Meira Delmar recuerda sus primera publicaciones, hace 70 años

Meira Delmar recuerda sus primera publicaciones, hace 70 años

Desde mediados finales de mayo pasado la insigne poetisa barranquilla es motivo de agasajos y renocimientos.

18 de agosto 2007 , 12:00 a.m.

"Quiero ir a Barranquilla para hablar con Meira Delmar", le dijo Gabriel García Márquez al director de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano,   Jaime Abello Banfi, poco después de haber descendido del tren de Aracataca.

Sin mayores preparativos, la reunión se llevó a cabo al mediodía del jueves 31 de mayo, en casa de la legendaria poetisa, antes de que el Nóbel realizara su histórico retorno a La Cueva, donde se reencontraría con varios de sus hermanos, parientes y viejos amigos.

Fue una charla amena, sentida y nostálgica la que sostuvieron Gabo y Meira.

Entre arroz de almendra, tallarines y otras delicias de la gastronomía árabe rememoraron los pasajes de una vieja amistad que nació en los albores de los años 50 en la Capital del Atlántico.

Sin que lo hubiese planeado, Meira anticipó los tres grandes festejos que tiene para este 2007: su cumpleaños número 85, el 70 aniversario de la publicación de sus primeros poemas y los 65 años de la aparición de su primer libro Alba de olvido, sacado a la luz a finales de julio de 1942.

"Gabito rompe todos los libretos ¿dijo Meira, emocionada¿. Una visita espontánea como la suya constituye el preámbulo ideal de los homenajes".

Festejos oficiales

Pero los festejos en honor a Meira arrancaron en forma oficial a mediados de julio con un acto que incluyó la declamación de algunos de sus poemas en el Teatro Amira De la Rosa.

Luego vino el evento denominado 'Poetas del Mundo' en la Plaza de la Aduana, con la presencia de los poetas africanos Titinga Frédéric Pacéré, de Burkina Fasso, y Breyten Breytenbach, de Suráfrica.

Hija de Julián Chams e Isabel Eljach, inmigrantes libaneses que llegaron a Colombia en busca de prosperidad, Meira nació en Barranquilla, el 21 de agosto de 1922.

Fue la menor de tres hermanos y la bautizaron con el nombre de Olga Isabel.

Estudió la primaria en la Escuela de las Señoritas Quesada; el bachillerato en el Colegio Barranquilla para Señoritas, y piano en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico.

Su padre, Julián, era un discreto comerciante y lector apasionado. Meira lo evoca sentado en el mecedor, devorando libros hasta altas horas de la noche.

Pasión por los libros

Sin saberlo él, y sin tener conciencia ella, aquellas imágenes habrían de despertar en Meira su amor por la lectura.

Primero fue por imitación, luego por interés y finalmente impulsada por un fervor incontrolable.

Pero fue su madre Isabel quien le enseñó el sendero de la poesía. Gracias a ella supo de la existencia del feraz poeta Kalir Yibrán y de su grandiosa obra, 'El profeta'.

En 1937, recién cumplidas sus primeras 15 primaveras y luego de haber hecho su primer viaje por mar al Líbano, en compañía de sus padres y de sus hermanos William y Alicia, saca a la luz pública sus primeros poemas.

La revista Vanidades, de La Habana, la presenta en sociedad, en la sesión Poetisas de América, con cuatro partos literarios: 'Tú me crees de piedra', 'Cadena', 'Promesa' y 'El regalo de la lluvia'. Desde ese momento el mundo de la literatura la conocería como Meira Delmar.

"El seudónimo Meira Delmar surgió cuando resolví mandar a la revista Vanidades esos cuatro poemas. Lo hice más que todo por temor a mi padre, pues él era una persona muy severa, y yo no quería que ni él ni mis amigos supieran que era yo quien escribía. Tomé el nombre de Meira porque se me vino a la mente. Durante mucho tiempo creí que era un invento mío, pero después me enteré que Meira es un apellido muy común en Portugal. Delmar lo adopté por el mar".

Años de producción

Entre 1942 y 1951, Meira adelantó una intensa producción literaria que dejó sus frutos a la vista de propios y extraños: publicó sus cuatro primeros libros; 'Alba de olvido', 'Sitio del amor', 'Verdad del sueño' y 'Secreta isla'.

 Así mismo, recibió el primer premio de los muchos que habrían de otorgarle en su vida: el de la Sociedad de Mejoras Públicas, y ofreció su primer recital en público, en 1950, en la Biblioteca Nacional de Bogotá, entonces dirigida por Eduardo Carranza.

Su primer libro, Alba de olvido, que sacó a la luz en agosto de 1942, recién cumplidos sus 20 años, está conformado por 23 poemas que fueron celebrados por la crítica especializada.

Muchos entendidos en el ramo literario coinciden en catalogar a Meira como una de las grandes voces femeninas de América Latina junto a las consagradas Delmira Agustini, Alfonsina Storni, Juana de Ibarbouru y la mismísima Premio Nobel Gabriela Mistral.

Ha de pasar el tiempo. Ha de llegar la muerte. Y los seres que hoy respiramos hemos de quedar tendidos bajo la tierra, inertes, insensibles, callados como estatuas de cera. Pero ella, Meira Delmar y su obra escaparán del presidio del olvido y prevalecerán por siempre en el imperecedero reino de los recuerdos... 

FAUSTO PÉREZ VILLARREAL
Especial para EL TIEMPO
BARRANQUILLA

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