En los días siguientes 'Willy' intentó acercarse y le ofreció excusas por lo sucedido para convencerla de que regresara, pero no fue así. Ella se mantuvo alejada. Una semana después del incidente, el hombre se ahorcó en la casa, ubicada en el barrio Central.

Hombre desesperado por plata

La mañana del 7 de agosto, Pedro Antonio Guevara, de 48 años, salió de su casa con destino al sitio de trabajo en el campo.
A la hora del almuerzo, como era su costumbre, no llegó a la casa. Uno de sus hijos salió a buscarlo y lo encontró colgado de un árbol. El caso sucedió en la finca La Elena, vereda Laguneta, de Alvarado.

Las investigaciones indican que acabó con su vida por problemas económicos. Su familia reportó a los investigadores que meses antes había intentado suicidarse.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.