Indígenas amazónicos le contaron sus necesidades a la Ministra de Cultura, Paula Marcela Moreno

Indígenas amazónicos le contaron sus necesidades a la Ministra de Cultura, Paula Marcela Moreno

Esto durante el II Encuentro Regional Cultura para Todos, que se realizó el pasado 7 de septiembre en el corregimiento de La Chorrera (Amazonas).

10 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

Gabriel Fariratofe ostenta una condición bastante común en esta zona: su padre es huitoto y su madre, bora. Ambos pueblos, junto a los ocaina y a los muinane, habitan esta tierra atravesada por el río Igaraparaná y se protegen colectivamente del abandono.

"¿Cuál es la Ministra?", pregunta Fariratofe buscándola con sus ojos de un lado para otro en las instalaciones del Colegio Indígena la Casa del Conocimiento. Una vez escucha la respuesta dice: "Yo pensé que la que había venido era María Isabel Urrutia, la campeona olímpica".

Es razonable. Fariratofe, que trabaja como obrero de construcción, se entera de las noticias por radio, tiene poco acceso a la televisión nacional y ninguno a revistas o diarios del país.

Su pueblo, un aislado pero hermoso corregimiento de unos 2 mil habitantes, está ubicado a 20 días en lancha del río Amazonas. Solo un vuelo sale para Leticia cada semana. Todos sus pobladores son indígenas, con excepción de dos médicos practicantes, dos monjas y un cura. 

La llegada de la comitiva del Ministerio de Cultura es, entonces, un acontecimiento. Los niños y las niñas del Internado Santa Teresita del Niño Jesús la esperan bajo el duro sol. No hay bandas ni grandes delegaciones, solo los pequeños que baten con insistencia sus banderitas de Colombia de papel celofán.

Hoy habrá una reunión, en la maloka de Manuel Zafiama, con 40 ancianos líderes de los cuatro pueblos indígenas. Para desarrollar el II Encuentro Regional Cultura para Todos (el primero se hizo en Buenaventura), la Ministra y sus acompañantes escucharán y tomarán nota sobre las necesidades de los habitantes de La Chorrera. 

A pesar de ser solo diez indígenas ocainas, 15 muinanes, 300 boras y 1.500 huitotos, los llamados "hijos del tabaco, la coca y la yuca dulce" están organizados. Acá no estamos rescatando cultura, educación y territorios. Nuestra cultura está viva", dice el anciano Manuel, dueño de una de las 26 malokas de La Chorrera.

Quieren que sus malokas sean apoyadas, y están preocupados por su precario sistema de salud: "Estamos mal atendidos. Necesitamos médicos con experiencia. Acá solo nos formulan acetaminofén", dice otro de los ancianos.

No habrá imposiciones, solo concertación: los habitantes de La Chorrera tienen marcada en el corazón y en la memoria la trágica época de explotación del caucho, durante la cual colonos peruanos masacraron aproximadamente 80 mil de sus "abuelos", como ellos los llaman. 

En la Casa Arana, hoy Casa del Conocimiento, las torturas y las hambrunas fueron pan diario. "El espíritu de acá es muy duro. Los peruanos nos hicieron derramar mucha sangre", dice Marciana Armí Erito, de 75 años, quien hizo la primaria en un orfanato creado en la abandonada Casa Arana (uno de los escenarios de 'La Vorágine').

Ahora, se busca convertir esa vivienda en patrimonio histórico y cultural del país. "A pesar de haber ocurrido ahí un holocausto, queremos construir algo bueno, conservar los valores culturales de nuestros cuatro pueblos", comenta Fausto Boinaje, coordinador académico del Colegio. 

El viaje duró apenas un día. Las mujeres se preguntaban por qué la delegación no se quedaba un mes entero. Muchos prometieron volver. Entretanto, los indígenas de La Chorrera seguirán luchando por sobrevivir.

La Ministra hace su balance

Paula Marcela Moreno, a cargo de la cartera de Cultura, interpreta los 'Encuentros Regionales Cultura para Todos' como "espacios de retroalimentación" que permiten revisar la pertinencia de sus acciones en todos los rincones de Colombia.  

El primero tuvo lugar en Buenaventura. El segundo, en La Chorrera, corregimiento del Amazonas.
 
Entre las peticiones más recurrentes de los indígenas de La Chorrera se encuentran "recuperar y acompañar" procesos de enseñanza de sus lenguas nativas, fomentar la formación artística en danza y música, y convertir la Casa Arana (donde fueron masacrados miles de indígenas durante la explotación del caucho) en patrimonio cultural. Esto último se propondrá hoy en el Consejo Nacional de Monumentos.

PAOLA VILLAMARÍN
ENVIADA ESPECIAL EL TIEMPO
LA CHORRERA, AMAZONAS

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