Plaga de pulgas acosa a parlamentarios presos por 'parapolítica' en La Picota

Plaga de pulgas acosa a parlamentarios presos por 'parapolítica' en La Picota

Araujo, Morris, García, Campo, Vives, Maloof, Pimiento y Noguera habitan cuartos desvencijados, en lo que antes era un sanatorio para tuberculosos.

24 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

Ellos, acusados de beneficiarse del poder paramilitar en la Costa Atlántica, admiten que la constante mordedura de los insectos les resulta más molesta que el acoso de las cámaras de televisión. Su molestia, dicen, no es fingida, y el Instituto Penitenciario y Carcelario (Inpec) debió autorizarles veneno en aerosol y crema contra las picaduras.

El lugar donde permanecen los políticos Álvaro Araújo, Mauricio Pimiento, Dieb Maloof, Alfonso Campo, Jairo Merlano, Luis Eduardo Vives, Eric Morris, Álvaro García y el ex director del DAS Jorge Noguera es un edificio en ruinas, ahora bautizado a fuerza de la necesidad con un nombre pomposo: 'Centro de Reclusión Especial Sur'.

Hasta hace 20 años, cuando todas sus paredes seguían en pie, fue un hospital para presos infectados de tuberculosis. Esa enfermedad, casi erradicada del país, ya no es una amenaza. Ahora que las pestes son otras, el Gobierno decidió convertir el edificio en pabellón. Adentro de los cuartos, de muros derruidos y techo sin tejas, crecen árboles y pastan chivos que van y vienen como animales presos.

El carro de la 'Kika'

Las celdas de los parlamentarios están en el único trozo del antiguo sanatorio con las paredes intactas. No son calabozos, son los cuartos donde antes morían los enfermos. Tienen puertas en madera y ventanas que miran a un potrero en el que deambulan doce vacas del Gobierno.

La noche en que fueron apresados los congresistas, el Inpec les dio una cama metálica, una colchoneta, una almohada y una cobija azul con el sello del instituto. Esta semana, sin embargo, todos consiguieron que sus familias les mandaran camas de madera, calefacciones y colchones nuevos.

El cuarto más organizado es el de Luis Eduardo Vives, con piso de tablas y paredes recién pintadas. Tiene radio grabadora, un pendón colgado en la pared con una oración en la que da gracias por algo y una mesa de noche con dos libros: El poder del pensamiento tenaz y la Biblia Popular.

A un lado de la cama tiene un ángel que le pisa la cabeza al demonio. El ángel sacude una espada y se llama Miguel. Otros objetos son más terrenales: una linterna y un frasco de veneno contra zancudos.

Quizás el congresista más afectado por el reciente encierro es Álvaro Araújo, que no se afeitó durante una semana y casi no sale a caminar. En una mesa al lado de su cama hay dos marcadores y el documento en el que las autoridades lo señalan de concierto para delinquir y de secuestro extorsivo en el Cesar.

Araújo es uno de los tres congresistas que no tiene que compartir el baño con ninguno de sus colegas uribistas. Su familia le mandó balde, trapero, jabón y ambientador. La cortina del baño es plástica y tiene ducha eléctrica para conjurar el frío del agua. Ese es un lujo que no gozan los demás reclusos de La Picota. Ese, y caminar al aire libre.

En el pabellón de máxima seguridad, por ejemplo, los sentenciados sólo pueden tomar una hora de sol al día y deben compartir un sanitario metálico entre cuatro. Pero los congresistas ni el ex director del DAS, trasladado el viernes en la noche al viejo sanatorio, están condenados. La distribución de los presos es esta:

En el primer piso duermen Araújo, Morris y García, los únicos que tienen baño privado. En el segundo piso están Campo, Vives, Maloof, Pimiento, Merlano y Noguera, que deben turnarse para asearse. A veces, el aire huele a porqueriza. A doscientos metros hay un corral con diez cerdos y un galpón con conejos. Más allá, justo detrás de las habitaciones convertidas en celdas, hay un cementerio de carros.

Algunos son vehículos incautados al cartel de Medellín. El más célebre de todos es un Mercedes Benz, propiedad de la 'Kika', ese sicario de Pablo Escobar que dinamitó un avión de Avianca repleto de pasajeros. Pero eso es historia, admite un funcionario, aunque el presente del país - dice- todavía se le siga pareciendo.

Hoy domingo, por primera vez, los congresistas podrán recibir la visita de sus familias. El Inpec prometió fumigar los corredores para controlar el acoso de las pulgas. El futuro está por escribirse.

JOSÉ ALEJANDRO CASTAÑO
REDACTOR DE EL TIEMPO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.