Balance del primer Festival Internacional de Teatro para Niños y Jóvenes, en Bogotá

Balance del primer Festival Internacional de Teatro para Niños y Jóvenes, en Bogotá

Angélica Sánchez, directora de la Corporación Producciones 702, y quien se embarcó en este ambicioso proyecto explica las razones que lo llevaron a la crisis.

05 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

"Quería hacer un festival que fuera importante para la ciudad, que abriera un espacio para los jóvenes y los niños, y que les diera a los artistas nacionales la posibilidad de ver compañías de otros países", dice Sánchez.

Serían 70 funciones y participarían 1.300 artistas de 35 compañías. Aspiraba, además, a reunir a medio millón de personas. Sin embargo, ninguno de estos propósitos se cumplió.

"Quince días antes de que empezara el Festival, el Banco de Bogotá, uno de nuestros grandes patrocinadores, nos dijo que no", comenta Sánchez. La entidad, por su parte, dijo a EL TIEMPO que si bien había manifestado su interés en el evento, nunca firmó una carta de compromiso.

Los patrocinadores privados empezaron a caerse uno a uno. "Eso originó que no pudiéramos publicitar el evento. El Festival fracasó en lo que tenía planeado hacer económicamente, pero logramos hacerlo", agrega Sánchez.

A la crisis económica se le sumó otra igual de devastadora: la ausencia de público. "El nivel artístico fue excelente. Desafortunadamente, hubo muy poco público", comenta Daniel Calderón, de Deca Teatro, agrupación participante.

En el Teatro Colón, por ejemplo, sólo se recaudaron 20 millones de pesos. La directora de la Fundación de Amigos del Teatro Colón, Pilar Mahecha, explica las razones: "Primero, faltó plata; segundo, compromiso social de la empresa privada, y tercero, más difusión de los medios".

Reconocidos promotores de teatro en la ciudad, como Fanny Mikey, dicen que faltó experiencia para asumir un evento de esa magnitud. "Fui feliz de ser madrina del Festival. Siento mucho lo que pasó, pero fallaron en difusión y organización", dice la creadora del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá.

Sánchez reconoce esa falla. El déficit actual del Festival es de 400 millones de pesos. "Hemos llegado a acuerdos de pago con cada una de las entidades y empresas con las que tenemos una deuda". agrega Sánchez.

Raúl Gaitán, de Aviatur, lo confirma. "Contrataron con nosotros tiquetes y transporte de carga. Tenían una deuda de 75 millones de pesos y ya han pagado 42 millones".

Sin embargo, a trabajadores del Festival y a algunas compañías nacionales e internacionales aún les deben dinero. Es el caso de Carlos García Ruiz, de la compañía Teatro Cítrico de España, que asegura que la dirección del Festival "jugó al gato y al ratón para no dar explicaciones".

Sánchez dice que siempre ha puesto la cara y que le va a pagar a todo el mundo. "Si la Corporación se declara en quiebra o ilíquida, no le podemos pagar a nadie. Nuestra idea es seguir funcionando y pagar no solo con dinero, sino también con servicios", concluye Sánchez.

También fue positivo

Si bien lo económico resultó un lunar en el Festival, lo artístico y las funciones pedagógicas ofrecidas fueron muy positivas. "En el Festival atendimos a 14 mil niños, unos desplazados por la violencia y otros que están metidos en procesos de reinserción", dice Angélica Sánchez, directora del evento, que contó con el apoyo de la Alcaldía de Bogotá, la Organización Internacional para las Migraciones, el ICBF y la Fundación Carolina.

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