Embarcadero de carbón en la isla de Barú divide al Gobierno

Embarcadero de carbón en la isla de Barú divide al Gobierno

Aunque el proyecto no tiene licencia del Ministerio de Medio Ambiente, cuenta con el respaldo de los ministerios de Minas y de Transporte.

13 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

El ministro de Medio Ambiente, Juan Lozano, ha reiterado que sin licencia el proyecto no podría hacerse incluso aunque contara con el aval del Concejo de Cartagena.

Sin embargo, su colega de Minas y Energía, Hernán Martínez, lo considera necesario, y el de Transporte, Andrés Uriel Gallego, le dio el aval a través del Inco.

El Ministro de Minas dice que el embarcadero "no entra en conflicto con el medio ambiente (...) porque está localizado en Mamonal, donde están ubicadas muchas industrias de la ciudad".

Así responde a la preocupación de la cadena hotelera Decameron, que suspendió la construcción de un complejo de 300 habitaciones en Barú mientras se decide si el embarcadero de carbón es construído.

Decameron alega que el polvillo del mineral, que se escapa durante el transporte, no solo contamina las playas, sino que llega a las paredes y la ropa. En Santa Marta, de hecho, anunció el cierre de su hotel porque el tren que trae el carbón desde el Cesar y pasa cerca, aumentará su capacidad de carga.

Al hotel le ha tocado padecer los efectos de la cercanía a los puertos de embarque de Drummond, Caribe y Prodeco. Todos trabajan 24 horas.

"Somos conscientes de la importancia de la explotación del carbón, pero esta industria debe respetar la del turismo. No pueden cohabitar, deben estar tan distantes que no se vean", dice de manera radical Manuel Martínez Sistac, representante de Decameron.

Sobre las razones de la cadena hotelera, el ministro de Minas afirma que entiende la preocupación, pero que "el carbón tiene que salir porque es un importante generador de divisas y empleos.

'Será un transporte limpio'

Coalcorp, empresa canadiense que compró a Carbones del Carare, la que pretende construir el embarcadero en Barú, asegura que este será el primero en el país con un sistema de "transporte limpio-directo", similar a uno que existe en Vancouver (Canadá). El carbón, según el representante jurídico de Coalcorp para Colombia, Efraín Carrera, iría a través de una especie de 'carboducto' que impediría la dispersión de polvillo en el aire.

El muelle, que sería el quinto de este tipo en Cartagena, se construiría en tres años para comenzar a funcionar en el 2010. Estaría a 10 kilómetros de la proyectada zona hotelera de Barú.

Esto, según Coalcorp, es otra razón para no temer. Dice que en Vancouver la distancia del embarcadero con la zona habitada es de 300 metros y que no ha tenido problemas de contaminación por el sistema de "transporte limpio".

Según el senador Javier Cáceres, al otorgarle autorización para operar el muelle, el Instituto Nacional de Concesiones (Inco) violó las normas del POT de Cartagena, que dice que la isla de Barú es exclusivamente turística.

La Alcaldía de Cartagena busca modificar el POT para permitir proyectos industriales en la Isla de Barú, según explicó Luis Cano, secretario de Planeación, para facilitar el desarrollo.

Incluso, el ministro del Medio Ambiente afirma: "No aceptamos la licencia vieja y tampoco nos la van a imponer por modificar un POT o con el permiso que entregó el Inco".

EL TIEMPO intentó hablar con el Ministro de Transporte, pero su oficina de prensa dijo que no había podido ubicarlo.

Más allá de esto, lo cierto es que el malestar del Ministro del Medio Ambiente y la oposición de los hoteleros al embarcadero de carbón chocan con la intención del Gobierno de aumentar la exportación de mineral de 72 millones de toneladas este año, a 102 millones de aquí al 2010.

Lo que está en juego en Barú

Para los hoteleros

El turismo en la isla, en el que se han interesado las cadenas Marriott y Hyatt, de E.U.; la portuguesa Pestana; Donald Trump; lo mismo que inversionistas españoles y colombianos.

Si hay puerto, quedan en vilo cuatro hoteles cinco estrellas, de 250 a 300 habitaciones; 2.000 villas, un campo de golf de 18 hoyos, un centro comercial, una marina internacional y un centro de convenciones, que según el Ministerio de Comercio contempla el proyecto de desarrollo turístico de Barú.

El proyecto más avanzado -de Decameron- había invertido 7 millones de dólares y contemplaba 300 habitaciones, cabañas y una villa para un total de 40 millones de dólares.

Para carboneros y el distrito

Si no se construye el muelle, Coalcopr dejaría de exportar 10 millones de toneladas de carbón y de generar 1.500 empleos iniciales.

La inversión en el puerto, que tardaría tres años en ser construido y entraría en operación en el 2010, está tasada en 70 millones de dólares, de los cuales la firma dice haber invertido 20 millones de dólares.

La empresa dice que compró unas 46 hectáreas para la construcción, que está en manos de la firma
internacional Sandwell Engineering.

El Distrito dejaría de recibir impuestos y demás contraprestaciones por más de 13 mil millones de pesos en los primeros 10 años, y regalías por exportación del mineral por unos 3 mil millones de pesos en el mismo lapso.

No se detiene tren carbonero de Santa Marta

SANTA MARTA

El tren carbonero que pasará por el corredor turístico de Santa Marta, en donde están ubicados al menos seis de los más importantes hoteles de la ciudad, ya no se puede atajar.

Eso les quedó claro ayer a los hoteleros tras una reunión con el vicepresidente Francisco Santos y los ministros de Transporte y Medio Ambiente, Andrés Uriel Gallego y Juan Lozano, respectivamente, con los que analizaron el impacto ambiental.

Gallego dijo que la solución a mediano plazo es para dentro de dos años, cuando se construya la vía alterna por el piedemonte de la Sierra Nevada hacia donde se desviarán las tractomulas y la vía férrea. La carretera pasa por el corredor turístico hasta Santa Marta y arrancará el 24 de septiembre.

"Cuando se termine, el corredor férreo existente se aprovechará para trenes turísticos y de cercanías", explicó el ministro Gallego.

El hotel Decameron anunció que se va por la contaminación que hay frente a sus playas por el transporte de carbón en barcazas de la Drummond y por la llegada del tren, que pasará por sus jardines al menos cinco veces al día con 120 vagones llenos del mineral.

La próxima semana habrá una nueva reunión, esta vez con representantes de Prodeco, dueña de uno de los puertos, para buscar medidas que mitiguen el impacto que generará la locomotora.

REDACCIÓN NACIONAL

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