Giros millonarios

Giros millonarios

Las remesas de trabajadores colombianos se consolidan como la segunda fuente de divisas más importante del país.

05 de septiembre 2007 , 12:00 a.m.

RUBÉN GONZÁLEZ, un colombiano que trabaja en una cafetería en Seattle, Estados Unidos, ha tenido que hacer un esfuerzo adicional en los últimos meses porque los 230 dólares que le mandaba a Ana Restrepo, su mamá, no le estaban alcanzando para cubrir sus gastos debido a la revaluación. Ahorrando un poco más, hoy le manda 270 dólares, que ella reclama cada 30 días. Su caso es similar al de 1,1 millones de personas en todo el país, que periódicamente reciben dinero del exterior, según las estadísticas disponibles.

El tema ha tomado grandes dimensiones en la economía colombiana. De acuerdo con el Banco de la República, el año pasado entraron al país 3.890 millones de dólares por remesas de trabajadores en el exterior, que representan un 2,9% del PIB, con un crecimiento de 17,4% frente a 2005. La cifra fue mayor que las exportaciones de café (1.461 millones de dólares) y carbón (2.913 millones de dólares). Y la tendencia al alza continúa. Entre enero y marzo de este año llegaron al país 1.163 millones de dólares por este concepto, cuando en el mismo período del año anterior ingresaron 964,8 millones de dólares.

Para los conocedores, esa evolución está directamente relacionada con el tema migratorio. Aunque a finales de la década pasada la salida de colombianos fue mayor, en los últimos cinco años se han ido cerca de 800.000 compatriotas, en especial a España, Canadá, Ecuador, México y Costa Rica. La cifra que se maneja hoy de nacionales en el exterior es de 3,5 millones.

Doña Ana destina lo que le manda su hijo a gastos básicos, como arriendo, alimentación y salud, entre otros. El estudio Remesas internacionales en Colombia, realizado por el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericano, Cemla, con apoyo del Banco de la República reveló que las remesas de trabajadores representan aproximadamente el 10% de los ingresos totales de los hogares que las reciben, donde en su mayoría la cabeza es una mujer.

Sin embargo, cada vez más colombianos dirigen estos recursos a volver realidad el sueño de tener casa propia, ya se para ellos o sus familiares. Entre enero de 2005 y julio de este año, al país llegaron 387,2 millones de dólares destinados a adquirir vivienda, como lo reconoció el ministro de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial Juan Lozano, en el lanzamiento de la feria Dónde vivir e invertir en Colombia, que se realiza en Nueva York este fin de semana.

Aunque los principales países emisores de giros hacia Colombia continúan siendo Estados Unidos y España, con el 48,4% y 34,1% respectivamente, los provenientes de Europa son más altos en promedio: superan los 425 dólares por envío, mientras los de Estados Unidos llegan a 272 dólares. Y los destinos en el país se concentran en el eje cafetero, en especial Risaralda, con el 19,1%, un promedio alto si se tiene en cuenta el número de habitantes de la región frente a ciudades como Bogotá que participa con el 15,5% o Antioquia con el 15,9% según una encuesta realizada por Asobancaria.

La gran mayoría de quienes reciben recursos, retira su plata y se la lleva para su casa. Visa Internacional reveló que en América Latina solo el 11% de las remesas se reciben en cuentas bancarias, mientras que el resto se distribuye en efectivo. Este hecho muestra el gran potencial de incluir a los receptores en el sistema financiero. "No solo se ahorra el costo de la transacción, sino que al tener cuentas bancarias, quienes reciben la remesa pueden ahorrar, invertir y hacerse sujetos de crédito. Incluso, habría casos en que el costo de la transacción que antes pagaban les pudiera servir para financiar una vivienda", manifestó Donald Terry, gerente del Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin).

El tema está siendo considerado en Colombia por entidades como Davivienda y Bancolombia para seguir los pasos dados en España por el Banco Santander que compró a la empresa Latinoenvío. La Confederación Española de Cajas de Ahorros (Ceca) estableció acuerdos con bancos en Latinoamérica.

Sobre las perspectivas del negocio para lo que resta del año, habría que estar atentos a lo que ocurra con la crisis hipotecaria en Estados Unidos, no solo por el detrimento económico general, sino porque buena parte de los inmigrantes colombianos trabajan en el sector de la construcción, y si la economía de ese país se complica, también lo harán esos giros. La expectativa al final del año es superar los 4.000 millones de dólares, de una actividad que hoy es la segunda fuente de divisas para el país.

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