Alfonso López Michelsen 1913 - 2007

Alfonso López Michelsen 1913 - 2007

13 de julio 2007 , 12:00 a.m.

"ALFONSO LÓPEZ MICHELSEN es el último de los grandes: de esa combinación de hombre político y de letras, de estadista y de humanista, con el que se cierra un ciclo de la vida colombiana", escribió Enrique Santos Calderón en el prólogo del libro Palabras pendientes (El Áncora Editores, 2001), una extensa entrevista con el ex presidente en la que, según palabras de López, "da la versión de la manera como un colombiano de mi generación vio su tiempo, entendió su entorno y oteó el porvenir de su patria".

Independientemente de odios y amores, tirios y troyanos reconocen que López Michelsen es un punto de referencia obligado de la historia política del último medio siglo y así lo ratifica su biógrafo, Stephen J. Randall, quien lo considera "el colombiano más influyente de los últimos 50 años".

Hasta el final se mantuvo activo intelectual y políticamente. Cada semana y durante los últimos 15 años, en su columna en El Tiempo opinaba sobre lo divino y lo humano, y convencido de que el intercambio humanitario era  jurídicamente viable y políticamente conveniente lo convirtió en la que fuera su última causa. Incluso propuso no usar  los términos "acuerdo humanitario" por su alcance limitado, y prefirió hablar de "principio o propósito humanitario". El 29 de junio pasado, tras la masacre de los 11 ex diputados del Valle, criticó al Gobierno y a las Farc, y afirmó que en el caso de los secuestrados "no están  buscando una solución, sino una victoria".

Dueño de una compleja y contradictoria personalidad, una memoria prodigiosa y un fino y perverso sentido del humor, de él escribió García Márquez en un artículo de 1982  que: "Tiene una lucidez casi mágica para descubrir de inmediato las segundas intenciones de las gentes, sobre todo de las que quiere menos, y un talento especial para que sus juicios parezcan certeros, aunque no lo sean". Su vida estuvo marcada por la controversia y la provocación. Atizó la polémica desde los más variados escenarios -la plaza pública, conferencias, escritos, declaraciones, columnas y entrevistas- y él mismo se autodefinió en alguna oportunidad como "el primer inconforme del país".

Fue el protagonista de la disidencia liberal durante el Frente Nacional, el Movimiento Revolucionario Liberal, MRL, que lanzó con el eslogan "Pasajeros de la revolución, pasad a bordo", y desde el cual hizo oposición al sistema de alternación bipartidista del poder que estableció el acuerdo firmado en Sitges y Benidorm, España, por Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez para poner fin a la violencia liberal-conservadora.

Sin embargo, al darse cuenta de que como disidente no llegaría al poder y ya el MRL estaba en su agonía, "regresó a la maquinaria liberal, pero para ponerla a su servicio", escribió en 1999 Bernardo Ramírez (q.e.p.d), ex ministro y mano derecha de Belisario Bentancur, en un perfil sobre uno los personajes colombianos más importantes del siglo XX. Y agrega: "No volvió humildemente; exigió y obtuvo la incorporación de ideas importantes al proyecto de reforma constitucional del presidente Lleras Restrepo".

Aunque por temperamento y formación rechazaba los vicios de la política, a la hora de la verdad no pudo resistirse a ellos. Controvertido como el que más, casó peleas con todos los ex presidentes: Alberto Lleras, Carlos Lleras, Julio César Turbay, Misael Pastrana, Belisario Betancur... Estuvo en el corazón de los acontecimientos más turbulentos de la vida nacional y en muchas ocasiones fue protagonista de hechos tan polémicos como una reunión en Panamá con los cabecillas del cartel de Medellín (ver recuadro).

Raíces liberales

En su árbol genealógico hay una rama conservadora, la de su bisabuelo materno José Domingo Pumarejo, dueño de una  hacienda en la Costa Atlántica llamada El Diluvio, donde reinaba como un señor feudal y donde López aprendió a nadar y sumó a su tradición cachaca, formal y estirada, la más alegre y desenfadada de los costeños.

Pero son más profundas sus raíces liberales que explican por qué sólo podía  militar en el partido de Uribe Uribe. Su bisabuelo paterno, Ambrosio López Pinzón, fundó a mediados del siglo XIX las Sociedades Democráticas, semilla de los sindicatos, y fue su padre, Alfonso López Pumarejo, el presidente de la llamada "Revolución en Marcha" y quien, entre muchas reformas, estableció la libertad de cultos y de conciencia, reconoció la función social de la propiedad y garantizó el derecho a la huelga. La misma vocación liberal que López Michelsen tradujo, entre otras cosas, con el reconocimiento de la igualdad jurídica de las mujeres en el matrimonio, el restablecimiento de las relaciones con Cuba y la promoción del acuerdo Carter-Torrijos mediante el cual  Panamá recuperó la administración del Canal.

De su padre, heredó la inteligencia, la sagacidad, la intuición, la perseverancia y la agudeza pero no así su carácter abierto y su personalidad avasalladora. Y aunque son legendarias su irascibilidad y sus repentinas explosiones de ira, sabía oír y prefería sondear opiniones antes de tomar decisiones importantes. "Su carácter no podría pintarse en colores fuertes y contrastados, sino en tonos pastel, evasivos, indefinibles -escribieron Juan Cáceres, Eddy Torres y Camilo Calderón en la revista Al Día-. Su estilo y su carácter no son los que suelen atribuirse a los agitadores y líderes políticos. Son más bien los de un 'scholar' británico".

Astuto como un zorro, enfrentaba personalidades muy ambiciosas o contrarias a la suya. Sabía que dividir era reinar y así lo hizo, recién fundado el MRL, con Álvaro Uribe Rueda y Felipe Salazar Santos, inteligentes y ambiciosos, cuya rivalidad alimentó sutilmente para consolidarse como jefe único del movimiento. Y aplicó la misma fórmula para allanar el camino hacia la Presidencia en 1974, cuando logró enfrentar dos fuerzas electorales superiores a la suya: la de Julio César Turbay y la de Carlos Lleras Restrepo.

Cáustico en sus comentarios, conversador brillante, dialéctico y dueño de una vasta cultura literaria, entre sus interlocutores tenía no sólo a mentes de alto vuelo como la suya, sino a personas comunes y corrientes, eso sí divertidas,  con sentido del humor, capaces de alimentarle su no oculta y morbosa predilección por el chisme, por el rumor y la maledicencia. 

 Lúcido hasta el final, Alfonso López Michelsen deja una honda huella en la vida nacional. En él confluyeron la visión internacional y cosmopolita, los grandes temas de la historia, la ciencia, la filosofía, la economía, la literatura, el derecho y la política, que combinaba con el conocimiento de la letra menuda de la política nacional. Gestor y promotor de ideas, ningún otro político ha generado tanta controversia. Frente a él la neutralidad o la indiferencia no eran posibles. 

LA REUNIÓN DE PANAMÁ

El recuento del encuentro del ex presidente Alfonso López Michelsen con los cabecillas del cartel de Medellín es una versión abreviada de la que da su biógrafo, Stephen J. Randall, en Alfonso López Michelsen. Su vida, su época (Villegas Editores, 2007).

En 1982, durante la campaña presidencial en la que enfrentaba a Belisario Betancur, López aceptó la petición de directivos de su campaña, como Ernesto Samper y Santiago Londoño, de hacer acto de presencia en una recepción en el Intercontinental de Medellín para saludar a un grupo de 50 liberales que quería hacer aportes. Entre ellos había empresarios y tres o cuatro desconocidos entonces -Pablo Escobar, Jorge Luis Ochoa y tal vez Carlos Lehder- que más tarde serían identificados como cabecillas del cartel de Medellín.

López saludó a los asistentes y se retiró. Los capos anunciaron una donación de 25 millones, hecho que se hizo público dos años después, cuando Escobar reveló que había entregado esa plata no para dañar la imagen de López sino para advertir al presidente Belisario Betancur en caso de que apoyara la extradición de los capos del cartel a Estados Unidos.

En 1995, en un documental patrocinado por la familia del capo, un primo dice que como López no fue a una reunión en la hacienda Nápoles, el cartel decidió apoyar a Betancur. Cierto o no, el único aporte documentado por los narcotraficantes es el de los 25 millones a la campaña de López.

En 1984, el país vivía una profunda crisis política causada, entre otros factores, por el auge del narcotráfico y la guerrilla, "cuya mutua línea divisoria era cada día más borrosa". El Gobierno intensificó la ofensiva contra el narcotráfico y logró, entre otras cosas, desmantelar una compleja red de laboratorios para procesar cocaína en Caquetá. Como retaliación, el cartel de Medellín asesinó al ministro de Justicia, Rodrigo Lara, el 30 de abril. La indignación fue general y en el sepelio del Ministro, Betancur se declaró partidario de la extradición.  Los narcotraficantes huyeron en desbandada, pero pronto empezaron a buscar fórmulas para negociar y evitar la extradición, y enviaron propuestas con intermediarios.

En este contexto, apareció López Michelsen, opositor del Gobierno al que acusaba de anarquizar al Partido Liberal ofreciéndole puestos. Los capos estaban en Panamá a donde el ex presidente había viajado como observador de las elecciones. Santiago Londoño, contactó a Felipe López, presidente de Semana, para proponer una reunión del ex presidente con Escobar y Ochoa, que hablarían en nombre de un grupo de narcotraficantes: querían que hiciera de intermediario con el Gobierno para proponer un sometimiento a la Justicia.

Tras dos conversaciones de Londoño con el ex Presidente, este aceptó el encuentro para el 7 de mayo a las 5:00 p.m. en el hotel Marriott. La reunión duró hora y media, y en ella Escobar propuso entregar rutas, pistas, información sobre contactos en EE.UU. y reintegrar capitales a cambio del sometimiento a la Justicia y la no extradición, pero nunca ofreció pagar la deuda externa como entonces se dijo.  López voló a Miami y desde allí le hizo llegar un mensaje al ministro Bernardo Ramírez para que llegará allá a verse con él. Ramírez se reunió con López, quien le informó sobre la reunión en Panamá y declaró terminado su papel en el asunto.

El 3 de julio, la noticia fue filtrada por El Tiempo. La mayor parte del agua sucia cayó sobre López, pues  Betancur se salió por la tangente y eludió comprometerse con el tema, lo que fue considerado por López un acto de deslealtad, pues él había informado al Gobierno sobre todos sus pasos. La reunión de Panamá es uno de los capítulos más controvertidos de la vida de López.

LA VIDA  DE LÓPEZ

NACIÓ en Bogotá el 30 de junio de 1913.
CURSÓ LA PRIMARIA en el Gimnasio Moderno de Bogotá y luego estudió en el Colegio Saint Michel de Bruselas, en el Liceo Francés de Londres y en la ciudad de Lille, Francia, donde se graduó de bachiller. Estudió Derecho en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario y se graduó con la tesis La posesión inscrita.

1938
RECIBIÓ EL TÍTULO
de doctor en Jurisprudencia del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario.
SE ESPECIALIZÓ en la Universidad de Santiago de Chile en el Código de Bello e hizo estudios de posgrado en Derecho Público y Constitucional en la Universidad de Georgetown, Washington.
EL 23 DE SEPTIEMBRE  contrajo matrimonio con Cecilia Caballero Blanco, con quien tuvo tres hijos: Alfonso, Juan Manuel y Felipe.
FUE ELEGIDO en su primer cargo público como concejal de Engativá, junto con Álvaro Gómez Hurtado y Julio César Turbay Ayala.

1942-1945
DURANTE EL SEGUNDO MANDATO
  de su padre, Alfonso López Pumarejo, se ve envuelto en escándalos desatados por la oposición para debilitar al Liberalismo, como la muerte de Mamatoco y el episodio de La Handel.
A RAÍZ DE LOS SUCESOS del 6 septiembre, cuando fueron incen- diados los diarios El Tiempo y El Espectador, la sede de la Dirección Liberal y las casas de Carlos Lleras Restrepo y de su padre, el ex presidente Alfonso López Pumarejo, su familia se  exila  en México.

1960
REGRESA A COLOMBIA y funda el Movimiento Revolucionario Liberal, MRL, una disidencia del liberalismo que se oponía a la alternación bipartidista en el poder.
Ese año, el MRL obtuvo 354.569 votos en las elecciones para corporaciones públicas. Fue elegido representante por Cundinamarca.

1962
A PESAR
de que le correspondía el turno a un dirigente conservador, López presenta su candidatura a la Presidencia, enfrentado a Guillermo León Valencia. Obtiene 624.863 votos.

1964
EL MRL VA DIVIDIDO a las elecciones para corporaciones públicas. La línea blanda la encabeza López que obtiene 381.847 votos; la dura, la lidera Álvaro Uribe Rueda que saca 21.219 votos.

1966-1968
MUERE EL MRL
por la "similitud de sus programas con los que pone en práctica el presidente Carlos Lleras".
Primer gobernador del nuevo departamento de Cesar (1967-1968)

1968-1970
POR SU BUEN
desempeño, Lleras lo nombra Ministro de Relaciones Exteriores.

1973
EN LA CONVENCIÓN LIBERAL
su nombre es presentado  para ser considerado como posible candidato a  la Presidencia para el período 1974-1978. Se impone sobre las pretensiones reeleccionistas de L leras Restrepo. 
ES ELEGIDO Presidente de la República  para el período 1974-1978. Le gana por amplio margen al conservador Álvaro Gómez Hurtado. En el discurso de posesión promete "cerrar la brecha" entre la población campesina y urbana, e inaugura el Gobierno del "Mandato claro". 

1977
ENFRENTÓ
un paro nacional de todas las centrales obreras que dejó un trágico saldo que obligó al Gobierno a ordenar el toque de queda y a declarar el estado de sitio, y un paro médico del Seguro Social que se prolonga 50 días. 

1981
ASPIRA DE NUEVO
a la Presidencia, tras ser lanzado oficialmente en la Convención Liberal de Medellín realizada en septiembre.

1982
ES DERROTADO
por la candidatura suprapartidista de Belisario Betancur, en medio de la división liberal encabezada por Luis Carlos Galán. 

1984
SE REÚNE
con los cabecillas del cartel de Medellín en Panamá.

1985 -2007
CRÍTICO DE LA CONSTITUYENTE del 91, de los gobiernos de Gaviria, Samper y Pastrana, se opone a la reelección de Álvaro Uribe y vuelve a la plaza pública para hacer campaña por el liberalismo. Escribe, asiste a foros y publica varias de sus  crónicas, entrevistas y discursos. Concentra sus esfuerzos en la búsqueda de un acuerdo humanitario.
MUERE EN BOGOTÁ el 11 de julio de 2007.

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