Fernando Rojas, secretario de Planeación Distrital, responde a quejas por demora en planes parciales

Fernando Rojas, secretario de Planeación Distrital, responde a quejas por demora en planes parciales

El funcionario dice que solo hay ocho planes pendientes, a propósito de las dudas expresada por varios constructores en el foro de Camacol 'Hacia dónde van las ciudades'. Rojas habló con EL TIEMPO.

13 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

"Los particulares deben entender que solo pueden pedirle al Estado lo que este les puede dar. Si presentaron un plan parcial en el 2002 sin cumplir las normas y en el 2007 no se han hecho las modificaciones del caso pues seguirá sin expedirse.

"Primero debemos preguntarnos ¿cómo están presentando los trámites?, ¿radican llenando los requisitos de ley? o ¿presentan propuestas que no se pueden aprobar porque van contra la norma?

EL TIEMPO: ¿Por qué los constructores hablan de falta de visión del desarrollo?

No es falta de visión. La Administración Distrital ha estado siempre enfocada en que la ciudad se desarrolle de manera planificada e integral, programando el desarrollo físico dentro de la estrategia de ordenamiento territorial.

De hecho, somos pioneros en impulsar el desarrollo y la inversión privada, incluso nos llaman de otras ciudades para que los asesoremos. Lo que pasa es que no es llegar y firmar; hay que cumplir la norma urbana. El Distrito es el mayor interesado en tener una ciudad más justa y abierta a todos los proyectos que generen inversión.

¿Por qué la demora en la expedición de planes parciales? ¿más de tres años no es demasiado tiempo?

Sabemos que los tiempos necesarios para expedir un plan parcial son importantes pero todo parte de que no se presentan correctamente y así no los podemos aprobar.

Si se cumplieran los requisitos al pie de la letra solo se tardarían entre 8 y 12 meses.También hay que entender que la planificación y este tipo de instrumentos son nuevos, y se requiere tiempo para adoptar la cultura. Tenemos que aprender a presentar planes parciales y a equilibrar las cargas y los beneficios.

¿En qué están fallando los constructores?

No respetan los trazados de las vías o rechazan las cargas (porque las consideran excesivas) o quieren más beneficios de los que les tocan por ley.

Aquí es fundamental entender que un funcionario público no tiene la libertad de ampliarle los beneficios o quitarle cargas al particular porque estos están establecidos en una norma.

El beneficio obtenido por los propietarios de la tierra (con la autorización de usos y la ampliación de la edificabilidad) debe ser compensado con las cargas asumidas y como retribución.

¿Quién formula esos planes?

El constructor tiene toda la libertad de hacer la modelación, nos presenta una propuesta basándose en las cargas que debe asumir y aprovechando los beneficios que le otorgó la ley.

Lo que pasa es que debe incluir varios requisitos, entre ellos, un estudio de movilidad. Por ejemplo, San José de Bavaria no se puede desarrollar porque no tiene servicios públicos (no cuenta con alcantarillado) ¿cómo vamos a aprobar planes allí?

¿Cuántos planes hay 'engabetados'?

Entre el 2002 y el 2007 se han expedido 27 planes parciales que han habilitado 5,5 millones de metros, de los cuales 8 ya están construidos, 13 están en construcción y 6 no han iniciado ninguna obra.

Ahí es donde uno se pregunta, ¿si se quejan tanto de la falta de tierra por qué no han iniciado las obras? Hoy hay sólo 8 planes parciales en formulación, que requieren de más ajustes y que no se han desatendido porque han tenido respuestas intermedias desde la radicación.

¿Y estas demoras no han subido el costo de la tierra?

Por hacer cumplir las obligaciones (cargas y beneficios), el Distrito se ha ahorrado la compra de 150.000 metros cuadrados para vías arteriales y 655.000 mil más para vías locales.

A esto se suman ahorros en la construcción de 40.000 unidades de viviendas sociales en todas las localidades (incluso en zonas donde el constructor no hubiera previsto dentro de su proyecto urbanístico), otros 700.000 metros cuadrados para parques y 320.000 más para levantar equipamentos (colegios y salones comunales) que, además, generan corredores ecológicos que conectan suelos de importancia ambiental.

Esto representa un ahorro enorme; es que antes el Distrito tenía que comprar toda la tierra para hacer cualquier obra. Esto es darles valor a los instrumentos del ordenamiento territorial.

Pero se dice que la plusvalía, con su gran despliegue, no ha tenido muchos resultados...

Pues no sé a qué le llame usted resultados. En 4 años hemos recaudado 24.000 millones de pesos por plusvalía. La ciudad tiene toda la habilitación del caso: 83 unidades de planeamiento zonal, 27 planes parciales, 17 planes maestros y los planes zonales de El Centro y el Norte están en revisión jurídica. El problema es de cooperación pública y privada.

También hay que entender que la ciudad ha cambiado y que sí hay suelo pero ya no es como antes cuando había grandes fincas que se loteaban para hacer grandes proyectos.

El desarrollo va dirigido a redensificar pues la expansión es la forma más costosa de crecer porque se requieren acometidas de servicios públicos, vías, infraestructura y todo eso cuesta. Bogotá debe crecer en densidad.

ingmor@eltiempo.com.co

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