Valle del Cauca despidió con llanto y dolor a sus once diputados muertos en cautiverio

Valle del Cauca despidió con llanto y dolor a sus once diputados muertos en cautiverio

La sede de la corporación fue el escenario de la Cámara ardiente donde se rindió homenaje a los políticos. También hubo una misa solemne, presidida por monseñor Luis Augusto Castro.

12 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

La Asamblea, el mismo recinto de donde fueron sacados por las Farc, abrió sus puertas a las 12:30 de la madrugada para recibir a los ex diputados Jairo Hoyos, Nacianceno Orozco, Carlos Charry, Alberto Quintero, Francisco Giraldo, Edinson Pérez, Héctor Fabio Arismendi, Rufino Varela y Narváez. Nadie decía nada, los vallecaucanos estaban preparados para recibirlos vivos, nunca en ataúdes.

Hasta ahí llegó Claudia de Jara, la esposa del ex gobernador del Meta Alan Jara, secuestrado hace seis años. Vestía una camiseta negra que decía 'No al rescate militar'. Se confundió en un abrazo con Diego Quintero, el hermano del ex diputado Quintero y no pudo hablar, solo llorar.

Yolanda Pulecio, la madre de Ingrid Betancourt, secuestrada hace cinco años, y Clara González, la madre de Clara Rojas, secuestrada junto con Betancourt, también acompañó a las familias de los ex diputados, al igual que los miembros de Asfamipaz (Asociación de Familias por las Paz).

"Me pude despedir de él. Lo pude tocar, estaba muy lindo mi papá", contaba emocionado Jhon Jairo Hoyos, hijo del ex diputado Hoyos.

El féretro de Pérez tenía encima una camiseta con una foto suya, pero en cautiverio. Se veía su mano donde escribió 'hasta cuándo' y que enseñó en la última prueba de supervivencia.

"No pude contenerme y lo abracé. Le dije lo que nunca le expresé en vida: que también lo amaba mucho", contaba Juan Carlos frente al féretro de su padre, Juan Carlos Narváez, el ex presidente de la Asamblea sepultado también el miércoles.

El primer féretro en salir en medio de aplausos fue el de Quintero, a quien se llevaban para Cartago. Desde ese municipio llegó un bus lleno de amigos vestidos con camisetas iguales a las que lució su hermano Diego durante estos últimos cinco años. Tenían estampado el mapa de Colombia y la frase: 'Rescate militar, muerte a secuestrados'.

A las 10:00 de la mañana comenzó la misa fúnebre en la iglesia de San Francisco, a un costado de la Asamblea.

El Ave María de Shubert, el Aleluya del Mesías de Handel y el Panis Angelicus de Franck entristeció a muchos. "Concluyó uno de los capítulos más dolorosos que han enlutado a Colombia", dijo el Defensor, Volmar Pérez.

Carlos Barragán y Ramiro Echeverri fueron velados por fuera de la Asamblea. Los sepelios se cumplieron en Cartago, Palmira, Cali y Tuluá. "Un día que nos sentamos a hablar, mi padre me dijo que cuando muriera le cantara una canción. Escuchará Viejo mi querido viejo", contaba Narváez.

Reacciones

"Que este dolor no sea motivo para desfallecer sino para luchar por el acuerdo humanitario. No abandonemos a los secuestrados", dijo Juan C. Narváez, hijo del ex diputado Juan Carlos Narváez.

"Por su tozudez (la de las Farc), su torpeza política para entender todo lo que hubiéramos hecho, hoy enlutan a las familias y al país", señaló Francisco Santos, vicepresidente de la República.

"No queremos señalar a nadie, los culpables son los que han prolongado la guerra. En medio de la seguridad democrática también se puede dialogar", comentó Ángela Giraldo, hermana de ex diputado Francisco J. Giraldo.

CALI

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