La colonia china más grande de Venezuela vive en Valencia, capital del estado Carabobo

La colonia china más grande de Venezuela vive en Valencia, capital del estado Carabobo

Allí hay unas 60.000 personas, gracias a la cercanía de ese lugar con Puerto Cabello, uno de los principales puertos del país.

21 de abril 2007 , 12:00 a.m.

Muchos se han radicado en ese lugar para cerrar en Venezuela la cadena de comercialización. La mayoría recibe, distribuye, despacha y vende lo que llega de su tierra natal, de la que salieron para buscar precisamente lo que encontraron aquí: trabajo y la posibilidad de amasar un pequeño, pero modesto capital.

Ni la Embajada de China en Venezuela ni la Oficina Nacional de Inmigración y Extranjería en Venezuela dan un número oficial del número de chinos en Venezuela. Un amable funcionario de la embajada apenas señala que, extraoficialmente, serían unos 160.000.

De estos, se puede decir que hay una "población flotante" de 20 por ciento, es decir unos 25.000 chinos que están entrando y saliendo constantemente, que usan a Venezuela como tercer país para radicarse finalmente en Estados Unidos, y últimamente, en Canadá.

Los chinos que viven en Venezuela no son de toda China. No es una variopinta selección del enorme país. Lo mismo que pasa en muchos países latinoamericanos, la inmigración de chinos proviene de lugares muy específicos, cuyos habitantes prácticamente se mudan al mismo país.

En el caso de Venezuela, el 95% de los que viven aquí son de Enping, un gran pueblo campesino de la famosa provincia de Guandong o Cantón, como se le conoce en español.

El resto, los menos, son de la provincia de Fujián, de donde viene la mayor cantidad de inmigración ilegal, esa que prefiere pasar de tránsito por Venezuela. "Allì està la mafia más fuerte de ilegales", comenta una fuente que pidiò el anonimato "los tràmites para vivir en Venezuela son muy lentos y caros, por eso los ilegales se suelen ir para el norte, no vale la pena quedarse aquí de ilegal, es preferible ser ilegal en Estados Unidos, por eso se van para allá desde aquí, vía México, Cuba o Centroamérica".

Irrompibles cadenas de contactos e información han hecho que poco a poco se vengan primos, amigos, nietos o sobrinos de algún chino que ya hizo casa y algo de dinero en tierras venezolanas.

Ese poco de dinero viene, fundamentalmente, de pequeños negocios: abastos, puestos de venta, pequeñas cadenas de importación de mercancía china y, por supuesto, restaurantes.

La cerrazón de las comunidades es también notoria en Caracas, el segundo más grande asentamiento de chinos en el país (con más o menos 20.000), en Maracaibo y en Mérida, otros destinos predilectos. Sin embargo, ha comenzado a darse el fenómeno del regreso a la madre patria, pues el control de cambio dificulta el envío de divisas a China y la inseguridad -sobre todo la corrupción policial, extorsión- azota con especial fuerza a esta comunidad en Venezuela.    

VALENTINA LARES MARTIZ
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
CARACAS

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