Nota de la semana / Desplazarse no es solo huir, es perder todo

Nota de la semana / Desplazarse no es solo huir, es perder todo

Jakob Kellenbeger

07 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.
En los últimos años, millones de personas en el mundo han sido desplazadas como consecuencia de los conflictos armados. Cada día miles de personas de Sudán, Irak, Sri Lanka, Somalia, entre otros, huyen de sus hogares perdiendo lo esencial de sus vidas, sus familias y sus raíces.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) no se contenta con expresar sus preocupaciones sobre la suerte de personas en situación de desplazamiento. De hecho, el CICR es, a nivel global, un actor principal en la asistencia a las personas desplazadas como consecuencia de conflictos y adelanta grandes esfuerzos para proteger a este grupo de personas.

En el transcurso del año 2006, la Institución brindó asistencia a más de cuatro millones de personas en 32 países, muchas veces en situaciones arriesgadas.

Colombia forma parte de los países con el mayor número de desplazados internos en el mundo. Las amenazas de muerte, los enfrentamientos, la muerte de familiares y el reclutamiento forzado de menores, han provocado un desplazamiento constante de la población civil en diferentes partes del país.

Como consecuencia, millones de colombianos se ven sometidos a extremo sufrimiento y desamparo, padecen privaciones alimentarias, sanitarias, en vivienda, salud y educación, que afectan de manera grave a los más vulnerables, principalmente niños, mujeres, afrocolombianos e indígenas.

El hecho de que más de la mitad de la población desplazada tenga menos de 18 años, tiene graves efectos en el desarrollo social y humano del país.

En Colombia, hace diez años, el CICR inició la atención a la población desplazada y, desde el 2003, fortaleció los lazos de colaboración con la Cruz Roja Colombiana, lo que le ha permitido ampliar su presencia en el país y brindarle asistencia a más de un millón de personas desplazadas en el país.

El CICR reconoce el gran esfuerzo que realiza el Estado colombiano por atender a las víctimas del conflicto, tal como se plasma en la Ley 387 de 1997 y sus decretos reglamentarios.

La creación del Sistema Nacional de Atención Integral a la Población Desplazada, la definición de las diferentes etapas de la atención, la creación del Registro Único de Población Desplazada, entre otros, y la asignación presupuestal de importantes recursos, son algunos de los logros.

No obstante, es necesario mejorar aún más la respuesta para poder restituir el ejercicio de los derechos que le han sido vulnerados a la población desplazada.

El CICR, como guardián del Derecho Internacional Humanitario (DIH), tiene dentro de sus objetivos el desplegar todos sus esfuerzos para que los portadores de armas respeten los principios de distinción y proporcionalidad, de tal manera que la población civil jamás tenga que huir de sus hogares.

La presencia de la población civil siempre tiene que ser tomada en cuenta en la planeación, ejecución y conducción de las hostilidades.

El DIH prohíbe a las partes en el conflicto obligar a los civiles a dejar su hogar y si por alguna eventualidad, y de manera absolutamente excepcional, se hacen necesarias las evacuaciones por imperativas razones militares, éstas deben ser temporales y llevadas a cabo de forma tal que se garanticen su seguridad y bienestar.

El CICR hace énfasis en la necesidad de una más rigurosa aplicación del DIH por parte de todos los portadores de armas, lo que permitiría tanto prevenir o reducir sustancialmente el desplazamiento, como prestar una mayor y mejor asistencia y protección.

El CICR seguirá brindando asistencia y protección a los desplazados y promoviendo el DIH y los principios humanitarios ante los estados, los grupos armados organizados y miembros de la sociedad civil.

Sin embargo, lo que necesita la población civil es una voluntad más rigurosa de todos los actores que tomen parte en los conflictos, de respetar y aplicar las normas y reglas del DIH.

Presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja

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