Ricardo 'El Mochuelo' Torres, de pequeño pescador bolivarense a Campeón Mundial de Boxeo

Ricardo 'El Mochuelo' Torres, de pequeño pescador bolivarense a Campeón Mundial de Boxeo

En el patio de su casa, él, aún niño, aprendió a emplear sus brazos para ayudar al sustento del hogar con la pesca y a lanzar los golpes que hoy lo tienen como campeón welter junior de la OMB.

09 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

"Tenía 7 años cuando empezó a boxear. Yo enterré 4 palos y los uní con cabuyas", dice Pedro, su padre, demarcando un cuadrilátero imaginario de 4 por 4 metros, del cual solo quedan 80 centímetros, porque lo demás es el Magdalena. "En el agua aprendió a hundirse para desenredar el chinchorro", agrega.

Ricardo recuerda los trapos viejos usados como guantes y el cruce de golpes con su hermano mayor, José Miguel, también boxeador. "Mi padre me enseñó y yo aprendí de manera natural", resume el hombre que el primero de septiembre, en Barranquilla, noqueó dramáticamente en el asalto 11 al estadounidense Kendall Holt y refrendó su título por segunda vez.

Con el boxeo, Pedro quería evitar que los dos menores de sus 12 hijos jugaran fútbol. "No quería verlos en esas peleas que dejaban hasta muertos a cuchillo en el campo del Parrish", relata el padre.

Boxeador, no peleonero

Tres canoas -una de 25 metros y con capacidad para 400 bultos de arroz- permanecen en el patio de la casa del barrio Girardot, adonde Ricardo llegó cuando no había cumplido un año de nacido en el playón de la ciénaga de La Barracuda, cerca a Magangué.

"Era tranquilo, pero le tocaba pelear por ayudar a José Miguel, que sí era peleonero", sostiene su madre, Rosa María. El campeón asegura que su hermano peleaba hasta 12 veces antes de almorzar y que él se metía cuando le caía más de un rival.

Por esa época perdió parte del índice derecho. Una iguana se lo arrancó en un pueblo llamado Madrid. Esto le valió que tiempo después, cuando residía en Sincelejo, el director técnico 'Lisa' Muñoz lo apodara 'Mochuelo'.

Ricardo entrenó con su padre por más de 2 años. Cuando tenía 9, Pedro se lo entregó a José Lara, ex boxeador de Magangué que abrió un club en el patio de su casa.

A los 5 meses, el 23 de diciembre de 1990, debutó contra Eder, hijo de Lara, combate infantil que terminó en tablas en el Parque de Las Américas. "Era hábil. Muy difícil pegarle", cuenta Eder.

"Parecía un boxeador experimentado", sostiene Lara, que lo llevaba por los pueblos cercanos. "Una vez no podía ir a pelear a Juan Arias porque no había dinero. Le dije a Pedro que buscara por todos lados porque había un diamante en Ricardo. El padre empeñó el molino del maíz", recuerda.

Pero Pedro quería progreso y en 1993 envió a sus dos hijos a Sincelejo, al club El Pintoso, donde Ricardo vivió 2 años con el entrenador 'Lisa' Muñoz y practicó al lado del futuro campeón mundial Mauricio Pastrana. Allí permaneció hasta que el bolsillo de Pedro no aguantó más.

'Mochuelo' regresó a Magangué y dejó el estudio. "Por falta de recursos económicos -lamenta-. Llegué hasta quinto de primaria en el colegio Fátima Central. Era bueno en matemáticas". Pero sí continuó las prácticas con Lara.

En 1995 llegó a buscarlo el entrenador sucreño Manuel Vargas. Quería llevarlo al Torneo Nacional Junior. Como tenía 14 años, por debajo del mínimo, le aumentaron un año (nació el 16 de febrero de 1981, pero en sus documentos dice 1980). Los dirigentes sucreños no aceptaron.

En el 96, Édgar Revollo, presidente de la Liga de Sucre, lo llevó a su casa en San Onofre para que representara a ese departamento en Montería. Al final se alzó con la medalla de oro en los 40 kilogramos y con el trofeo de Púgil más Técnico en el Nacional Junior.

En representación de las Fuerzas Armadas, Bolívar y Colombia, ganó 4 medallas de oro en nacionales y 2 internacionales (Panamericano Juvenil México-98 y Gerlein Comelín, Barranquilla-98). Con 130 triunfos y 6 derrotas dejó el campo aficionado tras la primera eliminatoria en Tampa (E.U.) para los Olímpicos del 2000. Luego de perder con el único que lo ha vencido 2 veces, el puertorriqueño Miguel Cotto, argumentó que le hacía falta su casa.

Esa misma razón esgrimió muchas veces para venirse de San Onofre. Y es la misma que su actual apoderado, Billy Chams, rechazó para firmarlo en el 2001. Manuel Pérez, empresario de Cartagena, aceptó su exigencia de entrenar en Magangué. "Discutía mucho con él porque no le gusta correr y quiere hacer lo que le provoca. Lo echaba del entrenamiento", dice Lara.

"Me hace falta la casa de mis padres, las comidas de bocachico y bagre que prepara mi madre y jugar billar y dominó con mis amigos. Magangué es mi vida", argumenta 'Mochuelo'. Esa nostalgia le ha costado más de un enfrentamiento con Chams, el último en junio, cuando no se reportó a tiempo a entrenar en Barranquilla para la pelea, inicialmente programada para el 4 de agosto en Chicago.

"Él dice que no se muda porque quiere estar con nosotros. Es buen hijo y nos ayuda. Pero yo creo que le gusta más Magangué por el bendito fútbol. Ese es su vicio", manifiesta la madre. El campeón sostiene que ya no juega, pero sus vecinos lo desmienten.

Una vez, siendo aficionado, un hombre mayor y pesado lo derribó en un campo de fútbol. 'Mochuelo' le reclamó y el hombre lo invitó a pelear. "No puedo porque soy boxeador", respondió. El tipo insistió y le dijo miedoso. El púgil le conectó un gancho al hígado y un recto a la cara. El hombre quedó noqueado, pero la faena le costó 300 mil pesos de indemnización.

En la sala de la casa hay 10 fotos suyas, una con el reguetonero Daddy Yankee, y un equipo de sonido de 14 bafles. "Lo prende y baila champeta. Le gusta una canción que dice 'Soy el gallo de pelea, que para matarlo hay que darle mucha espuela' ", relata su padre. Quizás por eso cuando Holt dijo que venía por el título, el colombiano respondió: "Tendrás que matarme".

En una de las 3 habitaciones de la casa vive con Carmen Mendoza, su mujer desde hace 11 años, con quien tiene dos hijos: Ricardo (5 años) y Danila (3). "Esa fue otra pelea que perdí con él. Desde pelao quiso coger mujer. Me daba miedo que dejara el boxeo, pero esta resultó una buena muchacha", admite el papá.

'Mochuelo' no bebe. A los 10 años, un 31 de diciembre, Pedro lo emborrachó. Al día siguiente, volvió a ofrecerle aguardiente. "Yo no tomo más esa porquería", me respondió, evoca el padre, que cuenta que su hijo se lesionó la mano derecha (que se resiente con cada pelea) en un torneo en Antioquia, pero que la rodilla derecha (operada en el 2003 y que lo hizo llorar por única vez) se le dañó por el fútbol.

Torres llegó el 18 de noviembre del 2001 a Barranquilla para vincularse a la cuerda Cuadrilátero. Cinco años más tarde, en la misma fecha, se tituló campeón mundial tras derrotar en Atlantic City a Mike Arnaoutis. "El hombre más feliz con este título es mi padre", dijo esa vez.

Por eso, cuando Holt lo derribó en el sexto asalto, Pedro, que estaba en la zona técnica, se levantó como un resorte de la silla con su hijo a menos de un metro. "Parecía que le iba a dar un infarto", confesó Julio Torres, presidente de la Federación Colombiana de Boxeo, que lo aguantó con su brazo derecho.

"No iba hacer nada. Estaba sorprendido. Es el hijo, ¿no?", asegura Pedro, que termina la clase de boxeo que daba a Alfredo, un nieto suyo y sobrino del boxeador, y se acomoda la gorra negra de béisbol que en la parte delantera tiene la foto de 'Mochuelo' y la palabra 'campeón'.

ESTEWIL QUESADA F.
ENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPO
MAGANGUÉ (BOLÍVAR)

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