Familia del general Martín Orlando Carreño decidió sepultarlo en panteón del Ejército

Familia del general Martín Orlando Carreño decidió sepultarlo en panteón del Ejército

Este martes, allegados despedirán al ex comandante del Ejército en la Escuela de Cadetes, en Bogotá, donde se forjaron sus sueños de general.

21 de mayo 2007 , 12:00 a.m.

Carreño recibirá honores militares y mañana en el cementerio, donde será sepultado al lado de sus hombres en el panteón del Ejército, se escucharán siete salvas en su honor.

"Mi anhelo es morir siendo soldado"

El hombre considerado uno de los generales más troperos del Ejército nunca tuvo prevenciones a la hora de hablar del apoyo de Venezuela a las Farc. Eso le hizo ganar el respeto de su tropa y los regaños del Gobierno de Álvaro Uribe, que solo lo mantuvo un año en la comandancia de la institución.

En la hoja de vida del general Martín Orlando Carreño Sandoval, el ex comandante del Ejército muerto el domingo en un accidente de tránsito en la vía Mogotes-San Gil, además de múltiples operaciones militares exitosas se cuenta la captura del líder de las Farc Ricardo Palmera Pineda 'Simón Trinidad', en Ecuador.

Oriundo de Durania (Norte de Santander), a sus 60 años, cumplidos hace 15 días, soñaba con ser gobernador de Santander, después de haber patrullado todo el departamento en su vida militar.

En la niñez, cuando iba a la escuela rural y le ayudaba a su padre a secar café, en la vereda Murretón, de Cúcuta, siempre tuvo la idea de llegar a la Escuela Militar. Y lo logró el 5 de abril de 1967.

Desde esa fecha transcurrirían 33 años para tener el día más glorioso de su carrera, el 22 de enero del 2000, cuando sus tropas dieron muerte en combate al temible guerrillero Hugo Carvajal, el 'Nene', jefe del EPL, que desangró económicamente el norte de Santander con sus extorsiones y el secuestró de más de 200 personas.

Ese era el episodio que más recordaba, porque de la captura de 'Simón Trinidad' prefería guardar silencio. "Lo que haya que decir de ese bandido, que lo diga el Presidente", repetía.

Y como todo militar que vive entre los avatares de la guerra, reconoció que muchas veces había llorado, pero no tanto como la mañana del 13 de agosto de 1998, cuando vio destrozados los cuerpos de 43 de sus soldados, luego de un combate con las Farc en Urabá.

Un día que pasó revista a las tropas, por el sur del país, viendo a un soldado de contraguerrilla soltó una frase: "cuando me muera, sea ahora o cuando no tenga el uniforme, mi anhelo es morirme siendo soldado".

Por eso, ayer en la brigada de Bucaramanga, todo el día hubo una romería de uniformados visitando su féretro y las banderas de todos los batallones del país estuvieron a media asta.

La mejor operación

Sin lugar a dudas, por lo que más es recordado el general Carreño es la famosa operación 'Berlín', que planeó y desarrolló en Suratá (Santander).

La acción militar le permitió devolver a sus hogares a 137 niños que las Farc habían reclutado en la antigua zona de distensión y que avanzaban por la cordillera hacia la frontera con Venezuela.

Y aunque hace cinco días fue mencionado por el líder paramilitar desmovilizado Salvatore Mancuso como colaborador de las autodefensas cuando era comandante de la brigada de Urabá, en el 2002 fue reconocido por el Ejército como el general que más golpes había obtenido contra los paramilitares en el país.

El premio fue la sexta medalla gris, o de orden público, que muy pocos uniformados alcanzan a obtener y menos en tan alto número.

Sus años de cadete

Pero antes de ser el aguerrido tropero 'Shaolín', como aún le dicen los soldados por su cabeza rapada y su temperamento fuerte que evoca a los monjes orientales, fue "un joven alocado y rebelde", como se lo relató a EL TIEMPO en una entrevista.

Al punto que se casó a escondidas con Betty Sánchez, su eterna novia y amiga, con quien tuvo cuatro hijos.

Cuando la conoció en Cartago (Valle) -la primera unidad que le asignaron-, estaba prohibido que los subtenientes se casaran. Cuando le contó a la institución su osadía amorosa, de castigo fue trasladado al Tolima.

Y la rebeldía de juventud también le pudo en la adultez. Por ejemplo, provocó un revuelo diplomático en marzo del 2002 con sus declaraciones sobre el paso de las Farc a Venezuela, para evadir las operaciones del Ejército.

Es más, ya retirado de esta fuerza, dirigentes venezolanos denunciaron que él organizaba reuniones antichavistas en la frontera. Él respondía con una sonrisa.

También fue cuestionado en repetidas oportunidades por Human Rights Watch, que lo relacionó con grupos 'paras' y denunció que Carreño no había hecho nada por impedir la llegada de los 'paras' a Barrancabermeja.

Pese a las adversidades, en sus 60 años de vida nunca dejó de trotar 7 kilómetros diarios ni de desayunar con changua y chocolate. Y contrario a lo que creyó alguna vez, su vida terminó en un accidente de tránsito y no en un combate.

REDACCIÓN JUSTICIA

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