A punto de resolverse diferendo limítrofe entre Colombia y Venezuela por áreas marinas y submarinas

A punto de resolverse diferendo limítrofe entre Colombia y Venezuela por áreas marinas y submarinas

EL TIEMPO estableció que las partes preparan una propuesta para los presidentes de ambos países, que será presentada en diciembre, y conoció algunos de los avances sobre los que hay preacuerdos.

08 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

Entre los detalles que este diario conoció de fuentes cercanas al acuerdo están, por ejemplo, que una vez la Comisión Negociadora les presente el preacuerdo a los dos presidentes, y tenga su visto bueno, sería sometido a referendo en cada país.

Las mismas fuentes revelaron que, contrariamente a lo que oficialmente se admite desde hace casi dos décadas (se calificaba el tema como "congelado"), el diferendo ha estado en la agenda de la Comisión Negociadora en los últimos cinco años.

Desde entonces, se han desechado decenas de proyectos de solución, pero hoy se han alcanzado "preacuerdos" sobre métodos de delimitación y trazado de algunas líneas.

Uno de estos sería no utilizar -como deseaban algunos venezolanos- el método de dirección general de la frontera, que significa continuar hacia el mar la línea fronteriza terrestre, pues su aplicación estricta sería injusta para Colombia.

Tres áreas de discusión

La delimitación se haría con combinación de métodos. Otro de los preacuerdos gira en torno a la longitud que tendría una franja de territorio en La Guajira, la cual Colombia puja por expandir para tener algún acceso a las aguas del golfo; y Venezuela aspira a achicar para mantener soberanía total sobre éste.

Hoy, la discusión se concentra en tres áreas. La primera y más álgida es la zona del golfo; la segunda es Los Monjes, y la tercera es cómo quedaría la Zona Económica Exclusiva y la delimitación con terceros países.

Las aguas que se encuentran bajo Castillete y Punto Salinas están fuera de la discusión, pues en ellas Venezuela ejerce soberanía.

Por todas estas razones, el anuncio que hizo la semana pasada el presidente Hugo Chávez en su visita a Colombia no fue un dato suelto o, como dijeron observadores, producto de la "emotividad" del momento. Este "es un problema que debe resolverse ya", dijo Chávez, quien dejó a venezolanos y colombianos poco menos que perplejos.

Los avances los confirma también Pedro Gómez Barrero, el presidente de la parte colombiana de la Comisión Negociadora (Coneg) de nivel presidencial creada hace 17 años para hacerse cargo del espinoso tema.

En busca de energía

El analista y ex negociador venezolano Leandro Area explica que la solución final del diferendo pasa por no concentrar la discusión en el golfo, pues la delimitación de esa zona ha sido la piedra en el zapato desde que se fundó la Coneg. Instrucción que ha sido asumida por la comisión.

Según las partes consultadas, hoy parecen estar dadas dos grandes condiciones para la consecución de un acuerdo: la existencia de voluntad política de los dos gobiernos y la necesidad de explorar nuevas posibilidades de obtención de energía en la zona.

"Frente al déficit energético tanto de Colombia como de Venezuela, sobre todo en la zona de Zulia y La Guajira, ambos quieren saber exactamente lo que tienen, y nadie va a hacer la inversión millonaria en estudios de recursos si no sabe si podrá explotar el recurso o no", señaló una de las fuentes. El recurso sería gas.

Para Venezuela, la solución al diferendo daría luz verde a nuevas fases del proyecto de exploración gasífera 'Rafael Urdaneta', que adelanta sus etapas I y II, y que podría continuar en aguas del golfo cuando no haya controversia. Chávez mismo dijo que está congelado el inicio de cualquier estudio hasta tanto la delimitación se resuelva.

En total, son 3.780 kilómetros cuadrados los que están en disputa en el Golfo de Venezuela. El total del área del Golfo es de 15 mil. Un 91% sería venezolano.

Negociación: los años duros

Las negociaciones entre Colombia y Venezuela para superar los problemas de delimitación territorial culminaron en 1941, al cabo de más de 100 años, cuando los gobiernos celebraron el Tratado de demarcación de fronteras y de los ríos comunes, firmado en el Rosario de Cúcuta el 5 de abril.

Sin embargo, la celebración en 1958 de cuatro convenciones sobre el Derecho del Mar creó una nueva noción sobre el tema que llevó a la necesidad de que los países delimitaran su área marina y submarina.

Ahí Colombia arrancó mal. Unos años antes, el 22 de noviembre de 1952, durante el gobierno interino de Roberto Urdaneta Arbeláez (en remplazo de Laureano Gómez), el canciller colombiano Juan Uribe Holguín envió una nota diplomática al embajador de Venezuela en Bogotá, Luis Jerónimo Pietro, en la que señaló que Colombia no objetaba la soberanía de Venezuela sobre Los Monjes. Una posición contraria a la que hasta ese momento defendía Bogotá.

Desde entonces, en 1965, 1967, 1968, 1969, 1970, 1979 se realizaron contactos y negociaciones infructuosas.

A través de los años, Colombia ha sostenido la tesis de la 'línea media', muy aceptada por el Derecho del Mar (ver mapa, 'Pretensiones...'), pero rechazada por Venezuela, que defiende, en su punto más extremo, la tesis de la 'costa seca', que significa que Colombia no tendría ninguna jurisdicción sobre el golfo, que históricamente se ha llamado Coquivacoa, o de Venezuela, como es más conocido. Una tesis jurídicamente indefensible.

La 'Hipótesis de Caraballeda'

En 1980, las negociaciones llegaron a un nuevo clímax cuando ambas partes concibieron la 'Hipótesis de Caraballeda', un punto 'intermedio' entre las dos aspiraciones, que beneficiaba más a Caracas.

El presidente venezolano de entonces, Luis Herrera Campins, quiso someter a referéndum el acuerdo y sucumbió ante una opinión pública manipulada por militares nacionalistas que no querían ceder un ápice del golfo.

El diferendo se había manejado en la órbita diplomática hasta 1987, cuando un incidente por poco lleva a los dos países a un enfrentamiento armado.

La corbeta colombiana Caldas fondeaba en aguas territoriales propias cuando fue acosada por una patrullera venezolana, que luego fue apoyada por otras tres poderosas fragatas. Aviones de guerra venezolanos sobrevolaron la corbeta (ver mapa 'La crisis...'.

Finalmente, para evitar una confrontación, la corbeta colombiana, que ya recibía el apoyo de la nave Independencia, se retiró.
Tres años después, se conformó una Comisión Negociadora Binacional (Coneg), que desde entonces se reúne algunas veces al año. El tema venía virtualmente congelado hasta el anuncio de la semana pasada del presidente Hugo Chávez.

VALENTINA LARES MARTIZ
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
CARACAS

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