Opinión / Sexo según la edad

Opinión / Sexo según la edad

13 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

Me invitaron el domingo a un almuerzo. Allí, en medio de las risas sentí un tufillo de envidia, mezclado con licor, ante el comentario de una amiga: "Me gustan los hombres jóvenes, son caballeros: repiten, repiten y repiten..."

"A mi, ni huggies ni tena".

En sexo, nada es universal pero en términos generales, los hombres a los 20 son "vitales" a los 30 "reales" a los 40 "rituales" y después... "verbales" y "manuales".

A pesar del derroche de vitalidad a los 20, su afán deteriora su buen desempeño. Entre los 30 y los 40 saben lo que les gusta, se preocupan por el goce de su pareja y entienden que la ternura y la comunicación ayudan a la satisfacción.

La experiencia sexual es sinónimo de paciencia y vale oro para el sexo femenino porque para nosotras es importante que aprendan a leer gestos, movimientos, miradas y se tomen tiempo para acariciar, besar, abrazar. En fin, para alcanzar y disfrutar de una intimidad libre, en todas sus formas.

Lamentablemente, con la experiencia y los malos tragos de la vida, se pierde mucha alegría y espontaneidad.

A cualquier edad se pueden descubrir nuevas sensaciones y el sexo es la mejor forma de sensibilizarse y llegar a la plenitud física y emocional. Si sus mejores aliados son esos ojitos, mire lo que le guste, desde un periódico hasta una película erótica.

Otros amantes se encienden leyendo relatos eróticos y también existen los que hacen el amor en un baño, un ascensor, una hamaca, una silla, un restaurante, una montaña rusa...

Lo importante es encontrar la forma de acrecentar el apetito sexual con el optimismo, el entusiasmo y el sentido del humor que están ligados a la pasión.

Practiquen sexo oral, masajes sexuales, la masturbación mutua, en la ducha, la tina, encima de la lavadora encendida, compren juguetes sexuales, inventen juegos con los dados, la turra y cuando corran el riesgo en lugares públicos, eviten que los pillen para que no tengan que idear como hacer el amor en un CAI.

El goce de nuestros cuerpos es una apasionante aventura en la que podemos hallar terrenos misteriosos que descubren la belleza de la sexualidad, donde un aroma, un sabor, una caricia o una cálida voz... proporcionan los elementos para satisfacerse y satisfacer. En ese orden, porque la responsabilidad del orgasmo es de cada uno, claro, sin olvidar a la pareja. Nunca sobra recordar que la testosterona, hormona sexual masculina, alcanza sus niveles más altos en la mañana, luego de una buena noche de descanso...

El mejor consejo lo da la experiencia cuyo cómplice es el tiempo y el cuerpo se constituye en la verdadera noticia porque tuvimos que investigar cómo, dónde, cuándo, cuánto y para qué.

En la sexualidad, la edad y el físico pasan a un segundo plano porque la llama es la química, la compenetración, la complicidad y la creatividad es la luz que amplía todos los límites.

Es allí donde "la imaginación es el lápiz con que el niño pinta sus mejores aventuras", donde siempre será posible mezclar el dulce lenguaje musical de lo clásico con la frescura y la fuerza de nuevas y vibrantes notas que les permitirán volar a la infinita composición del placer.

Por La Sexofonista
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