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La muerte de 'El Sietevidas'

La muerte de 'El Sietevidas'

El 'Negro Acacio' había sobrevivido a seis operaciones militares, pero no logró escapar a una lluvia de bombas.

EL LUNES 3 de septiembre en la tarde, poco después de haber regresado de Panamá donde asistió a la ceremonia que marcó el inicio de las obras de ampliación del Canal de Panamá, el presidente Álvaro Uribe citó a la Casa de Nariño al general Jorge Ballesteros, comandante de la FAC. Estaba ansioso por conocer los pormenores de la operación militar del sábado anterior en la que había muerto Tomás Medina Caracas, El Negro Acacio, el escurridizo comandante del frente 16 de las Farc, y otros 14 guerrilleros que integraban su escolta.

Poco después del general Ballesteros llegaron los otros miembros de la cúpula militar que oyeron con el Presidente le relato detallado de la OperaciónSol Naciente, nombre del operativo que terminó con la muerte de Acacio, y vieron el video grabado desde un avión Super Tucano que registró el bombardeo sobre el campamento en las riberas del río Guaviare, donde descansaban el guerrillero y su escolta, y cómo quedaron el campamento y los cuerpos de los subversivos después del ataque.

Acto seguido, los altos mandos le revelaron a Uribe el secreto mejor guardado de la operación: la forma como el servicio de inteligencia militar había confirmado la muerte de Acacio, cuyo cadáver fue sacado de la zona por dos sobrevivientes. Satisfecho por los resultados, el Presidente llamó por celular a la base de Apiay en Villavicencio para felicitar a los pilotos que participaron en la acción. Cuando los generales salían de Palacio, Uribe ordenó al comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla, condecorar a quienes habían intervenido en Sol Naciente.

El informante

La operación comenzó a mediados de agosto, cuando un guerrillero decidió colaborar con los militares y suministró las coordenadas del lugar donde estaba el Negro Acacio, entre San José del Guaviare y Barrancominas, en un punto conocido como Buenos Aires, a 10 kilómetros del río Guaviare.

Siete aviones Super Tucano aterrizaron la noche del viernes 31 de agosto en la base de Apiay, donde les fueron instaladas bombas de 500 libras. Las tripulaciones recibieron instrucciones de alistarse a las 3:00 a.m. del sábado. Sólo en ese momento conocieron las coordenadas del campamento que debían atacar. Poco después, a las 4:32 a.m., la flotilla de aviones lanzó las bombas.

Concluida la primera fase de la operación, las Fuerzas Especiales del Ejército viajaron a la zona en cinco helicópteros Black Hawk para desembarcar en el campamento donde se suponía estaba Acacio. No obstante, el plan se frustró porque el mal tiempo impidió que las aeronaves se acercaran al lugar. Las tropas de asalto debieron regresar a San José del Guaviare. Eran las 11:10 a.m.

Horas más tarde, a las 4:45 p.m., cuando las condiciones climáticas habían mejorado, los pilotos  bombardearon de nuevo el campamento con el fin de garantizar la seguridad de los soldados que se acercaban en helicóptero.

Finalmente, a las 5:50 p.m. del sábado 1 de septiembre, fue copado el campamento, pero la oscuridad impidió que los soldados hicieran el reconocimiento del terreno y por eso decidieron atrincherarse. Debían estar alerta frente a la posibilidad de un ataque sorpresa. El domingo muy temprano, llegaron refuerzos que no tardaron en encontrar los cuerpos de 14 guerrilleros. El de Acacio había desaparecido

Las dudas que despertó el hecho de no haber encontrado rastros de Acacio fueron despejadas más tarde, cuando los servicios de inteligencia recibieron datos de su informante de las Farc en el sentido de que un guerrillero apodado Cepillo se había llevado el cuerpo del jefe guerrillero.

Así, en la noche del domingo 2, tras evaluar otros indicios, la cúpula militar y el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, quedaron convencidos de que el Negro Acacio, el hombre que a mediados de los años 90 comprometió de lleno a las Farc en el narcotráfico, estaba muerto. "No fue una operación aislada o de suerte. Es un esfuerzo continuado que se va a seguir dando con mayor contudencia", le dijo Santos a CAMBIO.

Una bomba acabó con la vida del temible guerrillero que se enroló en las Farc en 1983, a los 24 años, bajo las órdenes de Iván Márquez. Desde entonces escaló posiciones en la organización subversiva y asumió el control del frente 16, un frente poco importante que se movía en los confines del oriente del país. Sin embargo, allí descubrió que la región estaba comunicada por afluentes de los ríos Orinoco y Amazonas, que conectaban con Brasil y Venezuela, en cuyas fronteras no había controles ni presencia de Fuerza Pública, situación ideal para  el tráfico de drogas, un negocio millonario que podía fortalecer, y de qué manera, las finanzas de las Farc.

A partir de 1995, empezó a traficar de la mano del reconocido narcotraficante Luiz Fernando da Silva, Fernandinho, quien fue capturado en abril de 2001 en desarrollo de la Operación Gato Negro, de la cual Acacio escapó de milagro.

Desde entonces y hasta la semana pasada, las autoridades le tenían puesto el ojo al hombre que se había convertido en poderoso guerrillero y quien en los últimos seis años había escapado de siete  operaciones militares, razón por la cual era conocido en los cuarteles militares como El Sietevidas.

La muerte de Acacio ocurre pocas semanas después de que el presidente Uribe urgió a las Fuerzas Armadas para capturar a los principales cabecillas de los grupos al margen de la ley. Y aunque el Negro Acacio no pertenecía al secretariado ni al estado mayor de las Farc, su influencia en la organización  creció por su capacidad para conseguir dinero.

La muerte de Acacio es un golpe muy duro para las Farc y, además, les da un nuevo aire a los militares que, por primera vez en mucho tiempo, sienten que es posible dar con el paradero de los comandantes. Esta confianza la reflejó el general Padilla cuando le dijo a CAMBIO: "La capacidad de penetración de las Fuerzas Militares en las estructuras de las Farc, así como la conducción de operaciones conjuntas, hacen que podamos llegar a cualquier sitio con precisión y contundencia sin ser detectados".

CERCO A 'ACACIO'

ABRIL DE 2001: Escapa a cerco militar en Barrancominas, Guaviare. Allí es capturado  , un poderoso narcotraficante brasilero.

MAYO DE 2003: Sobrevive en límites de Meta y Vichada a la Operación Zorro en la que mueren 30 guerrilleros que componían su escolta.

OCTUBRE DE 2005: En la Operación Troya desarrollada en el río Papunagua, en Vaupés, Acacio pierde a 15 de sus hombres.

2007: Las FF.MM. atacan en dos ocasiones los campamentos donde estaría Acacio, pero fracasan. En septiembre muere cuando duerme en su campamento con 14 miembros de su escolta.

LOS SUCESORES

MESIAS SALGADO ARAGON,  es conocido en las Farc como Rodrigo o Cadete. Es comandante del frente 39.

EFRAIN MENDEZ,  es conocido en las Farc como Guilermo o Cochornea. Tiene antecedentes en el narcotráfico.

MEJORANDO LA PUNTERÍA

La tecnología de los aviones Súper Tucano fue definitiva para el éxito de la operación Sol Naciente en la que fue abatido el Negro Acacio. Las aeronaves están dotadas con modernos sistemas de precisión que corrigen las alteraciones producidas por las difíciles condiciones topográficas del país.

Hasta hace poco tiempo era normal que el margen de error en el lanzamiento de una bomba oscilara entre 50 y 200 metros. Hoy esa distancia se ha reducido sustancialmente. Un oficial de la FAC que conoció detalles de la operación contra Acacio, le dijo a CAMBIO que las bombas lanzadas por los aviones Tucano dieron en el blanco a menos de un metro del objetivo. Por eso es palpable la destrucción total del campamento donde pernoctaban el jefe guerrillero y sus escoltas.

Otra fuente reveló que con el fin de mejorar los sistemas de tiro de los aviones, la Fuerza Aérea le pidió a Embraer, la empresa fabricante, hacer algunas correcciones tecnológicas.

El experimento ha sido tan exitoso que incluso Embraer ha enviado a Colombia a eventuales compradores para que observen sobre el terreno el desempeño de sus aeronaves.

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