Cumpleaños del teatro La Mama, uno de los primeros de estilo experimental en Colombia

Cumpleaños del teatro La Mama, uno de los primeros de estilo experimental en Colombia

Han superado momentos de crisis, su causa sigue latente y continúan enseñando a jóvenes el arte de las tablas. Celebrará sus 40 años en mayo próximo.

05 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

En un viejo rincón de Chapinero está, entre bares, 'tienduchas' y anticuarios, uno de los teatros experimentales más antiguos de Bogotá: La Mama, y con él, la historia de una generación de jóvenes que expresaron su visión del mundo a través de la actuación.

Desde 1968, año de su fundación, los dueños de este proyecto han vivido del amor al arte y han trabajado durante años para que el teatro experimental no muera en la capital.

Hoy todavía permanecen, en un viejo archivador, fotos y recortes de prensa de 40 años de la gloriosa tradición del arte de las tablas, que llevó al éxito a varios actores, que hoy, son recordados como pioneros de la actuación en Colombia.

La primera sede de La Mama fue en la carrera 13 con calle 48. Allí, deleitaron durante seis años a los capitalinos con obras pensadas por jóvenes, e inspiradas por hechos como la protesta estudiantil de Mayo de 1968 en París, la lucha del movimiento negro en Norte América, la matanza de México y por supuesto, el movimiento hippie. Luego se trasladaron a Chapinero, donde aun está la sede del teatro.

"Éramos una generación gobernada por ancianos que buscábamos un espacio en la sociedad. Vimos cómo la Bogotá aldeana se convirtió en urbana y vivimos un cambio de mentalidad", dijo Eddy Armando, actual director del teatro.

La gloria era momentánea, pues el teatro nunca ha sido un negocio lucrativo y el patrocinio del Estado fue, y sigue siendo mínimo. "Antes no daban nada por la causa, ahora dan migajas", contó Eddy.

Sin embargo, hoy están más vivos que nunca. Con los recursos que obtienen de la taquilla, esta escuela con aprobación oficial enseña que el pilar del arte es una integración entre pensamiento, cuerpo y alma.

"Cada estreno de obra es un parto, pero cuando sale en escena, es como un hijo que uno nunca deja de amar, esa es la esencia de nuestro trabajo", dijo Eddy.

El Teatro La Mama tiene funciones todas las semanas con una boletería económica y con presentaciones para todos los gustos, que involucran obras de drama y humor.

Para la celebración de sus 40 años, tiene preparadas una serie de actividades, entre ellas, el estreno de 'Ahí les dejo su Hijueputa Vida', una temporada de la obra 'Los Tiempos del Ruido' y una de 'Ensueños de Bolívar'.

Eddy, un luchador insaciable

Que el teatro La Mama persista depende de la batalla que Eddy Armando, su director, ha dado durante décadas y de la emoción que aún lo impulsa, cada vez que prende las luces de su viejo teatro.

Frente a un escenario de maderas carcomidas revivió los momentos difíciles de su trabajo, que incluyen, además de aplausos, exilio, secuestro y tortura.

Un aviso de desalojo en 1974, de la alcaldía de la época, dejó en la calle a los artistas de La Mama por deber varios meses de renta. Como gitanos, en carpas improvisadas, decidieron posarse sobre el andén de la carrera 13 con calle 48 con la dignidad más altiva que nunca.

Al son de guitarras y panderetas, ropas de mil colores, un megáfono y mucho talento, descrestaban a los transeúntes, y a la vez, protestaban por la falta de apoyo estatal. Eddy afrontó esta situación acompañado de sus amigos y decenas de personas que salieron a la calle a apoyar su causa.

Unos meses después, Eddy y su compañero Orlando Álvarez, fueron secuestrados por un organismo secreto. Durante una semana soportaron interrogatorios absurdos, torturas y simulacros de fusilamiento. "Pensamos que era el final, pero un contacto supo quién nos tenía y fuimos liberados, pero de ahí, salimos directo a la cárcel".

De ser teatreros, pasaron a ser subversivos con planes de volar a Bogotá y con un expediente que afloró de la nada.

Ocho meses vivieron en la cárcel, huyendo entre rejas, para no morir en manos de desconocidos. Gracias al trabajo constante de amigos y abogados, Eddy y Orlando, recobraron la libertad, pero salieron rumbo al exilio. Durante dos años anduvieron como 'gitanos' por varios países de Centro América, apoyados por diferentes movimientos culturales.

El retorno al país no fue fácil, una casa cedida por el IDU, bajo cánon de arrendamiento, fue un respiro después de años deambulando por el mundo.

CAROL MALAVER
PERIODISMO CIUDADANO
EL TIEMPO ZONA
zona@eltiempo.com.co

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