Bandas emergentes elevan crímenes en Cúcuta, Valledupar y Santa Marta

Bandas emergentes elevan crímenes en Cúcuta, Valledupar y Santa Marta

Autoridades admiten que a ellas se debe en parte el incremento en el número de homicidios. Estos grupos delincuenciales se pelean extorsiones y negocios de droga y prostitución.

05 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

En la capital nortesantandereana, donde más aumentó el número
de homicidios, de 259 entre enero y agosto del 2006, a 327 en el mismo período de este año, las grupos emergentes se están matando, entre otras cosas, por el control del negocio de la droga y de la extorsión.

La Policía lo admite y la Fundación Progresar, estudiosa de la violencia, se atreve a decir que la manera de matar es idéntica a la que practicaban los paramilitares desmovilizados.

Esta ciudad, junto con Pereira, tiene hoy la segunda tasa de homicidios más alta por cada 100 mil habitantes: 43.

En Santa Marta las 'Aguilas Negras' tienen gran protagonismo en la violencia. Allí están enfrentadas a mandos medios desmovilizados de las autodefensas que reincidieron. El caso más ilustrativo de esta pelea fue la masacre de cinco personas en un estadero, el pasado 29 de julio. El Ejército tuvo que salir a las calles y aún mantiene puestos de control en varios sectores.

Y en Valledupar, como en Cúcuta, se da enfrentamiento de grupos emergentes. El comandante de la Policía allí, coronel José Édgar Cepeda, lo admite, pero aclara que también hay homicidios por deudas y riñas.

Desapareció el 'orden para'

¿Por qué los enfrentamientos de los grupos emergentes se están trasladando a las ciudades?

Según el director de la Fundación Seguridad y Democracia, Alfredo Rangel, tras la desmovilización de los paramilitares desapareció el 'orden' que algunos imponían en zonas urbanas y por eso hoy se dan con libertad las peleas allí.

"Cuando desaparece un grupo mafioso, entra otro grupo mafioso a tratar de tomar el control. Ocasionalmente esas bandas cuentan con la participación de algunos desmovilizados", agrega Rangel.

Advierte que no hay que olvidar que la desmovilización paramilitar significó una baja importante en la criminalidad, y lo que se está viviendo ahora se relaciona más como la aparición de nuevos factores de violencia.

Rangel dice, sin embargo, que si bien este fenómeno puede considerarse natural tras un proceso de paz, las experiencias del posconflicto en Centroamérica muestran que si se descuida, podría dispararse.

En Bucaramanga e Ibagué, las otras ciudades con mayor incremento en el número de homicidios, de acuerdo con las cifras de la Policía, se da una mezcla de sicariato e intolerancia.

Pero quizás el caso más dramático es el de Cali. Es la única capital donde el número de muertes violentas sigue estando por encima de mil, aunque el incremento entre enero y agosto del 2006 y el mismo período del 2007 no fue tan alto.

Bandas emergentes, narcotráfico y una alta dosis de intolerancia se han convertido en una mezcla explosiva allí.

REDACCIÓN NACIONAL

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.