Redada interna en la Fiscalía General para dar con soplón o red que infiltró el búnker

Redada interna en la Fiscalía General para dar con soplón o red que infiltró el búnker

Hace dos semanas, desde la la oficina de Asuntos Internacionales de la entidad, alguien alertó a un grupo de narcos que Estados Unidos los estaba requiriendo.

24 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

"Hay una filtración, María Fernanda", le anunció Camilo Bula, jefe de la Unidad Nacional Antinarcóticos y de Interdicción de la Fiscalía (Unaim) a su colega María Fernanda Cabal, jefe de la oficina de Asuntos Internacionales.

Minutos después de la llamada, Bula llegó a la oficina de Cabal con investigadores estadounidenses y colombianos para informarle de qué se trataba.

Según dijeron, el pasado 24 de enero, alguien le había informado a una red de exportadores de heroína que acababan de llegar las peticiones de extradición de una corte federal en contra sus cabecillas.

"No hay duda de que la mafia infiltró a alguno de los funcionarios que manejan esta información", le dijo a este diario uno de los investigadores del caso.

Ahora, de los que se trata es de establecer quién o quiénes son los funcionarios implicados en este nuevo escándalo que tiene muy molesto al gobierno Bush.

Sus agentes ya llevaban más de un año trabajando con organismos colombianos para atrapar a esta red.

La primera pista

Y aunque las solicitudes de extradiución llegan primero a la Cancillería colombiana y al Ministerio del Interior y de Justicia, las primeras pistas parecieran apuntar a la Fiscalía General y, específicamente, a su Oficina de Asuntos Internacionales.

Esta dependencia no solo se ocupa de toda la información pertinente a la cooperación judicial internacional entre Colombia y otros países, sino que, además, es allí donde se tramitan las órdenes de captura contra extraditables que, en este caso, aún no se han expedido.

Pero hay algo más. Una de las evidencias habla claramente del búnker.

"Ya llegó la solicitud, vuélense. La fuente es la Fiscalía", dice la interceptación que reza en el expediente.

Polígrafo incluido

Por esa razón, el jueves de la semana pasada, el jefe de contrainteligencia de un organismo de seguridad del Gobierno, llegó a esa dependencia para iniciar una investigación a fondo sobre el caso.

La indagación fue pedida por el propio fiscal general, Mario Iguarán, quien se enteró del caso hace apenas tres semanas.

Iguarán, visiblemente molesto, dio vía libre para hacer una gigantesca operación interna de contrainteligencia que actualmente cobija a otras dependencias de la entidad que manejan este tipo de información.

La razón: no se descarta que funcionarios de otras oficinas estrén entregando esta información.

Hace apenas 48 horas, el mismo funcionario de contrainteligencia que visitó la semana pasada el búnker, regresó a la oficina de Asuntos internacionales.

Pero esta vez llegó acompañado de un equipo de poligrafistas -expertos en el manejo del detector de mentiras- que iniciaron un estudio del personal que tiene relación con el caso.

Y aunque el episodio quería ser mantenido en secreto, EL TIEMPO supo que se están rastreando varias cuentas bancarias y movimientos de dinero fuera de Bogotá en busca de los pagos que habría hecho la red de narcos.

"Al parecer, el grupo buscaba que las solicitudes de envío de E.U. en su contra se embolatarán", manifestó una persona cercana al caso.

También dijo que es evidente que ya tenían contactos dentro de la Fiscalía y que incluso se habían acordado montos para la desaparición de las solicitudes de envío.

Su afirmación se basa en otra de las interceptaciones hecha a los narcos que hoy creen estar a salvo de las justicia colombiana y de la estadounidense.

'Nunca había pasado'

María Fernanda Cabal, jefe de la Oficina de Asuntos Internacionales de la Fiscalía, se mostró extrañanda de que el caso se hubiera filtrado.

No obstante, fue enfática en señalar que las indagaciones se deben extender a otras entidades relacionadas con el llamado circuito o trámite de las extradiciones.

"Nunca nos había pasado algo así -dice Cabal-. Yo tengo certificaciones del Departamento de Justicia de E.U. en las que consta que tienen plena confianza en mí".

Por el momento, además de ubicar a los mercaderes de información clave, la investigación apunta a establecer si otros narcos han recibido este tipo de alertas, a cambio de importantes sumas de dinero.

'Deben investigar en otros lugares', dice María Fernanda Cabal

¿Cuándo se enteró del caso?

Hace apenas dos semanas y de inmediato empezamos a colaborar con los investigadores asignados.


¿Cómo?

Pusimos a disposición la plata completa de llamadas que entraron y salieron de teléfonos fijos y celulares asignados a nuestra oficina durante los días en que se registro la filtración. Además, entregamos los registros del itinerario que cumplieron esas solicitudes de extradición: entraron a la Fiscalía el 23 de enero después de las 10 a.m. Y el 24 se les hizo el reparto a las 5 de la tarde.

¿No es una situación incómoda para usted?

No entiendo por qué. La investigación aún no ha culminado y por protocolo, deben indagar en las otras dependencias que hacen parte del circuito de extradiciones: la Cancillería, el Ministerio del Interior y, además, la policía judicial del DAS que tuvo acceso al caso. Nosotros estamos tranquilos.

* u.investigativa@eltiempo.com.co

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