Pan de cada día

Pan de cada día

Pese a que cada año hay una Semana por la Paz, en los últimos 60 años no ha habido una sola sin muertos por causa del conflicto.

12 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

¿HA TENIDO COLOMBIA una semana en paz? La respuesta es "no" en los últimos 60 años. Así lo demuestran las estadísticas oficiales. Sin embargo, como la excepción confirma la regla, Amazonas y San Andrés se pueden dar el lujo de  haber tenido alguna vez una semana sin homicidios. 

En las últimas cuatro semanas, según la Dijín, se han registrado 1.127 homicidios. La menos violenta fue la semana pasada, cuando fueron reportados 251 asesinatos, 30 de ellos en Bogotá. La violencia no da tregua ni domingos ni festivos, porque si no hay muertos, hay desaparecidos, heridos, secuestrados, amenazados, desplazados, exiliados...

Pero Colombia sueña cada año con vivir una semana en paz y por eso distintas ONG, la Iglesia y representantes de varios sectores sociales se unen cada septiembre para hacer la Semana por la Paz. Un llamado insuficiente pero necesario para hacer un alto en el camino y pensar en salidas posibles al conflicto y a la violencia generalizada.  "Las semanas por la paz son una paradoja: miles de voces pidiendo que no haya muertos o hechos de violencia relacionados con el conflicto, que no se olvide la barbarie para que no se repita, pero en esos días por lo general pasa algo", se lamenta Ana Teresa  Bernal, directora de Redepaz.

Pero lo más preocupante es que la mayoría de los colombianos parece aceptar la violencia como algo cotidiano, inevitable... "Nadie se percata de la situación porque la paz no es lo cotidiano -dice Carlos Iván Lopera, también directivo de Redepaz-. Muchos no la extrañan porque simplemente nunca la han tenido". Para la gente es común oír que dicen: "Mataron a...", "Se llevaron a...", "Se tuvieron que ir...". Según Lopera, es justo esta indolencia la que desde 1988 ha motivado a decenas de organizaciones a unirse para pedir una semana en paz.

El evento arrancó el pasado domingo y continuará este fin de semana, pero al cierre de esta edición la realidad es que no fue una semana de paz. El entierro de los 11 ex diputados del Valle es una de las más dramáticas señales de que la paz es esquiva y de que muchos persisten en la violencia.

Tejer la paz

El lema de la Semana por la Paz este año fue: "La verdad vence la impunidad". Con esta consigna, 300 madres víctimas del conflicto se reunieron en Bogotá para hacer un llamado a los colombianos y sensibilizarlos con su causa. Entre todas tejieron un gran mapa de Colombia y sobre él cosieron las fotografías de sus seres queridos desaparecidos, asesinados o secuestrados.

"Quiero que esto cambie -le dijo a CAMBIO Georgina Batista, viuda de Damián Gómez, inspector del corregimiento La Libertad, San Onofre, asesinado por paramilitares el 29 de mayo de 2002-. No debería ser solo una Semana por la Paz, todos los días deberían ser por esa causa porque sólo quienes hemos sufrido en carne propia esta guerra sabemos qué es lo que ocurre aquí".

Nicolasa Olivares, por su parte, se pregunta por qué asesinaron y desaparecieron a 32 miembros de su familia entre 1997 y 2001 en el municipio de Pivijay, Magdalena. Ella es una de las tres millones de personas desplazadas que hay en el país. Se duele de no haber tenido una semana en paz en los últimos 10 años.

Como Georgina y Nicolasa hay cientos de mujeres que claman por la paz, luego de enterrar tantos muertos.  "Ellas tienen autoridad para decir que Colombia no puede seguir aceptando la violencia como forma de resolver ningún tipo de conflicto -asegura Bernal-. Sus voces nos motivan a entender que, a pesar de las decepciones, tenemos que construir un país donde las diferencias nos enriquezcan y no nos empobrezcan".

Miles de semanas sin paz han dejado millones de víctimas y una tragedia humanitaria que han documentado Naciones Unidas, el Comité Internacional de la Cruz Roja y decenas de ONG nacionales e internacionales preocupadas no solo por la situación de derechos humanos en Colombia, sino por la falta de garantías de muchos ciudadanos y por las infracciones de los grupos armados al Derecho Internacional Humanitario. "El complejo conflicto interno colombiano ha dado como resultado la muerte de más de 40.000 personas desde 1990 -recordó hace pocos días  la Dirección para las Américas del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados-. Las violaciones a los derechos humanos, incluyendo las ejecuciones extrajudiciales y las desapariciones, son comunes".

Teresita Gaviria, una de las Madres de la Candelaria de Medellín, lamenta que la sociedad no se pellizque, que acepte la violencia como  pan de cada día. "Hasta ahora yo no sé qué es vivir una semana en paz -dice-. Desde 1998 cuando fue desaparecido mi hijo Cristian Camilo, de sólo 17 años, no tengo sosiego".  

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